La segunda novillada de la Temporada Chica en la Plaza México terminó sin triunfos debido a las fallas con la espada de los alternantes, sin embargo, los detalles de los jóvenes toreros dieron en consecuencia una tarde interesante y entretenida.

Antonio Lomelín, quien repitió tras su triunfal actuación del domingo pasado, obtuvo lo mejor en su primer enemigo al que lanceó variado con el capote y le realizó una faena llena de temple y señorío con la muleta; desgraciadamente se puso pesado con la espada y terminó por saludar en el tercio luego de escuchar dos avisos.

En el segundo de su lote, un astado distraído y complicado, estuvo muy ceñido en naturales, tan ajustado toreó que llegó a tropezar para quedar a merced de este que por fortuna no hizo por él.

Mató de pinchazo y entera para escuchar palmas.

César Ibelles cumplió en el novillo que abrió plaza y terminó por escuchar palmas, pero lo mejor llegó en el cuarto del festejo, al que le instrumentó una faena llena de poder y porfió hasta conseguir que el ejemplar se entregara al engaño.

Las tandas por ambos lados tuvieron eco inmediato en los tendidos, sin embargo, erró la suerte suprema al matar de pinchazo y estocada baja para saludar en el tercio entre división de opiniones.

Ricardo Frausto tuvo una grata presentación. En el tercero de la tarde estuvo variado con el capote y voluntarioso con la muleta para cerrar con tanda de manoletinas coronada al segundo intento para ovación.

Con el último del festejo inició variado con capote y continuó con estatuarios en la faena de muleta, tandas por ambos lados y cerró con manoletinas, pero mató con bajonazo y aunque hubo fuerte petición de oreja el juez no concedió.