Anthony Davis lleva ocho tatuajes en su cuerpo, cada uno evoca un significativo mensaje para el jugador. El más reciente lo lleva en su muslo derecho, una mamba negra rodeando el logo corporativo de Bryant, un símbolo para honrar a uno de sus grandes mentores en la NBA tras su fallecimiento.

Kobe Bryant lo acogió como su pupilo cuando Davis se integró por primera vez a la selección estadounidense que compitió en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, además, cada vez que había un juego en Nueva Orleans, se tomaba un tiempo para convivir con su familia.

Si Bryant actuó como un guía en la introducción de Davis en la NBA, LeBron James ha sido pieza clave en su aterrizaje en los Lakers pues la influencia, en todos los sentidos, del jugador de 35 años ha sido un impulso a la carrera de Davis, de 27 años, quien busca su primer título, tras ocho años de ser figura en un equipo poco protagonista al que llegó como el pick número uno del draft del 2012 y con quienes poseía contrato hasta el verano del 2020.

Pese a su talento, a Davis le hacía falta experiencia en los juegos de alto calibre, es por ello que James ha sido su soporte. Durante su debut en la postemporada con los Lakers su producción no fue lo que esperaba, sin embargo externó que tras el mal paso, el liderato de James lo ayudó a superarlo.

“Estaba realmente deprimido después del juego uno, no me sentí como si hubiera actuado al nivel que necesitaba. Me dejó tener mi momento. Luego me habló y me dijo que estaba bien, dijo que es un juego. Como un tipo que ha ganado varios campeonatos y ha estado en estas situaciones antes, sabe qué esperar. Sabía qué esperar de sus compañeros de equipo. Él estaba ahí para mí para animarme y mantenerme sensato”.

Desde el 2018 se habló de la influencia que “El Rey” ejercía en el intercambio de Anthony Davis, pues buscaba que el equipo alcanzara una reestructuración acorde a su nivel de competencia. Incluso se supo que, una vez concretada la llegada de Davis al equipo, LeBron tenía el plan de cederle su dorsal, el número 23, sin embargo no prosperó por un conflicto de mercadotecnia.

La transacción le costó a los Lakers el intercambio de Lonzo Ball, Josh Hart, De’Andre Hunter, Brandon Ingram, efectivo y una selección de primera ronda del 2021, del 2023 y del 2024 a los Pelicans de Nueva Orleans. Adicionalmente, durante la gestión de Magic Johnson como presidente de operaciones, éste se encargó de hacer espacio en la nómina para que la franquicia fuera capaz de poseer a más de una super estrella. De acuerdo a Spotrac, con contratos máximos, el sueldo base de LeBron James es de más de 37 millones de dólares, mientras que el de Anthony Davis es de 27 millones.

El esfuerzo combinado de las partes rindió frutos y tras la primera temporada de Davis en los Lakers, se sembraron como los mejores de su conferencia y regresaron a las finales luego de 10 años de estar ausentes.

“Cuando llegué aquí por primera vez, (LeBron) me dijo que quería conseguirme mi primer anillo, y yo le dije que quería llevarlo de regreso a la final, te cubrí, tú me respaldaste, no queremos defraudarnos el uno al otro”.

Bajo la etiqueta de estrella de la NBA (avalado por un sueldo máximo), su rol en los Lakers lo define como el de un líder junto a LeBron, que buscan llevar al equipo a conseguir el campeonato.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx