La cita para comenzar el entrenamiento es a las 3 de la tarde y el partido inicia cuatro horas más tarde. Pero los jugadores de los Diablos Rojos comienzan a llegar desde las 11:30 de la mañana y se dedican a trabajar en distintas áreas.

La práctica ha comenzado y todo el plantel debe portar el uniforme completo y de forma correcta, por lo cual deben cuidar una serie de detalles, por ejemplo, deben fajarse la franela, procurar no dejarse la barba y usar el pelo corto.

Cuando Jesús Fabela estaba en la Academia de Beisbol, Alfredo Harp Helú le cuestionó Roberto Castellón sobre cómo habían llegado todas esas reglas y la explicación fue: “tienen un nombre en la playera muy importante y otro el que portan en la espalda, que es lo que representan, ellos buscan que nosotros seamos una figura a seguir; además, el nombre de Diablos es algo muy importante”.

Otra de las cosas que les prohíben en la Academia es acudir al comedor en chanclas o con playeras sin mangas, ponen énfasis en la importancia de respetar al coach, los compañeros y dar palabras de ánimo por un día o semana malo.

“Él (Roberto Castellón) habló con Esteban Loaiza cuando llegó Yankees y le preguntó por qué no traía barba y la respuesta fue que jugaba con el mejor equipo del mundo; entonces, Diablos es la mejor organización de la Liga Mexicana de Beisbol y se dijo que se tendrían reglas”, añade Fabela.

Las reglas implicaron la forma de portar el uniforme y la apariencia de los jugadores.

En organizaciones como Yankees y Miami no les permiten a los jugadores usar barba, bigote o que se dejen el cabello largo. La política en el representativo de New York la impuso George Steinbrenner, quien fue dueño de la franquicia y el objetivo es dar una imagen elegante.

El pitcher Nathanael Santiago recordó que cuando perteneció a la sucursal de San Francisco no le permitieron usar barba, situación que cambia cuando suben al primer equipo. Una regla similar hay en las sucursales de Boston.

¿Por qué es importante que existan este tipo de códigos? Iván Terrazas responde: “Porque te hacen diferente. Te hace llevar una disciplina tanto dentro como fuera del terreno. Lo que busca la organización desde que firma a los muchachos es además de ser buenos peloteros, que también se les inculque ser personas de bien. entonces, eso es algo que habla muy bien de la organización”.

Disciplina y trabajo son las palabras con la que resumen sus integrantes la filosofía de los Diablos Rojos. El pitcher Luis Alfonso Mendoza comenta que desde que se llega al equipo se nota la disciplina y que hay muchas reglas que hacen que se mantenga el nombre de la organización.

En tanto, Víctor Bojórquez, mánager de la novena capitalina, comentó: “Los Diablos se han caracterizado por ser un equipo de mucha disciplina; tratamos de que los muchachos sean entregados en el campo de juego, que la disciplina no se rompa, que siempre sea (nuestra) característica dentro del beisbol mexicano”.

Los Diablos Rojos concluyeron en la segunda posición de la Zona Sur (36-19) bajo el mando de Víctor Bojórquez Ruiz, lo cual les permitió regresar a la postemporada después de una ausencia de dos años. La novena tiene una marca de 123-89 en la primera ronda, en esta ocasión enfrentan a los Tigres de Quintana Roo.

La primera vez que tuvo a su cargo el conjunto capitalino fue a finales de la temporada del 2016 y regresó para el presente torneo. Su camino como entrenador comenzó en el organización en el 2011 como instructor deportivo en la Academia de Oaxaca; fue coach de tercera base (2013-2015) y posteriormente se hizo cargo de las sucursales de la organización en la Liga Norte e Invernal (es bicampeón en la LIM).

En su etapa como mánager comentó que disfruta de mirar a los jugadores dar un batazo en comparación que cuando él lo hacía, de ser parte del trabajo que realizan en conjunto, de ver sus éxitos, porque con algunos ha trabajado desde el inicio de su carrera y “por ahí sembré algo que hace que sean mejores cada día”. Bojórquez Ruiz portó la franela de Diablos por 17 temporadas en la que acumuló cuatro campeonatos.

Añade que no le gusta que los muchachos digan que él es mánager: “yo quiero ser uno más de ellos, ser el amigo, aunque a veces es difícil porque cada uno tiene su forma de pensar, pero tenemos que pelear porque prevalezca la armonía. a mí me gusta eso, que sea un equipo fresco, con armonía y que me vean como uno más”.

Cuando están trabajando lo miran con respeto, pero afuera son amigos y se lleva bien con los peloteros, lo cual le da confianza cuando hablan sobre algunos detalles relacionados con lo deportivo.

En su etapa como jugador aprendió de alguien como Tim Johnson, a quien describe como una persona que dejaba jugar. Como coach de tercera base, de Miguel Ojeda la lección fue tener un grupo unido y “muchos detalles que tenía, yo los aprendí de él”.

Ayer iniciaron los Diablos su serie de playoffs ante los Tigres de Quintana Roo a ganar cuatro de siete partidos.