Al igual que en 2014, Brasil vuelve a tener conflicto entre sus ciudadanos y autoridades por un evento deportivo. En aquella ocasión fue por los gastos excesivos para albergar la Copa Mundial de futbol, y esta vez, la causa es la Copa América, ya que el país se ofreció como sede tras las renuncias de Colombia y Argentina, y la gente despertó en protestas por el riesgo de aumentar los contagios de covid-19.

Brasil es el tercer país del mundo con mayor número de contagios de covid desde que se declaró como pandemia, con más de 17.12 millones, solo detrás de India (29.18 millones) y Estados Unidos (34.25 millones). De acuerdo con el reporte de Reuters, también tiene la tercera tasa más alta de contagios diarios con más de 58,000, de nueva cuenta, solo superado por los dos países mencionados.

Respecto a muertes por covid, Brasil tiene la segunda cifra más alta del mundo con casi medio millón (479,515), debajo de las 613,353 de EU. Es decir: Brasil tiene 2.5 veces más muertes por coronavirus que Perú, cinco veces más que Colombia y casi seis veces más que Argentina.

Colombia se retiró como sede el 20 de mayo debido a su conflicto interno entre ciudadanos y autoridades contra una serie de reformas tributarias por parte del presidente, Iván Duque. Argentina se retiró el 31 de ese mes luego de vivir un récord de contagios que incluso obligó a suspender el torneo local de futbol.

Entonces entró Brasil, que fue sede de la Copa América en 2019 y, cinco años antes, recibió la Copa Mundial. La confirmación se dio apenas 12 horas después de la baja de Argentina por parte del organismo rector del futbol en Sudamérica, Conmebol, y su presidente, Alejandro Domínguez.

“Esto es una patada en la boca para los brasileños que perdieron familiares, para todos los que hemos estado en cuarentena en casa durante 14 meses. Nos hemos convertido en el basurero del planeta. Todo lo que no se debe hacer en una pandemia se está haciendo aquí (en Brasil)”, declaró Miguel Nicolelis, profesor de Neurociencia de la Universidad de Duke (EU) a BBC Brasil.

Además, la tasa de vacunación en Brasil no supera ni siquiera una quinta parte de su población, con apenas un 11% que ha recibido las dosis totales, cuando en Reino Unido ha sido el 39% y en Estados Unidos el 41%.

La deficiencia en el manejo de la pandemia no ha pasado desapercibida por los ciudadanos brasileños, quienes durante mayo se manifestaron frente a edificios nacionales importantes como el Museo de Arte Moderno de Sao Paulo.

Esta ciudad, así como Recife y Brasilia, han sido plataformas de protestas con gases lacrimógeno y violencia contra el presidente, Jair Bolsonaro, por lo que Brasil reúne los problemas que aquejaban a Colombia y Argentina para ser sedes conjuntas de la Copa América.

Bolsonaro se limitó a responder: “En lo que a mí y a todos los ministros, incluido el ministro de Salud, se refiere, todo está decidido. Desde el principio he dicho, sobre la pandemia, que lamento las muertes, pero tenemos que vivir", mencionó 10 días antes del día inaugural.

El ministro de salud, Marcelo Queiroga, justificó que la Copa América es un torneo en el que participarán alrededor de 650 personas contando a jugadores y staffs, por lo que “no es un evento de grandes proporciones, no es una Olimpiada”, además de que “la práctica de deportes está permitida en Brasil. El riesgo de contraer coronavirus es el mismo con o sin partidos”.

Las reacciones en contra no solo han sido de parte de la ciudadanía, sino de los propios jugadores de la selección brasileña.

“Estamos insatisfechos con la conducción de la Copa América por la Conmebol. Todos los hechos recientes nos llevan a creer en un proceso inadecuado en su realización”. No obstante, no renunciaron al torneo: “Estamos en contra de la organización, pero nunca diremos no a la selección brasileña”.

Por su parte, la selección argentina comunicó que no se hospedará en Brasil durante su participación en la Copa América, sino en la sede de la Asociación de Futbol Argentino (AFA) en Ezeiza, Buenos Aires. El combinado viajará un día antes de sus encuentros en el torneo.

Otra de las repercusiones deportivas es que, por primera vez desde 1991, la Copa América no contará con países invitados de otras confederaciones. Australia y Qatar habían recibido la oferta de participar en la edición 2020, pero debido a la pandemia decidieron renunciar en cuanto se enteraron del reajuste del torneo para el verano 2021.

De 1993 a 2019, el torneo de selecciones de Conmebol contó con la participación de equipos asiáticos y de Norteamérica como Japón, México, Estados Unidos, Costa Rica, Honduras y Jamaica, por lo que el total de participantes rondó entre 12 y 16. En 2021, solo estarán presentes las 10 naciones que conforman a la confederación sudamericana.

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