Joel Matip nació en Bochum, Alemania, pero es africano. Para ser exactos, es la primera descendencia de una mujer alemana y un camerunés que llegó a Europa para jugar futbol en los últimos años de la década de los 80.

El defensor de 25 años de edad tuvo que decidirse en el 2010 a qué selección nacional defendería, la patria de su padre o el país en el que nació.

Cuando me pidieron que tomara una decisión, lo pensé mucho, pero al final me salió del corazón , dijo Joel al sitio oficial de la FIFA hace un par de años, cuando decidió defender a Camerún.

Puede ser que el corazón dicte, pero el dinero es lo que define todo en el continente africano.

Para la Copa Africana, que inició en Gabón, sólo 13% de los 368 jugadores inscritos para el evento juegan en alguna liga de África.

La diáspora de futbolistas del continente negro no sólo incluye a las ligas top en Europa, cuyo número suma 229 futbolistas en España, Italia, Alemania, Francia e Inglaterra.

También hay registro de jugadores en Corea del Sur, China, Catar, Arabia Saudita y países europeos como Moldavia, Malta y divisiones inferiores Suecia, Islandia y hasta la Tercera División de Francia.

En términos laborales, África es la peor zona de trabajo para los futbolistas. Según la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro) 73% de los jugadores en una encuesta en 13 ligas africanas, perciben un salario promedio menor a 1,000 dólares mensuales.

Por si no fuera poco, el mismo estudio de la federación de futbolistas indica que a más de la mitad de los jugadores (56%) les han quedado a deber sueldos en las últimas dos temporadas.

Tan sólo en la comparación con otras regiones del mundo, el continente africano es el más rezagado en cuanto al sueldo medio para un futbolistas, ya que no rebasa los 300 dólares mensuales.

En América Latina, el salario llega a los 1,000 dólares y en Europa hasta los 2,000 dólares al mes.

La predilección de los jugadores del continente africano por llegar a ligas del Viejo Continente se refleja en que, para la edición 2017 del torneo de selecciones de la Confederación, seis de cada 10 jugadores que participarán en el certamen provienen de ligas europeas.

No es necesario pertenecer a la élite del futbol europeo para representar a tu país. Tal es el caso de Benjamin Zé Ondo, defensa gabonés que milita en el Mosto de Malta y que participa en la Liga número 49 de las 53 que integran la UEFA.

Benjamin se formó en la academia de la Union Sportive de Bitam, en su natal Gabón.

Según FIFPro, el sueldo promedio de un futbolista en el país africano que alberga la Copa Africana está entre 300 y 600 dólares mensuales, además de que la principal problemática del torneo es la explotación física y laboral de los jugadores, ya que al menos 83% de ellos denunció que no gozan ni de 10 días de vacaciones al año.

En Malta, el defensa participa en un torneo que paga en promedio hasta 1,000 dólares mensuales, con una extensión de hasta 21 meses de trabajo.

Muchos jugadores africanos tienen miedo de irse por un mes y de perder su sitio luego en sus equipos, que son los que les pagan unos buenos contratos. Porque en líneas generales, el futbolista africano es menos respetado , expresó a El País Lauren Bisan-Etamé, exfutbolista camerunés, sobre las negativas de siete futbolistas de su país incluido Joel Matip sobre participar en la Copa Africana.

Matip, defensa que firmó el año pasado un contrato con Liverpool por cuatro años, prefirió quedarse en Inglaterra para buscar el puesto titular, aun cuando el torneo de selecciones más importante de su continente se celebre en los próximos días. Más allá del corazón, el dinero lo es todo para África.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx