Kai Havertz pagó parte del enorme costo de su transferencia con un gol en la primera mitad que selló el sábado una victoria 1-0 del Chelsea sobre el Manchester City en la final de la Liga de Campeones.

El joven mediapunta alemán, fichaje récord en la historia del Chelsea, aprovechó un gran pase de Mason Mount y eludió al portero del City, Ederson, antes de patear el balón hacia una red vacía en el minuto 42.

El City, campeón de la Premier League, era el favorito antes de la final, pero tuvo una noche decepcionante en Oporto, en la que fue su primera final de la Liga de Campeones.

El equipo de Pep Guardiola nunca pudo hacer su habitual fútbol fluido y no tuvo respuestas ante un Chelsea muy disciplinado.

El técnico del Chelsea, Thomas Tuchel, ganó la batalla táctica contra su par del City, Guardiola. Incluso su equipo podría haber ganado por más si Timo Werner hubiera aprovechado dos oportunidades claras.

El City intentó aproximarse al arco rival después del descanso, pero sufrió un duro golpe cuando Kevin de Bruyne, una de sus figuras, salió lesionado tras un golpe en la cabeza.

El Chelsea sobrevivió a siete minutos de tiempo de descuento, en los que Riyad Mahrez pudo marcar el empate con un remate sobre el travesaño poco antes de que se iniciaran las celebraciones de los viajeros hinchas del equipo londinense.