El que está en la cancha es César Villaluz, es el año 2005 en Perú. Con el balón al borde del área grande y un defensor holandés frente a él. A César le bastó de una fracción de segundos para sorprender al arquero y colocar la pelota en el ángulo con un fuerte disparo.

Minutos más tarde, Giovanni Dos Santos paseaba el balón fuera del área grande rival y con un pase logró dejar solo a Villaluz frente al portero. Ante la salida de Krul, definió por debajo de sus pies para sellar un doblete y convertirse en la figura del partido en el que México venció 4-0 a Holanda en la semifinal del Mundial sub 17.

Primera vez en la historia que un conjunto mexicano se proclamó campeón mundial en cualquiera de sus categorías.

—¿Cuáles fueron las cualidades que diferenciaron a la Selección Mexicana de sus rivales?

“Fue la primera selección que tuvo un proceso desde los 13 años previo a llegar a la sub 17. Mínimo entrenabas tres días a la semana en el CAR, luego cada quien con su club y regresabas con Selección. Éramos un equipo que nos conocíamos bien por el tiempo de trabajo, la forma de jugar y dominábamos la ideología del entrenador. Lo mental nos permitió creer que podíamos hacer cosas importantes; todo se juntó y se notó en el resultado”, dijo a El Economista el jugador con ahora 31 años de edad.

Él menciona que uno de los primeros recuerdos sobre el título Sub 17, es el trabajo que le remiten a experiencias previas al comienzo del torneo.

En una ocasión subieron al equipo en el camión hasta la cima del Ajusco. Para su sorpresa, tuvieron que perseguir al autobús corriendo mientras bajaba por la autopista, no se podían detener hasta que éste parara. También recuerda que en ocasiones tocaban tres sesiones de entrenamiento en un día.

En comparación con la generación actual, Villaluz considera que antes existía menor presión mediática, principalmente porque su objetivo era pasar del cuarto partido, y hasta después de lograrlo, fue cuando en México se comenzaron a transmitir los encuentros de su equipo.

“Antes no había tanta presión como ahora. En nuestro tiempo solo transmitieron las fases finales. Que realmente eso no fue mucha presión, porque ya habíamos superado los logros del pasado. En la actualidad, se transmiten todos los partidos”.

De conseguir el máximo trofeo a nivel colectivo a los 17 años, pasó a entrenar en parques y plazas. Primero un trauma craneoencefálico grado uno lo alejó del Cruz Azul. Después una fractura de tobillo, que involucró su venta a San Luis, que en semanas se convirtió en Jaguares de Chiapas, equipo que lo vendió a Tigres.

La transferencia significó un problema entre ambas directivas, porque Jaguares aseguraba que estaba pleno físicamente para jugar; mientras que Tigres negaba el hecho. Las diferencias entre clubes lo obligaron a entrenar bajo sus propios medios.

Situación compleja, en la que varios de sus compañeros encontraron similitud. De 19 jugadores campeones, solo cuatro nombres lograron consolidarse en Liga MX o Europa. Los otros 15 se mantuvieron en constantes cambios de equipo, algunos inclusive optaron por el retiro.

“Los jugadores tienen un proceso. Cada uno es diferente y hay varios aspectos como calidad, habilidad etc; que hacen la diferencia. Pero para establecerse en primera división, lo principal es el proyecto de los clubes, la planificación que generan en torno a los jóvenes prospectos”, comenta a este diario, Raúl Gutiérrez, director técnico campeón del mundo Sub 17 en 2011.

Respecto a su situación, César opina que principalmente su temporada inactivo fue por problemas entre directivas y que como jugador le tocó “pagar los platos rotos”, aunque siempre estuvo tranquilo porque nunca fue por aptitudes deportivas, al no tener ni si quiera la oportunidad de haber competido para mostrar su calidad.

Actualmente Villaluz se encuentra en el Deportivo San Pedro de Guatemala, donde a pesar de no brindar cifras, asegura que en lo económico es un “abismo” la diferencia de lo que se paga en México. Sin embargo, tiene la intención de recuperar un buen nivel que le permita mejores condiciones laborales.