Aremi Fuentes es la mejor atleta mexicana de todo el año. Su nombre ya está a la misma altura del beisbolista Julio Urías, del boxeador ‘Canelo’ Álvarez o de la golfista Lorena Ochoa. Aun así, la levantadora de pesas se traslada en Didi, atiende múltiples llamadas de medios de comunicación y realiza tik toks bailando al igual que un personaje de la película infantil ‘La vida secreta de tus mascotas’. Aremi es feliz y lo ha dejado claro tanto en el podio olímpico como en su transformación de vida a lo largo de 2021.

“He cambiado, la medalla (de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio) me ha vuelto mucho más segura de mí misma como persona y deportista, el haber estado bajo mucha presión y haber enfrentado una competencia de gran magnitud con mucha valentía me dejó una muy bonita experiencia y me permitió conocerme más a profundidad, porque cuando uno confía en uno mismo puede lograr grandes cosas”, confiesa la halterista en entrevista con El Economista.

Fuentes Zavala fue nombrada ganadora del Premio Nacional del Deporte (PND) 2021 a finales de octubre en deporte no profesional, la categoría primordial de este galardón que se entrega desde 1975. Es apenas la segunda representante de levantamiento de pesas en ganarlo en toda la historia, después de Soraya Jiménez en el 2000, justo cuando también fue medallista olímpica (oro en Sídney).

Aremi describe a este diario que el premio económico del PND 2021, que consiste en 796,000 pesos, será invertido en su preparación deportiva, tanto para equipo, campamentos e implementos que servirán para buscar la calificación a los Juegos Olímpicos de París y recalca: “Todo premio y reconocimiento que me han dado monetariamente lo invierto en mi preparación”.

Para llegar a esa posición de honor fueron más de 11 años enfocada en el alto rendimiento y, en particular, dos ciclos olímpicos redoblando esfuerzos primero para calificar y después para competir por una presea, que finalmente se dio en Tokio en la categoría de 76 kilogramos.

¿Qué tanto ha cambiado tu vida a raíz de la medalla olímpica?

“Ha cambiado bastante, mediáticamente sí es un cambio abismal. Digo, todo atleta va en busca de una medalla olímpica, pero después de obtenerla, nadie te cuenta el compromiso que adquieres, por ejemplo, con las entrevistas (periodísticas) sí me ha costado muchísimo porque me considero una chica no muy expresiva, pero me he adaptado. La verdad es que sí ha sido un cambio bastante grande, pero para bien, he disfrutado este momento, los reconocimientos y el que la gente te vea un poco más”.

En uno de sus tik toks, la halterista muestra sus fotos de éxito en Tokio mientras menciona la frase “la gordita está triunfando”. Tanto en ese como en otros videos luce una sonrisa franca, convencida de quién es, de su rendimiento y de todo lo que ha logrado. Esto es resultado de años de trabajo, pero también en cuestión psicológica.

“El trabajo psicológico es muy importante, te ayuda a manejar la ansiedad y los nervios de cada competencia. Es verdad que los nervios siempre van a estar presentes, pero el trabajo psicólogo se trata de ver lo positivo de ello y sacar el mayor provecho de cualquier situación (…) Lo femenino y la fuerza no están peleados, ese es el mensaje que trato de transmitir, que las nuevas generaciones vean a la halterofilia como un deporte que promete en futuras competencias”.

Aremi comparte el mérito de su medalla y del Premio Nacional 2021 con su equipo multidisciplinario, su familia y “mi segunda familia, los que han estado conmigo en Mexicali”, pero dentro de su agradecimiento señala en particular a Rolando Crespo, su psicólogo.

“No reniego nada, pero en su momento sufrí muchísimo. Siempre le hablaba a mi mamá (que vive en el estado de Chiapas, como el resto de su familia) y le decía ‘me volví a lesionar’, y el psicólogo que me ha acompañado durante mucho tiempo, Rolando Crespo, me sacó adelante, y también tuvo que ver mi fuerza de voluntad”, dijo en una entrevista en agosto, poco tiempo después de ser campeona en Tokio.

Aunque su mentalidad ha cambiado para fortalecerse, el objetivo a futuro sigue siendo el mismo: triunfar y luchar por el podio de París 2024. Es consciente de que primero tendrá que superar las pruebas de 2022, que consisten en una Copa del Mundo, un campeonato mundial y un panamericano de especialidad. “Será un año intenso, pero lo primero es estar bien de salud y después buscar los metales”, indica con voz seria.

De igual forma, el 2021 le sirvió para consolidar otra puerta a la par del deporte: los estudios académicos, ya que actualmente está iniciando la Licenciatura en Activación Física dentro de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), a la que agradece por permitirle estudiar a su ritmo, intercalando los libros con el alto rendimiento que le exige el ser la cuarta medallista olímpica de halterofilia en la historia de México.

“Me siento orgullosa, contenta de que a pesar de que mi camino no ha sido color de rosa he ido en busca de mi sueño, a pesar también de las cosas buenas y malas que he pasado. El que los niños y jóvenes me vean como referente es un orgullo y qué mejor que vean el ejemplo de que sí se puede todo siempre y cuando uno tenga muy claro lo que busca o quiere lograr”.

¿Cuál es la frase con la que definirías todo lo que has vivido en 2021?

“Con perseverancia, se pueden llegar a cumplir tus sueños”, concluye la halterista, siempre sonriente y más ahora que ha sido condecorada como la mejor atleta del país. Por supuesto que su consejo tiene un peso mucho mayor a lo que ella levantó en Tokio para ser medallista olímpica.