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América, sin un gol, ya es semifinalista
Con el reglamento en la mano, el equipo de Miguel Herrera empató 0-0 ayer en la cancha del Azteca para para avanzar a la siguiente ronda. Cruz Azul sumará 20 años sin ser campeón.

Oribe Peralta se quedó a un par de centímetros de anotar en la portería de Cruz Azul y terminar el calvario de La Máquina pronto, sin esperar a que pitara el árbitro el final del partido. El delantero de América no alcanzó a empujar el centro de Darwin Quintero y tampoco pudo modificar el ambiente de tensión que se vivió en la calificación de Águilas, que lograron gracias a su mejor posición en la clasificación general, luego de empatar sin goles en el partido de vuelta, y así certificar la única eliminatoria donde no hubo gol de las cuatro serie de Liguilla.
Las Águilas se enfrentarán a los Tigres que sufrieron en su serie ante León (global, 2-2) y avanzaron como el América, por su posición en la tabla.
Rayados ganó 4-1 (6-2 global) al Atlas y se verá las caras ante Morelia que ganó 2-1 el sábado al Toluca, pero también empató en el global (3-3).
Calificación, con mucha tensión
Esfuerzo sin recompensa, secreción de cortisol y disminución de testosterona, son las condiciones fisiológicas que los investigadores en medicina deportiva descubrieron en los futbolistas profesionales. Mayor estrés los hace propensos a inseguridades, fallas, lesiones, como Oribe Peralta, quien acumula la presión de un penal fallado, de pases incorrectos y desgaste físico.
Después de 180 minutos sin anotaciones, la cancha del estadio Azteca fue escenario de una batalla emocional, de resistencia física, que protagonizaron ambos equipos, reforzando los síntomas que ya dejaban ver en la parte final de la fase regular del torneo, cuando América apenas consiguió dos goles en los últimos cinco partidos; mientras que Cruz Azul cuatro tantos en misma cantidad de juegos.
Martín Rodríguez fue el primer jugador de Cruz Azul que enfrentó la carga emocional de conseguir el triunfo y el pase a las semifinales, cuando se encontró solo en el área de Agustín Marchesín, sin rival alrededor que impidiera su remate, pero al momento de conectar el balón quiso habilitar a su compañero, en lugar de rematar a la portería.
Entonces brotaron los síntomas de la frustración, cerrar los ojos, apretar los puños y mirar al cielo. Los jugadores de Cruz Azul exprimieron su vocación de atacar a sus rivales, aunque el deseo no estuvo acompañado de la certeza, porque cuando Felipe Mora tuvo el gol de la calificación en los últimos minutos, cuando recibió un centro de Christian Giménez, el delantero chileno mandó su disparo por encima de la portería de Marchesín.
América resolvió los ataques de sus rivales y mantuvo su portería sin gol, lo que les valió el pase a semifinales, mientras que Cruz Azul tuvo la voluntad de vencer, pero no mostraron la eficiencia cambiar su destino, la eliminación de la Liguilla y suman ya 20 años sin título.