La Liga MX implementó una serie de reformas durante la temporada 2017-2018, que buscaban mejorar la operación de las franquicias para fortalecer sus resultados económicos.

La salida de capitales privados del futbol mexicano, como América Móvil y el debilitamiento de Televisa y TV Azteca en el negocio del futbol, obligó a los dirigentes a buscar mejores prácticas de administración para los equipos, pero una variable que condicionaba la estabilidad del negocio era la participación del dinero público en los equipos.

“El futbol profesional es de empresas privadas, de inversionistas privados. Uno de los capítulos que se trata de regular de una forma clara y transparente es tener reglas iguales para todos”, expresó Decio de María, entonces presidente de la Federación Mexicana de Futbol, sobre la iniciativa que pretendía acabar con el financiamiento público en equipos profesionales de futbol.

Hasta ese momento, no se podía entender la participación de equipos como Veracruz, Jaguares de Chiapas, Puebla en la Liga MX y Atlante, Cafetaleros de Tapachula, Zacatepec y Oaxaca sin la ayuda del dinero público.

En los últimos 10 años, gobiernos estatales y municipales y universidades públicas destinaron 1,224.8 millones de pesos en la construcción y remodelación de ocho estadios de los equipos de la Liga de Ascenso. Para el torneo Apertura 2019 que comenzó este fin de semana, más de la mitad de los clubes se vieron beneficiados por las obras de construcción de tres nuevos estadios, así como la remoción de cinco inmuebles más para que los equipos de la categoría cumplan con los requisitos de infraestructura que en su momento exigió la Liga MX para ascender.

“Creo que, si el deporte profesional es un negocio de inversionistas privados, deben ser los propios privados quienes generen sus recursos para desarrollar el proyecto. Hay algunas situaciones en donde gobiernos le han invertido a ciertos equipos y eso no es fair play, porque hay otros que no tienen esa misma posibilidad. Ese es uno de los capítulos que el Comité de Desarrollo Deportivo está trabajando”, señaló Decio de María, sobre cómo se pretendía regular la participación gubernamental en el futbol profesional.

La iniciativa no prosperó, al menos no en el financiamiento que realizaron gobiernos estatales y municipales para el mejoramiento de la infraestructura de estadios donde participan clubes de Liga de Ascenso. De los 14 equipos que conforman la categoría, sólo tres son dueños de los estadios donde juegan, y dos de ellos son instituciones públicas cuyo patrimonio (en este caso los estadios) pertenece a universidades públicas.

Entre las iniciativas que emprendió la Liga MX también se encontraba una serie de exigencias para los equipos de ascenso para poder llegar a la Primera División. Uno de esos requisitos era un aforo mínimo de 20,000 aficionados, completamente embutacado, y para la ampliación de los inmuebles la participación de los gobiernos fue clave para cumplir con los requisitos.

“El aforo no debería ser un impedimento y sí debería ser una directiva que no cumpla, que no sea solvente. Eso sí debería ser un impedimento, no sólo 3,000 o 4,000 lugares”, indicaba Santiago San Román, presidente de Alebrijes de Oaxaca, uno de los equipos a los que el gobierno estatal le construyó un estadio nuevo, con inversión de 335 millones de pesos, pero que no cumplía con el aforo que estipulaba la Liga MX.

Mineros de Zacatecas pudo ampliar el aforo de su estadio para cumplir con los requisitos de la Liga MX gracias a un acuerdo entre el gobierno estatal que otorgó 40 millones de pesos al instituto del deporte del estado, que a su vez cedió en comodato a Grupo Pachuca el estadio Carlos Vega Villalba.

Celaya y Loros de Colima son los únicos equipos cuya inversión para mejorar los estadios donde juegan provinieron de las empresas dueñas de los clubes. No se ha especificado el monto de inversión de las familias Achar y Jimmi Goldsmith en ambos casos.

El estadio Agustín Coruco Díaz, sede del Club Zacatepec, es el inmueble que más dinero público recibió, con un monto de 563 millones de pesos por la reconstrucción del inmueble.

Después de inconformidades de los dueños de los clubes de Liga de Ascenso, esta temporada la Liga MX eliminó los requisitos para obtener la certificación y ascender a Primera División. Esta temporada, los 14 equipos de la competencia tienen opción de llegar al máximo circuito, incluso con el apoyo gubernamental que antes estaba prohibido.