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¿Hacia dónde van las reformas laborales?
La agenda legislativa en materia laboral está transitando de un enfoque de pisos mínimos a uno centrado en la mejora de prácticas en el mundo del trabajo.

La agenda legislativa en materia laboral está transitando de un enfoque de pisos mínimos a uno centrado en la mejora de prácticas en el mundo del trabajo.
El Congreso de la Unión cerró el periodo ordinario de sesiones con la aprobación de tres reformas laborales: la reducción de la jornada de trabajo, la certificación de cumplimiento de obligaciones patronales en la industria de agroexportación y la protección de la voz e imagen de artistas frente a la inteligencia artificial. Los tres proyectos fueron impulsados desde el gobierno federal.
Sin embargo, la actual legislatura, si bien acumula más de 450 iniciativas laborales, sólo ha aprobado el 2.2% de las propuestas presentadas, contabilizando tanto los ajustes a la Ley Federal del Trabajo (LFT) como los cambios al artículo 123 de la Constitución.
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Este es un recuento de los proyectos más emblemáticos avalados en la LXVI Legislatura:
- Combate a la brecha salarial (Constitucional)
- Igualdad salarial (LFT)
- Mejora de salarios maestros, policías y personal de salud (Constitucional)
- Ley Silla
- Regulación del trabajo en plataformas digitales
- Derecho a entornos laborales libres de violencia y capacitación del personal en prevención de violencia contra las mujeres
- Reducción de jornada laboral a 40 horas (constitucional)
- Reglas para la implementación de la jornada laboral de 40 horas (LFT)
- Certificación laboral para empresas agroexportadoras
- Protección de artistas frente a la clonación de voces e imágenes con IA
Hasta ahora, los cambios legislativos en materia de trabajo han transitado en la prevención de riesgos para la salud, como el caso de la Ley Silla y la reducción de jornada laboral, y la regulación de sectores estratégicos o grupos vulnerables.
Pero son los proyectos no aprobados o detenidos en su discusión los que dicen más sobre el futuro de las reformas laborales y los próximos ajustes que podría tener la Ley Federal del Trabajo.
En la congeladora hay temas como los permisos por luto, que en el mes pasado cumplieron un año sin discutirse en el pleno del Senado luego de su primera lectura, también destacan los permisos de paternidad (el segundo derecho laboral con más propuestas presentadas en 2025) y la Ley Vaso de Agua, sólo por mencionar algunos.
Y uno de los temas que quedaron descartados en el último periodo ordinario de sesiones fue el incremento de días festivos. El pasado febrero, la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados desechó cinco iniciativas que buscaban ampliar los días de descanso obligatorio en la Ley Federal del Trabajo. Uno de los argumentos del dictamen, fue sobre las condiciones actuales del mercado laboral: un crecimiento de la Población No Económicamente Activa (PNEA), un ligero repunte en la informalidad y la necesidad de centrarse en incentivar el empleo formal.
Estas decisiones reflejan que la agenda legislativa se está dejando de centrar en pisos mínimos, como permisos remunerados o festivos, y está transitando a un enfoque de mejora de prácticas, sin agregar más cargas patronales de manera general, con excepción de la Ley Silla y la jornada laboral de 40 horas.
De hecho, los proyectos que fueron avalados en alguno de los plenos de la Cámara de Diputados y el Senado en esta legislatura se centraron más en cambios en prácticas, como la reforma de desconexión digital o la prohibición del buró laboral, que en un aumento de los pisos mínimos en el trabajo.
La gran incógnita no es si habrá más reformas laborales, la pregunta es, ¿cuál será el enfoque para definir los siguientes cambios? ¿Cómo se logrará equilibrar la necesidad de seguir mejorando con la cautela para que los próximos ajustes no generen un efecto contrario a lo que se desea?
El argumento de los diputados para desechar las iniciativas de días festivos fue muy claro: las condiciones actuales exigen más cautela en el aumento de pisos mínimos. Por supuesto, esto no significa que no haya una larga lista de pendientes en derechos de los trabajadores, pero la otra cara de la moneda es que México pasó de una velocidad nula a más de 150 kilómetros por hora en reformas laborales y el mercado ya está reflejando ese contexto a través de la tasa de informalidad y una mayor inactividad laboral, lo que está en juego no es menor: la generación de empleo formal.



