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¿Qué es la carga mental y cómo afecta la productividad en el trabajo?
Una gestión inadecuada de la carga mental puede derivar en fatiga crónica y aumentar el absentismo.

Una gestión inadecuada de la carga mental puede derivar en fatiga crónica y aumentar el absentismo.
Si mientras escribes un correo de trabajo piensas quién llevará a los niños a la escuela, qué falta en la despensa y repasas la lista de pendientes de la oficina, conoces lo que es la carga mental.
“Es el conjunto de requerimientos mentales, cognitivos o intelectuales a los que se ve sometido el trabajador a lo largo de su jornada laboral, es decir, el nivel de actividad mental o de esfuerzo necesario para desarrollar el trabajo”, de acuerdo con el estudio La carga mental de trabajo del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo de España (INSHT).
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En otras palabras, es todo aquello que pasa por el cerebro para planear, organizar y gestionar las actividades que mantienen funcionando no sólo el trabajo sino también la vida de las personas fuera de él.
“El cerebro no maneja sólo los datos necesarios para realizar la tarea, o los datos procedentes de dicha tarea, sino que además va a procesar todo tipo de informaciones procedentes del entorno, y las llamadas fatigas periféricas o estados de ánimo que influyen en la capacidad de respuesta y en la carga mental de trabajo”, añade el INSHT.
¿Cómo influye la carga mental en el trabajo?
Cuando la carga mental se gestiona de manera inadecuada provoca fatiga en el trabajador, lo que impacta en su desempeño y los resultados de la empresa.
“La fatiga mental es la disminución de la capacidad física y mental de un individuo después de haber realizado un trabajo durante un periodo de tiempo determinado”, de acuerdo con el programa Entornos Laborales Seguros y Saludables (ELSSA) del IMSS.
Las alteraciones de la carga normal pueden deberse por un exceso de trabajo o presiones asociadas al mismo —sobrecarga— o por falta de tareas motivantes —subcarga— y en cualquier caso los efectos dependerán de la capacidad de respuesta de cada persona, agrega el IMSS.
“Y de otros factores extralaborales por los que puede estar atravesando (existencia o no de problemas familiares, sociales, enfermedades no relacionadas con el trabajo, tensiones, entre otros)”, según el programa ELSSA.
Las alteraciones en la carga mental impactan negativamente en el trabajo cotidiano:
- Descenso del rendimiento
- Errores en las tareas
- Accidentes laborales
- Riesgos a la hora de tomar decisiones
- Afecta la motivación.
Señales de agotamiento mental por el trabajo y lo que pasa fuera
La fatiga mental en el trabajo presenta señales que es importante identificar para revertir los efectos y redefinir las cargas de trabajo para evitar repetir los daños.
Entre esas señales, el IMSS enumera las siguientes:
- Sensación de cansancio
- Somnolencia
- Bajo nivel de atención
- Torpeza en los movimientos que pueden provocar accidentes o fallas graves.
“Estos síntomas se traducen en una serie de efectos con repercusiones personales, económicas y materiales de distinta magnitud”, advierte el INSHT.
Recomendaciones para enfrentar la fatiga mental
La fatiga mental derivada de las alteraciones en la carga de trabajo son reversibles, coinciden tanto el IMSS como el INSHT.
“Puede ser reversible a través del descanso, para esto podemos optar por la introducción de pausas o la posibilidad de alternar el trabajo con otras tareas que impliquen una menor carga mental”, según el IMSS.
Sin embargo, si no modifica la situación que lleva a la fatiga al ajustar la carga y las características del trabajador y se mantiene un desequilibrio entre la capacidad del organismo y el esfuerzo que debe realizar para cumplir la tarea, entonces se vuelve crónica.
“Tiene consecuencias para el trabajador mucho más serias que la fatiga normal, consecuencias orgánicas, físicas y psicosomáticas, tales como irritabilidad, depresión, falta de energía y de voluntad para trabajar, salud más frágil, dolores de cabeza, mareos, insomnio, pérdida de apetito, etc., que probablemente no se sentirán sólo durante el trabajo o al finalizarlo, sino que a veces perduran y se notan incluso al levantarse de la cama, antes de ir a trabajar”, explica el INSHT.
Para la organización, una de las consecuencias más notorias de un manejo inadecuado de la carga mental en el trabajo es el aumento del absentismo de los colaboradores.
“También puede verse afectada la vida familiar de los trabajadores, ya que los efectos individuales repercuten en la convivencia diaria de las personas que los sufren”, añade.



