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Jengibre: 6 beneficios para la salud que la ciencia sí ha estudiado

El jengibre no solo se utiliza para preparar infusiones. La ciencia ha estudiado sus posibles efectos sobre las náuseas, la digestión, los cólicos menstruales, la glucosa y la inflamación.
El jengibre suele aparecer en una taza de agua caliente cuando comienza la irritación de garganta, el estómago se siente pesado o alguien busca una bebida “para desinflamar”. Sin embargo, detrás de esa preparación doméstica existe un ingrediente que ha sido evaluado en ensayos clínicos y revisiones científicas por efectos que van más allá de aliviar las molestias de un resfriado.
Aunque con frecuencia se le llama raíz, la parte comestible del Zingiber officinale es un rizoma, es decir, un tallo subterráneo. Es originario de las regiones cálidas de Asia y actualmente también se cultiva en zonas de África, Sudamérica y Medio Oriente. Se consume fresco, seco, molido, confitado o en forma de extractos y cápsulas.
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La mayor parte de las investigaciones no se ha realizado con una taza de té casero, sino con suplementos que contienen cantidades específicas de jengibre. Por eso, los resultados de una cápsula o un extracto no pueden trasladarse automáticamente a una infusión preparada con dos rodajas.
1. Puede ayudar a disminuir algunas náuseas
Este es el beneficio del jengibre con mayor respaldo científico. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos, NCCIH, señala que puede ser útil para disminuir las náuseas y los vómitos asociados con el embarazo.

té de jengibre beneficios
Una revisión de 15 metaanálisis encontró resultados favorables para las náuseas relacionadas con el embarazo, la quimioterapia y los procedimientos quirúrgicos. No obstante, sus autores calificaron la calidad metodológica de los metaanálisis disponibles entre baja y críticamente baja, por lo que el hallazgo debe interpretarse con mucha cautela.
2. Se estudia como apoyo frente a los cólicos menstruales
Los suplementos de jengibre también han sido investigados en mujeres con dismenorrea primaria, nombre médico del dolor menstrual que no está relacionado con otra enfermedad.
Un metaanálisis publicado en 2024 concluyó que el jengibre podría reducir la intensidad del dolor y, en menor medida, su duración frente a un placebo. Sin embargo, los estudios utilizaron dosis y preparaciones distintas, por lo que todavía no existe una cantidad universal que pueda recomendarse para todas las mujeres.
El NCCIH también reconoce que los suplementos podrían ayudar a disminuir la severidad de los cólicos menstruales. Esto no significa que deban utilizarse para ocultar un dolor incapacitante o que empeora con el tiempo, pues esas molestias pueden requerir una evaluación para descartar endometriosis, miomas u otros problemas ginecológicos.
3. Puede modificar el movimiento del estómago
El jengibre tiene una larga relación con los remedios digestivos, pero decir que “mejora la digestión” resulta demasiado amplio. Una parte de la investigación se ha concentrado en su posible efecto sobre el vaciamiento gástrico, el proceso mediante el cual los alimentos pasan del estómago hacia el intestino.
Un pequeño ensayo realizado en pacientes con dispepsia funcional encontró que el jengibre aceleró el vaciamiento del estómago y estimuló sus contracciones. Sin embargo, esos cambios no produjeron una mejoría significativa en síntomas como dolor, pesadez o sensación de saciedad.
Esto ayuda a explicar por qué algunas personas sienten alivio al consumirlo después de una comida, pero no demuestra que cure la gastritis, el reflujo, la colitis o el síndrome de intestino irritable.
4. Sus suplementos podrían influir en el control del azúcar
El jengibre también ha llamado la atención por sus posibles efectos metabólicos. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 analizó ensayos clínicos realizados en personas con diabetes tipo 2 y encontró posibles mejoras en algunos indicadores de control glucémico después de la suplementación oral.
Una revisión paraguas publicada en 2026 también registró resultados favorables en indicadores relacionados con la glucosa, la resistencia a la insulina y la hemoglobina glucosilada, además de cambios en algunos componentes del perfil de lípidos. Los estudios, sin embargo, se basaron principalmente en suplementos y no en el consumo culinario ocasional.
El jengibre no sustituye la insulina, la metformina ni otros tratamientos. Las personas que viven con diabetes deben consultar a su médico antes de tomar extractos o cápsulas, particularmente si ya utilizan medicamentos para reducir la glucosa.

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5. Puede producir cambios modestos en colesterol y triglicéridos
Otra línea de investigación ha estudiado al jengibre como posible apoyo para mejorar algunos componentes del perfil de lípidos.
Un metaanálisis de ensayos clínicos encontró que la suplementación produjo reducciones estadísticamente significativas en el colesterol total y los triglicéridos. No observó, en cambio, cambios significativos en el colesterol LDL ni en el HDL al analizar el conjunto de los resultados.
Esto no significa que añadir jengibre a los alimentos compense una dieta rica en grasas saturadas, el sedentarismo o la falta de tratamiento. Los resultados se obtuvieron mediante dosis controladas y durante periodos determinados, por lo que una limonada de jengibre endulzada no tiene el mismo efecto que una intervención clínica.
6. Se investigan sus efectos sobre la inflamación
El jengibre contiene compuestos bioactivos que han sido estudiados por su relación con diferentes procesos inflamatorios y antioxidantes. Un metaanálisis de ensayos controlados encontró modificaciones en marcadores circulantes como la proteína C reactiva, el factor de necrosis tumoral alfa y la interleucina 6 después de utilizar suplementos.
Una revisión más reciente, publicada en 2025, también encontró cambios favorables en varios marcadores inflamatorios y antioxidantes. Estos resultados describen variaciones medidas en sangre, pero no equivalen a demostrar que el jengibre cure una enfermedad inflamatoria específica.
Una de las mayores confusiones alrededor de este ingrediente consiste en utilizar como sinónimos el jengibre fresco, el polvo, los extractos y las cápsulas. Cada presentación puede aportar concentraciones distintas.
Para preparar una infusión casera pueden colocarse unas cuantas láminas de jengibre fresco en agua caliente y dejarlas reposar. También puede utilizarse rallado en sopas, aderezos, salteados, arroces, pescados, verduras o marinados.
La cocina ofrece una ventaja: permite incorporarlo en cantidades moderadas y sin convertirlo en un remedio. El problema aparece cuando una bebida de jengibre contiene grandes cantidades de azúcar, miel, jarabes o jugos y aun así se presenta como una opción para controlar la glucosa o bajar de peso.
El jengibre ingerido puede causar acidez, diarrea, molestias abdominales e irritación de la boca o la garganta. Estos efectos suelen aparecer con mayor frecuencia cuando se utilizan cantidades elevadas o suplementos concentrados.
Las personas que toman medicamentos deben consultar con un profesional antes de utilizar cápsulas o extractos, debido a la posibilidad de interacciones. Durante el embarazo, su uso como suplemento también debe discutirse con el médico; hay menos información sobre su seguridad durante la lactancia.
El jengibre tiene beneficios prometedores y uno especialmente bien documentado: su posible utilidad contra ciertas náuseas. Sus efectos sobre los cólicos, la digestión, el azúcar, los lípidos y la inflamación continúan bajo investigación y dependen de la dosis, la presentación y las características de cada persona.



