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Día de las Madres: Filete Chemita, el platillo nacido en México que puedes preparar a mamá (receta)

No nació en Francia ni en un recetario clásico: el filete Chemita es una creación de restaurante en la Ciudad de México que, entre mantequilla, técnica y costumbre, se convirtió en un símbolo de elegancia.
En la historia de la gastronomía mexicana hay recetas que nacen en el campo, otras en la casa y algunas más —como el filete Chemita— que surgen directamente desde la mesa del comensal. Este platillo, hoy considerado un clásico de restaurantes tradicionales, tiene su origen en el emblemático restaurante Restaurante Prendes, uno de los grandes referentes de la cocina de mantel largo en la capital durante el siglo XX.
Ahí, un cliente habitual, el notario Noé Graham Gurría, conocido como "Chemita", comenzó a pedir siempre el mismo filete, pero con indicaciones precisas: sin tocino, cocinado con mantequilla y terminado con técnica impecable. Lo que inició como una preferencia personal terminó por convertirse en un código dentro de cocina. Los meseros ya no describían el platillo, simplemente pedían "el de Chemita".
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De pedido especial a clásico de carta
Con el paso del tiempo, otros comensales comenzaron a replicar el pedido. El nombre trascendió la anécdota y se formalizó en la carta. Así nació el filete Chemita, uno de los pocos platillos en México que pueden rastrear su origen a un cliente y no a un chef.
Este tipo de recetas reflejan una etapa clave de la gastronomía en la Ciudad de México: la consolidación de restaurantes de influencia europea donde la técnica francesa se adaptó al gusto local. El filete Chemita resume esa transición con claridad: un corte de res de calidad, cocción precisa y una base de mantequilla que aporta profundidad sin complicar la preparación.
Elegancia sencilla: la clave de su permanencia
A diferencia de otros platillos más complejos, el filete Chemita se sostiene en su simplicidad. No hay salsas rebuscadas ni montajes excesivos. Su esencia está en respetar la carne, lograr el término exacto y acompañar con elementos clásicos como el puré de papa.
En esa sencillez radica su vigencia. En una época donde la gastronomía busca constantemente reinventarse, este platillo se mantiene como símbolo de elegancia atemporal: directo, contundente y profundamente ligado a la historia culinaria de la capital.
Hoy, preparar un filete Chemita en casa no solo es replicar una receta, sino recuperar una tradición que nació en el corazón de los restaurantes de la Ciudad de México y que sigue vigente como opción ideal para celebraciones especiales como el Día de las Madres.

Ingredientes:
- 2 medallones de filete de res de aproximadamente 180 a 200 gramos cada uno
- sal y pimienta al gusto
- Salsa maggi y salsa inglesa al gusto
- 2 cucharadas de mantequilla
- 1 cucharada de aceite vegetal
- 2 dientes de ajo finamente picados
- ¼ de taza de vino blanco seco
- ½ taza de crema para batir
- 1 cucharadita de mostaza Dijon
- 1 cucharadita de jugo de limón
- perejil fresco finamente picado
- puré de papa o papas al gusto para acompañar
Preparación:
- Saca los filetes del refrigerador y déjalos reposar a temperatura ambiente durante unos minutos. Sazona con sal y pimienta por ambos lados.
- En un sartén amplio, calienta el aceite junto con una cucharada de mantequilla. Sella los filetes a fuego medio-alto durante tres a cuatro minutos por lado, dependiendo del término deseado. Retira y deja reposar.
- En el mismo sartén, baja el fuego y agrega el ajo. Sofríe ligeramente y añade el vino blanco, dejando que reduzca mientras se integran los sabores del fondo.
- Incorpora la crema, la mostaza, la salsa maggi y salsa inglesa y el jugo de limón. Cocina hasta que la salsa espese ligeramente. Agrega la mantequilla restante para dar brillo y textura.
- Regresa los filetes al sartén, báñalos con la salsa y cocina un minuto adicional para integrar todo.
- Sirve caliente, con perejil fresco por encima y acompañado de puré de papa. Un platillo que, como su historia, demuestra que la elegancia muchas veces está en lo simple.



