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Arte e Ideas

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El MUAC explora la genealogía del asiento en México

A través de 31 piezas del acervo de Diseño Moderno y Contemporáneo de la UNAM articuladas en 11 tipologías, la muestra analiza el asiento no como un simple objeto funcional, sino como una construcción cultural, un reflejo de los cambios corporales y un territorio de investigación sobre la identidad y la historia del diseño en el país

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Variaciones del asiento en México. Foto: Cortesía

Nelly Toche

Sentarse es un acto tan cotidiano que suele pasar desapercibido, pero también es una acción profundamente cultural, un proceso de aprendizaje continuo y un reflejo de las fisonomías y hábitos de cada época. Bajo esa premisa se articula "La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México", exposición que se presenta en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) hasta el próximo 11 de octubre.

Con la curaduría de la especialista Ana Elena Mallet, la muestra reúne 31 piezas extraídas del acervo de Diseño Moderno y Contemporáneo del museo universitario —un fondo público pionero iniciado en 2018 que hoy suma 106 piezas— para trazar una genealogía del mobiliario nacional a través de 11 tipologías.

Lejos de una revisión puramente cronológica, la exposición propone entender el diseño hecho en México como un entramado de traducciones, adaptaciones tecnológicas y lecturas críticas del entorno.

"Lo que queremos empezar a hacer es jalar la hebra para entender ese vocabulario, si quieres entenderlo como local o culturalmente mexicano, que se puede encontrar en el diseño hecho en México", explica Ana Elena Mallet en entrevista para El Economista. "Fue localizar y evidenciar estas tipologías que se anclan en el diseño popular: el butaque, el equipal, la silla de palo o las carcasas plásticas, para entender distintas maneras de aproximarse a la historia del diseño y a lo que estaba pasando en cada momento histórico".

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Foto: Cortesía Ana Elena Mallet, curadora

La traducción de lo industrial

Una de las premisas centrales de la curaduría es desmitificar la idea de la copia o la apropiación directa para hablar de traducción cultural y tecnológica.

Un ejemplo claro se observa en la sección dedicada a las carcasas plásticas. Mientras que en Estados Unidos diseñadores como Charles y Ray Eames impulsaron el uso del plástico inyectado para amueblar espacios públicos y oficinas masivas, en México esa misma tecnología fue retomada por empresas locales como Industrias Gallo, en Guadalajara, para equipar escuelas, hospitales, consultorios e incluso la sillería original del Estadio Jalisco tras su inauguración.

Asimismo, la exposición abre espacio a piezas contemporáneas que cuestionan los paradigmas del diseño del siglo XX —orientados a la producción masiva y a la máxima funcionalidad— para operar como comentarios culturales o críticas a las narrativas nacionalistas.

"Hay una serie de asientos, como los de Andrés Lhima, que derivan de la cultura popular urbana y de los mercados; realmente funcionan como comentarios culturales o piezas de exhibición, no necesariamente para sentarse", señala Mallet. "Estamos en un momento bien interesante para reflexionar sobre la definición de diseño. La idea de 'diseño para todos' ha cambiado: hoy entendemos la necesidad de segmentar públicos, cuestionar la sustentabilidad y replantear los materiales".

Diferencias de época y memoria oral

El recorrido permite constatar cómo el acto de sentarse se transforma a la par de los cuerpos y las dinámicas sociales. La simple observación formal de las piezas evidencia cómo el diseño del siglo XX se enfocaba principalmente en la producción industrial masiva, la ergonomía y la funcionalidad. En las décadas de 1940 y 1950, la prioridad era el confort y la discusión sobre la modernidad mediante sillones más anchos, mientras que en los años 60 la escala del mobiliario respondía a estaturas y complexiones más reducidas.

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Otra de las piezas de la muestra. Foto: Cortesía

En contraste, el diseño contemporáneo del siglo XXI prioriza la producción segmentada, la experimentación con materiales híbridos y el desarrollo de piezas que funcionan como comentario cultural. Estas creaciones responden a dimensiones corporales mayores y a los nuevos hábitos adquiridos tras la pandemia.

"El acto de sentarse es un proceso de aprendizaje. No nos sentamos igual a los 20 años que a los 50 o 60, ni nos sentamos igual antes que después de la pandemia", reflexiona la curadora. "Hoy los cuerpos han cambiado, y eso se refleja en la forma en que los diseñadores contemporáneos resuelven sus piezas".

Frente a la conservación de este patrimonio, Mallet enfatiza el rol de la UNAM como la institución idónea para resguardar y estudiar la cultura material del país —al haber sido la cuna de la primera carrera pública de diseño industrial en 1969, impulsada por Clara Porset—. Sin embargo, advierte sobre los retos pendientes en la disciplina: la falta de asignaturas de historia del diseño mexicano en las escuelas del país y la urgencia de rescatar la memoria oral de los diseñadores pioneros.

"Muchos de los protagonistas del siglo XX están en sus 80 o 90 años y se están muriendo sin dejar libros ni archivos organizados. La historia del diseño en México se conoce en gran medida por tradición oral, por lo que rescatar sus relatos es una asignatura superpendiente", concluye la académica.

La historia de cómo sentarse. Variaciones del asiento en México.

Curada por Ana Elena Mallet

Planta baja del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), Centro Cultural Universitario. Insurgentes Sur 3000

La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 11 de octubre de 2026.

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Nelly Toche

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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