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Arte e Ideas

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El mayor acto de amor, el blindaje patrimonial para madres con hijos con discapacidad

En México, solo el 6% de la población cuenta con un testamento, una cifra alarmante cuando existen hijos con discapacidad de por medio. El fideicomiso y los seguros de vida se presentan como herramientas clave para garantizar la autonomía.

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Foto: Shutterstock

Nelly Toche

En el imaginario colectivo, el Día de la Madre se asocia con flores y gratitud. Sin embargo, para miles de mujeres que encabezan familias con hijos que viven con alguna discapacidad o condición especial, la maternidad conlleva una pregunta que se susurra con temor: “¿Qué pasará con mi hijo cuando yo ya no esté?”. En México, abordar este cuestionamiento no solo es un reto emocional, sino un vacío legal y financiero que urge llenar.

En entrevista, Jorge Arellano García, experto en blindaje patrimonial y consultor con amplia trayectoria en el IPADE, advierte que la falta de previsión en nuestro país es un síntoma cultural. “Vivimos una paradoja: celebramos la muerte con altares y comida, pero nos aterra planificar nuestro legado. Cerca del 94% de los mexicanos no tiene testamento, e incluso en sectores con alto nivel educativo, como los egresados de escuelas de negocios, el 60% carece de este documento básico”, señala.

El riesgo de la improvisación

Para una madre que es el eje central del cuidado de un hijo con necesidades especiales, el error más común es confiar en que la buena voluntad familiar será suficiente. Arellano es tajante: planear "por pedacitos" o delegar responsabilidades morales sin sustento jurídico es, en sus palabras, "mandar al tutor a la guerra sin fusil".

“A menudo se piensa que dejar a un hermano o a los abuelos como tutores en un testamento tradicional resuelve el problema. Pero un tutor, por ley, puede rechazar la encomienda. Si no le das herramientas legales y financieras para hacer frente a esa responsabilidad, dejas al menor en una vulnerabilidad absoluta, sin independencia económica, jurídica, ni mental”, explica el especialista.

El Fideicomiso, la estructura frente a la fragilidad

Si bien el testamento es una condición sine qua non, Arellano destaca al fideicomiso como la herramienta de blindaje más sólida. A diferencia del testamento, que puede ser impugnado por abogados hábiles o mal administrado por un albacea, el fideicomiso es una figura jurídica donde intervienen varias partes (fideicomitente, fiduciaria y fideicomisario) que garantiza que el deseo de los padres se cumpla a rajatabla.

Una de las ventajas más profundas es la creación de un Comité Técnico. Este órgano puede estar integrado por personas de confianza que dictan las reglas sobre cómo debe fluir el dinero: pagar directamente a la institución médica, cubrir la educación o asegurar la vivienda, sin que el capital pase por el arbitrio personal del tutor. Además, ofrece beneficios de secrecía patrimonial y, en ciertos casos, ventajas fiscales al evitar impuestos por traslado de dominio si se estructura correctamente.

Existe la creencia de que estas figuras son exclusivas para grandes fortunas. No obstante, Arellano propone una alternativa para la clase media: la integración con seguros de vida. “Si tienes una sola propiedad, quizás el costo de administrar un fideicomiso sea elevado. Pero si contratas un seguro de vida robusto, puedes establecer que, al fallecer, el monto de la póliza constituya automáticamente un fideicomiso en la aseguradora. Así, garantizas que el flujo de efectivo para tu hijo sea constante durante décadas”.

Un cambio de narrativa

Abordar estos temas en familia suele ser difícil por el tinte fatalista que se le otorga. Sin embargo, el experto invita a las madres a verlo desde una óptica distinta. “El mayor acto de amor es dejar el legado ordenado. No se trata de atraer a la muerte, sino de alejar el dolor y acercarse a la tranquilidad”.

La recomendación para las madres hoy es iniciar con preguntas reflexivas: ¿Cómo quiero que viva mi hijo el día que yo no esté? ¿Quiénes conforman realmente mi red de apoyo humana?. Una vez detectada la necesidad, el camino es buscar una visión holística que combine abogados, notarios y fiscalistas.

La planificación patrimonial es la forma más concreta de asegurar que el cuidado y el amor que una madre brinda hoy, permanezcan protegiendo a su hijo por el resto de su vida, aún con las ausencias.

Jorge Arellano también es autor del libro Empresas familiares que trascienden.

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Nelly Toche

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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