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Arte e Ideas

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El futuro en claroscuro: Las grisallas de Diego Rivera en el Museo Vivo del Muralismo

La sede histórica de la Secretaría de Educación Pública (SEP), hoy convertido en el Museo Vivo del Muralismo, resguarda los murales poco conocidos de uno de los pintores mexicanos más famosos, que hablan de futuro y de progreso, las grisallas, destacó el secretario Mario Delgado, al conmemorar el Día Internacional de los Museos.

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Grisallas Diego Rivera Clase de química 1923.

Redacción El Economista

Entre las gruesas paredes del Museo Vivo del Muralismo (MVM) —donde el bullicio de la calle se transforma en un silencio reverencial—, la Secretaría de Educación Pública (SEP) resguarda uno de los espacios culturales más emblemáticos del país, al preservar el legado artístico e histórico de los grandes muralistas mexicanos.

El titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, al conmemorar el Día Internacional de los Museos, destacó especialmente el llamado Patio del Trabajo, donde habita una faceta poco conocida de Diego Rivera que permite comprender la profundidad técnica y conceptual de su obra: las grisallas.

Delgado Carrillo indicó que más allá de los colores vibrantes y las escenas populares que caracterizan gran parte de los murales de Rivera, las grisallas revelan a un artista innovador, arquitectónico y visionario. Explicó que estas composiciones en blanco y negro muestran el dominio del volumen, la perspectiva y la estructura visual, elementos que dan cuenta del rigor artístico con el que el muralista concebía cada uno de sus proyectos.

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La danza del venado. Diego Rivera. Foto: Especial

Mario Delgado afirmó que el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, mantiene el compromiso de acercar el patrimonio cultural y artístico a las nuevas generaciones, como parte de una educación humanista e integral. Subrayó que el MVM representa un espacio de memoria, identidad y reflexión colectiva que fortalece el conocimiento de la historia nacional y el valor del arte público como herramienta de transformación social.

Por su parte, Gloria Falcón Martínez, directora del recinto, nos guía por estos pasillos que parecen desafiar la bidimensionalidad del muro. "El visitante común busca la explosión de color, pero las grisallas nos hablan de una destreza superior", explica. Esta técnica, que juega exclusivamente con gradaciones de negro a blanco, ocres, logra una ilusión de bajo relieve que requiere un conocimiento milimétrico de la luz y la estructura del edificio.

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Gloria Falcón, directora del MVM con mujer científica. Foto: Especial

La ciencia como esperanza de entreguerras

Pintadas mayoritariamente hacia 1923, estas escenas capturan el espíritu de un México que, entre las dos grandes guerras mundiales, miraba hacia el futuro con una fe casi religiosa en el progreso. En estos muros, Rivera no solo pinta el pasado indígena o el presente campesino; proyecta la utopía científica, amplía la directora.

Una de las piezas más impactantes escenifica una operación a corazón abierto, una innovación médica que en los años veinte representaba la máxima frontera contra la muerte. Pero Rivera va más allá de la técnica: en otra de sus grisallas, presenta a una mujer científica.

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Cirugía a corazón abierto.

"En 1923, ver a una mujer practicando profesionalmente la ciencia era un acto revolucionario", señala Falcón Martínez. Al despojar a sus personajes de cabello o vestimentas contemporáneas, Rivera crea figuras atemporales, casi deidades modernas que evocan el arte mesopotámico o egipcio, trabajando por una medicina capaz de salvar a la humanidad.

El valor del trabajo y el eco eterno

En el tercer nivel del edificio de la SEP, la narrativa cambia hacia lo etéreo con la alegoría de la música. Aquí, una figura femenina replica el canto de las aves mediante un instrumento de viento, coronada por el uroboros —la serpiente que se muerde la cola—. Es el símbolo de lo eterno: una música sin principio ni fin, un lenguaje universal que sobrevive a las ideologías.

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Alegoría de la música. Diego Rivera

Aun así, el motor de toda esta riqueza sigue siendo el esfuerzo humano. En la pieza Producto del trabajo, Rivera recuerda que detrás de cada moneda y cada avance tecnológico, están las manos. "Muchos creen que el dinero produce dinero, pero Rivera era un convencido de que solo el trabajador genera la verdadera riqueza", apunta la directora.

"Slow art": El arte de la lentitud

Para apreciar estas obras que suelen pasar desapercibidas frente a los murales más famosos, Flacón Martínez recuerda que el MVM propone el movimiento "Slow Art": detener la mirada, respirar y permitir que las sombras de Rivera cobren volumen frente a nuestros ojos.

Los murales pueden visitarse de miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 hrs., en la calle de República de Argentina 28, Centro Histórico de la Ciudad de México.

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