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¿Quién debe vacunarse contra el sarampión?
Con más de 9 mil casos confirmados en lo que va del periodo 2025–2026, las autoridades de Salud buscan clarificar los criterios de vacunación. La clave: proteger a los más pequeños y reforzar a los adultos jóvenes.

Niños y adolescentes sin esquema completo y adultos menores de 49 años que no tengan al menos una dosis, deben vacunarse.
México enfrenta un escenario epidemiológico que no se veía desde hace décadas. Tras 30 años de relativa calma, el sarampión ha vuelto a poner a prueba al sistema de salud nacional. La doctora Samantha Gaertner Barnard, directora del CENSIA (Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia), presentó un balance detallado sobre la situación actual durante el Foro Técnico Sarampión en México, organizado por la Asociación Mexicana de Vacunología, enfatizando que, aunque existe una emergencia, la estrategia de vacunación debe ser precisa para ser efectiva.
El peso de la historia: ¿por qué hoy somos vulnerables?
Para entender el presente, hay que mirar hacia atrás. Gaertner Barnard recordó que el último gran golpe del sarampión en México ocurrió entre 1989 y 1990, con una epidemia que superó los 89 mil casos. Tras años de campañas masivas iniciadas en 1973, México logró eliminar el sarampión autóctono en 1996.
Sin embargo, el virus nunca desapareció del mundo. "El sarampión no se ha ido, ha estado circulando", señaló la especialista. La vulnerabilidad actual se debe, en gran medida, a que las coberturas de vacunación en los últimos años han sido irregulares, dificultando mantener el 95% de inmunidad poblacional necesario para evitar brotes.
Cifras que alertan
Al día de hoy, se reportan 9,074 casos confirmados en el acumulado 2025–2026, con 953 casos activos y un lamentable saldo de 28 defunciones. Los estados con mayor circulación son Jalisco, Chiapas, Ciudad de México y Puebla.
Un dato crucial para la población es la alta contagiosidad: una persona con sarampión puede contagiar hasta a 18 personas. A diferencia del Covid–19, donde el promedio era de 4 contagios, el sarampión es un "gigante" de la transmisión aérea que puede permanecer en un lugar cerrado hasta dos horas después de que el enfermo se haya ido.
Vacuna: ¿quién sí y quién no?
Ante la confusión generada por la emergencia, Gaertner Barnard detalló los grupos prioritarios que deben vacunarse para "cortar la cadena de transmisión" y aquellos que no lo requieren:
1. Los más pequeños (esquema básico)
•A los 12 meses: Primera dosis.
•A los 18 meses: Segunda dosis. (Se acortó el tiempo de espera desde 2022 para dar mayor protección más rápido).
•"Dosis Cero": sólo en zonas de alta transmisión (como Jalisco o Chiapas) para bebés de 6 a 11 meses. Nota importante: esta dosis los protege ahora, pero no cuenta para el esquema; deberán volver a vacunarse al cumplir el año.
2. Niños y adolescentes rezagados.
•Niños de 2 a 9 años que no tengan su esquema completo.
•Adolescentes y adultos de 10 a 49 años que no hayan recibido al menos una dosis.
3. Personal de "primera línea" (dosis adicional obligatoria)
Independientemente de si ya están vacunados o no, deben recibir una dosis de refuerzo el personal de salud, personal educativo y jornaleros agrícolas (identificados como grupo de alta movilidad).
¿Quién no necesita correr al centro de salud? Personas mayores de 50 años (generalmente protegidas por exposición natural previa a 1973) o adultos que tengan comprobante de esquema completo y no pertenezcan a los grupos de riesgo o al personal de primera línea mencionado.
Acciones en territorio
La estrategia no es sólo esperar en las clínicas. La Federación está implementando el "bloqueo vacunal" (en las primeras 24 horas de detectado un caso) y el "barrido documentado", que consiste en visitar 25 manzanas a la redonda de cada caso confirmado para asegurar que nadie se quede sin protección.
"Si todos entendemos quién debe vacunarse, lograremos el objetivo de cortar la transmisión", concluyó la doctora Gaertner. La vacuna es segura, gratuita y la única herramienta para evitar que el 2026 se convierta en una cifra histórica de tragedia sanitaria, donde además perderíamos el certificado como país libre de sarampión; este estatus, otorgado por la Región de las Américas en 2016, no sólo representaría un retroceso de décadas en materia de prevención, sino que confirmaría el regreso del sarampión como una enfermedad endémica en el territorio nacional. La responsabilidad de conservar este logro histórico recae hoy en la asistencia oportuna a los centros de vacunación para lograr el 95% de cobertura en los grupos clave y frenar la expansión del virus.

