Después de ver "Vaho", la primera película de largometraje de Alejandro Gerber Bicceci, para este reportero es inevitable (a riesgo de que se lo borre su editor) decirle en entrevista al cineasta que la cinta quizá debió llamarse ¡Viva Iztapalapa, cabrones!

"Bueno, también se pudo haber llamado Cero y van tres", contesta Gerber entre risas.

La película fue filmada completamente en Iztapalapa, y son tres las historias que nos presenta este joven director: tres adolescentes, interpretados por los actores Aldo Estuardo, Francisco Godínez, y Roberto Mares, tres destinos que han sido marcados por un trágico destino.

"Vaho" retrata a la perfección una de las demarcaciones con más mala fama en la ciudad de México, después de Tepito y la colonia Doctores, por supuesto.

Gerber quiso hacer su película en esta parte de la ciudad de México porque, en primer lugar, no se había hecho, no recientemente , declaró.

Como pocas veces una película muestra los paisajes urbanos de esta demarcación, lo más cercano que estamos de las favelas de Brasil, las chabolas de Medellín, Colombia, o las miles de casas de ladrillos rojos que adornan Caracas, Venezuela.

En la película se pueden ver los callejones estrechos de esta colonia, herencia directa de la toma impune de terrenos y casas, sus habitantes y sus perros callejeros, que no pueden faltar en una película que se precie de ser decente.

Gerber no es de Iztapalapa, por eso igual y le agarró cariño a la colonia de las inundaciones, los deslaves y el tráfico de autos robados, tanto aprecio al barrio como para ponerlo como escenario de fondo para su historia.

Iztapalapa tiene lugares feos, pero también tiene cosas hermosas y mágicas , dijo. Para entender la ciudad de México se debe entender a Iztapalapa, que fue la última demarcación que se urbanizó , agregó.

Ese nuevo cine mexicano

"Vaho" pertenece a ese cine mexicano de hoy en día, un cine producido con dos pesos y muchas ganas, algunas excelentes historias filmadas en escenarios reales para bajar costos, y con actores buenos, jóvenes, desconocidos y mal pagados.

Que sea la fórmula fílmica más utilizada en estos días no significa que se infalible. Pero en este caso si funciona.

Basta decir que la historia que se cuenta es muy buena y está bien filmada. Gerber tiene buen ojo para mezclar los largos silencios dramáticos con los paisajes tipo Irak de la demarcación y suficiente talento para llevar a sus personajes adonde quiere, física y emocionalmente.

Los nombres de los actores no le van a decir nada, pero son buenos y son acompañados por la primera actriz Marta Aura.

Por lo demás, "Vaho" es una bonita película sobre una fea delegación que debe usted ver a como de lugar. Se estrena este viernes, con poquitas copias, y en espera de su humilde aceptación. No la abandone, como impunemente hemos abandonado en la cartelera a la que es posiblemente la mejor película mexicana sobre la Revolución que se haya hecho en los últimos años: "Chicogrande", de Felipe Cazals.

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