En la segunda temporada de Una serie de eventos desafortunados (A Series of Unfortunate Events), los adultos comienzan a escuchar a Violet (Malina Weissman, Klaus (Louis Hynes) y Sunny (Presley Smith), los huérfanos Baudelaire; luego de una serie de eventos trágicos, apenas comienzan a creer que están en peligro y que son perseguidos por un villano que se hace llamar Conde Olaf (Neil Patrick Harris). 

La temporada tiene la misma calidad que la anterior: es entretenida, divertida, absurda y llena de misterio, y por momentos, aunque pocos, también resulta conmovedora. La historia comienza con la llegada de los Baudelaire a la escuela Prufrock en donde se cree que estarán a salvo de cualquier peligro. Y es que entre otras cosas, la escuela cuenta con una moderna computadora que está programada para reconocer al Conde. Por supuesto, como todos sabemos, la máquina será incapaz de reconocer el temible villano, un amo del disfraz y el engaño. 

Así pues, los Baudelaire estarán de nuevo en peligro una y otra vez hasta que acabe la temporada. Y no es ningún spoiler, finalmente, el narrador Lemony Snicket (Patrick Warburton) se la pasa diciéndonos que la historia no terminará bien, o de lo contrario… ¿por qué se llamaría Una serie de eventos desafortunados?

Uno de los elementos adicionales de esta temporada es que los pequeños no estarán solos: se toparán con dos niños — los Quagmire, Duncan (Dylan Kingwell) e Isadora (Avi Lake)— que bajo circunstancias similares quedaron huérfanos, como ellos. Originalmente, eran trillizos pero su hermano murió en un incendio, junto con sus padres. Además, todo parece indicar que los padres de los Quagmire y los Baudelaire se conocían. Ambas camadas unirán fuerzas pero no por mucho tiempo, ya que el Conde Olaf encontrará la manera de secuestrar a los Quagmire. 

Por si no conocen la historia, los niños Baudelaire perdieron a sus padres en un incendio, y desde ese día han estado en peligro, ya que, al ser herederos de una enorme fortuna, se convirtieron en el blanco del malvado Conde. La serie es una adaptación de las novelas homónimas de Daniel Handler (quien firma como Lemony Snicket).

En esta segunda temporada los adultos jugarán un rol más activo que en las anteriores, y todo gracias a cuatro miembros de una organización secreta a la que los padres Baudelaire seguro pertenecían, y quizá, también el mismo Conde. Pero fuera de ellos, los demás adultos parecen estar ciegos ante los peligros que amenazan a los niños. Intentarán hacer algo, pero siempre serán esfuerzos torpes. 

Y es que en el mundo de los Baudelaire, los infantes no son tomados en serio, no tienen voz, y los adultos son demasiado obtusos para reconocer a un villano, capaz de presentarse con diversos disfraces por más absurdo que estos sean. Los niños, en cambio, poseen una inteligencia y agudeza sorprendentes, que en general sobrepasan las cualidades de cualquier adulto, pero si nadie puede escucharlos, la situación resulta sumamente frustrante. 

La segunda temporada consta de 10 episodios. Se espera que la tercera temporada salga en el 2019, la cual cubrirá las últimas cuatro novelas de Snicket. La serie posee ese aire oscuro de los cuentos infantiles tipo Hansel y Gretel que funcionaban como un medio para preparar a los infantes ante los peligros del mundo y que tuvieran cuidado. 

La primera parte de la serie funciona como advertencia y como un recordatorio para los niños de sus potencialidades, mientras que esta segunda temporada es un recordatorio de que no están solos, y que incluso en el mundo de los adultos, pueden encontrar aliados invaluables. 

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