Narrativas de escenas de la vida cotidiana plasmadas sobre alfarería en engobes escarlatas y tonos de terracota, de Oapan, Guerrero; personas y diablitos montados sobre transportes citadinos y aéreos, elaborados en la meseta purépecha, en Ocumicho, Michoacán. Minuciosas piezas de talavera mayólica, provenientes de Guanajuato, que evocan el trabajo sobre porcelana Ming que llegó a la Nueva España por el intercambio comercial venido del Pacífico.

Una imponente olla de nueve bocas de Tamazulápam del Espíritu Santo, Oaxaca; centenares de personajes enmascarados que representan la fiesta patronal de Naolinco, en Veracruz, elaborados por la maestra Susana Vázquez. Trabajos de cuchillería de plata encabados con muela de mamut, cuerno de venado o madreperla, del maestro José Ojeda Larios, de Sayula, Jalisco; trabajos minúsculos hechos con hueso de res por jóvenes maestros artesanos de Ciudad Nezahualcóyotl; escenas realistas costumbristas de madera, cera moldeada, telas almidonadas y bordados del maestro Marco Miranda, de Salamanca, Guanajuato.

Papel amate recortado con temáticas sincréticas inspiradas en los rituales de los graniceros, en San Pablito, Puebla. Petates de palma del maestro Felipe Medina, oriundo del pueblo de Santa María Acapulco, en la Sierra Gorda de San Luis Potosí. Trabajos plumarios ensamblados con lujo de detalle sobre tabla, del regiomontano Marcelino Eduardo Sánchez; rebozos, chapinas, faldas, huipiles; un sarape de 24 hilos de lana por pulgada, tejido con hilos de oro, plata y seda, teñido de manera natural con grana cochinilla, nogal, pericón y añil, trabajado a lo largo de tres años por el maestro mexiquense Efrén Nava Vega.

El listado es sólo un asomo a la colección de 5,235 piezas elaboradas por 872 maestros del arte popular, provenientes de 347 localidades de los 32 estados del país, que integran la exposición Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, 20 años, que a partir de hoy se exhibe en el Palacio de Cultura Citibanamex–Palacio de Iturbide, para conmemorar el vigésimo aniversario de la primera exposición que montara Fomento Cultural Banamex en ese mismo recinto, en ese entonces con obra de los primeros 150 grandes maestros, que hoy es quizás la colección de arte popular mexicano más importante reunida por una organización de la Iniciativa Privada.

Hasta hace 20 años no había infraestructura

“En el México de los años 60, un coleccionista podía encontrar arte popular en los rincones de los grandes mercados de comida: piezas sin una distribución en particular ni orden alguno. No había identificación de quién había hecho cada trabajo ni de dónde fue hecho. No había información de ningún tipo. Eso cambió con la publicación de Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, así como por las exhibiciones y las actividades vinculadas. Fomento Cultural Banamex, con el liderazgo de Cándida Fernández, reinsertó de manera potente el arte popular a la gran historia del arte mexicano, identificando a los grandes artistas y recontextualizando su trabajo”, dijo Judith Espinar, especialista en arte popular y cofundadora del International Folk Art Market, en Santa Fe, Nuevo México, quien acompañó a Cándida Fernández de Calderón, directora de Fomento Cultural Banamex, en la presentación de la muestra.

Ahí, Fernández de Calderón explicó que la exposición amalgama lo ceremonial con lo utilitario, desde el más complejo sistema de creencias y simbolismos, hasta la representación más simple y pura de la realidad en los quehaceres cotidianos.

“La colección, a lo largo de más de 20 años, se ha configurado con la gran diversidad de expresiones por cada región de México y por las ramas artesanales más representativas del país, que son, por excelencia, la madera, el barro, los metales, la piedra, las fibras vegetales, los textiles y esa categoría de varios que es un grupo maravilloso de papel, cartonería, vidrio, hueso, cera, concha, cuerno y plumaria, entre otros”, explicó.

Crear marcas colectivas

Solicitada su opinión acerca de la apropiación que algunas marcas trasnacionales de moda —algunas de ellas, Carolina Herrera, Zara, Louis Vuitton y Mango— sobre diseños de arte popular mexicano, la gestora cultural respondió que el que México inspire y provoque las creaciones de diseñadores es un halago y, por tanto, es muy positivo. En cambio, sugirió generar acercamientos con esas empresas para proponerles la implementación o la mejora en la infraestructura de los talleres de capacitación para los maestros artesanos, sobre todo, señaló, para no cortar ese interés.

“Hay que aumentar y enriquecer el interés, pero siempre en paralelo con un desarrollo legal y de capacitación de los mismos artesanos sobre lo que son los derechos de autor y de lo que podría ser un reconocimiento de marca o de denominación de origen. Dentro de estas políticas públicas, a las que nos hemos orientando, hay una agenda de 24 puntos y uno de ellos es justamente el tratamiento de la autoría de los grandes maestros y artesanos (...) Tendría que crearse una figura de marca colectiva con reglas de uso y operación muy estrictas en las que se defiendan las materias primas y la técnica tradicional”, propuso a manera de que las propias comunidades y sus maestros sean capaces de proteger su propia creación.

La exposición además será complementada con la sección Vivir con el Arte Popular, con varios espacios intervenidos por artistas, gestores culturales, galeristas y coleccionistas como Jorge Marín, Patricia Ortiz Monasterio, Marco Coello, Rodrigo Rivero Lake y la propia Judith Espinar.

Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, 20 años permanecerá a partir de este día y hasta el mes de mayo del 2020 en el Antiguo Palacio de Iturbide, Madero 17, Centro Histórico.

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