Ilse salas protagoniza una Medea poderosa que toma venganza por ella y en nombre de todas las mujeres que el patriarcado utilizó.

Esta Medea va contracorriente, no obedece, ni tiene idea de los límites; con un característico espíritu refulgente y vivaz que la catapultan a la cima de un ambiente condicionado para mujeres, que se cree, no son de una cuna afortunada, la prostitución.

Mediante su inteligencia y arrojo logra conquistar el poder que sólo es dado a los hombres, se convierte en uno de ellos al utilizar los cuerpos de otras mujeres para su beneplácito, y ellas: el coro, la carne viva, bella y sintiente, miran a Medea como esa lengua que les promete protección y sufrimiento al mismo tiempo.

Este coro de mujeres interpretado por Natalia Solián, Samantha Coronel, Margarita Lozano, y Aída López respetan, quieren y odian a la mujer que con dulces, pero severas palabras les enseñó su lugar en el mundo.

Guiada por lo que dicta su corazón, Medea firma su condena cuando en su juventud, fascinada de sí misma y de su sangre se envuelve en un amor pasional con su hermano.

Pero sumida en el aburrimiento de una provincia y siempre ambiciosa, Medea será seducida por el poder que le promete su nuevo y extranjero amor Jasón, y como una prueba y ofrenda a este nuevo deseo, Medea mata el amor que siente por su hermano, ahogándolo.

No es diferente la manera en la que Jasón y Medea se arropan y quieren y conquistan sus propios territorios a costa de las mujeres que venden. Engendran hijos y viven en una mutua aprobación para no mirar de frente sus desalmadas acciones, hasta que vuelve la traición a sus vidas.

Pero no será esta vez Medea la que traicione, será Jasón quien acepta tomar como esposa a la hija de Creonte, quien a cambio le ofrece tener mayores riquezas con la posibilidad de ampliar su mercado de prostitución.

En ese escenario gris, polvoso y en ruinas está Medea, recapitulando y sintiendo las traiciones propias y ajenas, mirando a la cara a las mujeres de las que creyó ser mejor y superior, escuchando sus burlas y aceptando que con todo el dolor que la embiste y que refleja, debe planear una venganza certera que reivindique su papel en el mundo.

En un acto más compasivo que de celos, Medea mata a la futura mujer de Jasón y a costa de su vientre también mata a sus hijos como simbolismo de aniquilar la herencia de poder y sufrimiento que representó su unión con Jasón.

Una Medea mexicana y feminista

Dirigida por Mauricio García Lozano, con las interpretaciones de los actores Cristián Cortés, Gabriel Montiel y Raúl Villegas, esta producción también tiene detrás la mente del productor de teatro Claudio Sodi, quien configuró una trilogía de clásicos denominada La invasión griega, en la que también incluyó la obra Edipo Nadie es Ateo de David Gaitán y La Orestiada de Lorena Maza.

En entrevista, el dramaturgo y director del Centro Cultural Helénico, Antonio Zúñiga, reconoció que esta es una obra que fue adaptada a México, en especial al estado de Tlaxcala, cuna de la trata de mujeres.

“Son temas que nos tocan vivir hoy como el de la mujer emancipada, empoderada, valiente, que toma sus propias decisiones y además aniquila cualquier debilidad y busca en su interior su propia identidad, que se autonombra. Entonces, nada mejor para un teatro que un texto clásico que reconoce el tema y lo revisita con igual vigencia”, dijo el director de la puesta en escena.

“Tenemos una suerte muy grande de contar con este elenco, en realidad Ilse Salas fue la promotora encauzadora de todo este proyecto ella tenía personalmente una necesidad de abordar y contar desde el personaje”, destacó.

“Lo que más ansío cuando escribo es que los textos no terminen siendo convencionales y correctos, sino que tengan un ingrediente de explosividad y dramatismo y de locura que de pronto hagan al texto genuino y también con una identidad irrepetible”, comentó el dramaturgo, “creo que se conjugaron todos los elementos y esta Medea habla de todas estas mujeres mexicanas que no habitan necesariamente la Ciudad de México pero sí en los alrededores y en los pueblos, en donde todavía prevalece una situación muy opresora de parte de los hombres hacia las mujeres, unas circunstancias también muy graves y fuertes con respecto a su propia libertad e individualidad”, dijo Antonio Zúñiga.

Medea se presenta en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico hasta el 28 de julio.

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