Este jueves 14 de octubre se presentó el capítulo denominado "De la independencia a la consolidación republicana", de La Nueva Historia Mínima de México, traducido a las lenguas matlatzinca, maya, náhuatl y tlahuica. La publicación es el parteaguas para que El Colegio de México, junto con otras instituciones, busquen la reivindicación de las lenguas originarias a través de textos emblemáticos.   

“Es importante el rescate, el apoyo, reivindicación y reposicionamiento de nuestras culturas originarias, que sabemos, están en la lucha constante porque sus derechos y necesidades sean reconocidos”, dijo Gabriela Said Reyes, historiadora y directora de Publicaciones del Colmex.  

En entrevista, Said Reyes comparte que desde hace 2 años y medio se dieron cuenta que a pesar de que El Colegio de México tiene una larga tradición de estudio y análisis de las lenguas indígenas, no se había traducido una obra como la Nueva Historia Mínima de México, un libro que es muy importante para los mexicanos, “porque muchos de nosotros aprendimos historia y los conceptos principales del país gracias a él”.  

Dijo además que es una obra emblemática, asequible y tiene traducción a diversas lenguas extranjeras, por ello traducirlo a lenguas originarias “era necesario pensando en la deuda que tenemos todos los mexicanos respecto a nuestras culturas originarias”, así el Colmex asumió la tarea de dedicarse a su traducción. 

Said Reyes explica que este texto además fue elegido porque se buscaba una obra que estuviera disponible a la lectura de cualquier tipo de persona, no solo de académicos, estudiantes o especialistas, sino del público en general.

“Este es un libro escrito por especialistas y académicos que generalmente escriben libros científicos, pero que acá hicieron un esfuerzo por modificar la forma de escribir y consignar los hechos, de tal manera que fuera interesante para toda persona”, dijo.

La historiadora  destacó que  “es importante recalcar que la academia trabaja para la sociedad y a veces esto no se percibe de forma muy clara, pero existen diversos esfuerzos por acercar el conocimiento que aquí se genera al público en general, esta es una de esas formas”.

La preservación de las lenguas importa 

La historiadora explica que al ser traducidos nuestros textos y difundidos, uno preserva las lenguas y extiende sus alcances. Por otro lado el ejercicio de traducción para los mismos traductores de estas primeras cuatro lenguas, que son hablantes nativos, también fue muy interesante porque “representa retos como tomar decisiones de cómo traducir la lengua y conceptos que probablemente no tengan una palabra específica, se tiene que crear dentro del contexto de la lengua y esa parte del ejercicio del propio traductor implica el enriquecimiento de la lengua a la que se traduce”.  

Concluye que la conservación de una lengua en sus formas y con soportes escritos tiene mucho valor y representa un gran compromiso. A pesar de que por ejemplo el Matlatzinca hoy solo lo hablan 1,245 personas el significado de su traducción es más profundo que eso, “Creemos que es importante cubrir el mensaje y la idea de que las lenguas indígenas, por muy pocos hablantes que tengan son igual de importantes y tenemos que invertir en su rescate. No podemos negar la vinculación, necesidad y dependencia de esas culturas respecto al resto de la cultura del país”.   

Este es el primer capítulo de siete, editado por el Colmex en conjunto con la SEP, la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo y la Universidad Intercultural del Estado de México y se espera que para el primer semestre del siguiente año se publiquen las traducciones del libro completo.