La tercera temporada de la serie Love es una estupenda cinta para “maratonear”, gracias a sus capítulos ligeros y cortos, además de constituir un final digno para la historia romántica de Mickey (Gilian Jacobs) y Gus (Paul Rust).

Para quienes no conozcan la serie, Love es una comedia romántica de Netflix creada por Judd Appatow (Virgen a los 40 o Ligeramente embarazada) que gira en torno a dos personajes. Por un lado, tenemos a una chica alocada, rebelde y alcohólica llamada Mickey, que trabaja en una estación de radio por Internet, y por el otro a Gus, un tipo optimista, bonachón y bastante nerd que trabaja como maestro de escuela en un set de televisión para estrellas infantiles.

El gancho de la relación, para el espectador, es que se trata de la típica pareja dispareja. Ambos personajes son polos opuestos: ella súper cool y guapa, él un tipo poco agraciado con un extraño sentido del humor.

Love tiene el estilo de comedia boba que Appatow ha presentado en todas sus películas, lo cual constituye un disfraz para mostrarnos que esos defectos que vemos en los personajes no están tan alejados de nosotros. Así que, aunque el romance de Mickey y Gus ocurra en la ciudad de Los Ángeles, con dos sujetos cuya personalidad parece no parecerse a nadie que hayamos visto en la realidad, en el fondo iremos encontrando, poco a poco, que poseemos más similitudes de las que quisiéramos.

Cuando estos dos personajes se encuentran, Mickey está saliendo de una relación destructiva y está sumida en los excesos, mientras que Gus acaba de terminar, muy a su pesar, una relación con su novia abusiva. Ambos buscan amor y buscan tener esa relación soñada en donde sean amados, aunque sienten que no se lo merecen.

La primera temporada es emotiva y fresca, la segunda se siente un poco pesada, a veces un poco intensa y dolorosa, pero nos hizo pensar que la serie no daba para más. En este contexto llega esta tercera temporada, justo a tiempo para cerrar de manera digna una historia de dos personajes entrañables que muestran, cada uno a su estilo, los temores e inseguridades que todos hemos vivido o estamos viviendo en una relación que podría convertirse en un compromiso a largo plazo.

Por su puesto, la serie resulta un retrato fiel de las relaciones en estos tiempos en donde el abanico para planear nuestra vida es tan amplio que ¿para qué comprometerse?, pero al mismo tiempo, todos… en el fondo, todos desean esa relación significativa, esa que podría durar para siempre.

Los 12 capítulos que componen la serie son bastante disfrutables, pero no poseen la fuerza narrativa de la primera temporada; son entretenidos, pero la trama no siempre aporta al desarrollo de la relación de los protagonistas, de hecho, si cortamos la tercera parte la trama no correría ningún tipo de peligro.

En esta tercera temporada los personajes irán definiendo su vida, y es que a sus casi 30 años parece que aún están saliendo de la adolescencia. Así pues, deberán afianzar o redefinir su vida laboral y por supuesto definir el tipo de relación que desean para su futuro.

En un balance final, Love es una serie adorable que posee la mezcla adecuada entre sarcasmo y romanticismo, entre nihilismo y positivismo, entre relaciones millennial y los cuentos de hadas. En resumen, podría describirse como un cuento de hadas moderno.

@faustoponce