Una treintena de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) repartidos en tres equipos de trabajo posibilitó la excavación, liberación y consolidación de un templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl, localizado en el 2014, que ahora es posible admirar a través de una ventana arqueológica de 361 metros cuadrados (m2) que puede visitarse en el subterráneo del centro comercial Plaza Tlatelolco, sobre la Avenida Ricardo Flores Magón en la Ciudad de México.

El edificio prehispánico, una plataforma circular de 12 metros de diámetro con una plataforma de acceso de 4 metros hacia el frente, aumenta la visión de conjunto de lo que fue el recinto ceremonial de Tlatelolco, la que ha venido integrándose a partir de distintos salvamentos arqueológicos, explicó Diego Prieto Hernández, director general del INAH, en la apertura de este nuevo espacio.

Desde su hallazgo, la estructura icónica fue identificada por los especialistas como un templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl, dios del viento. Fue descubierta en un predio contiguo al suroeste del recinto ceremonial de México-Tlatelolco, y presentada a finales del 2016 por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito INAH y fundador del Proyecto Templo Mayor.

Los arqueólogos trabajaron en la consolidación de este edificio cuando el propietario del predio preparaba el terreno para construir una plaza comercial y un estacionamiento, según declaró a El Economista el arqueólogo Salvador Guilliem Arroyo, director del Proyecto Tlatelolco, y responsable del salvamento y la consolidación de la estructura.

El edificio prehispánico, de 679 años de antigüedad, se encuentra a una profundidad de 3 metros bajo el nivel de la calle Ricardo Flores Magón y desde su hallazgo se han realizado por lo menos tres temporadas de supervisión y salvamento arqueológico.

Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología, destacó que “esta ventana arqueológica es un ejemplo de la riqueza patrimonial que subyace en nuestra querida ciudad, y de cómo uniendo deberes y voluntades, se puede lograr hacer convivir la modernidad con ese pasado revelado que nos pertenece a todos”.

Eduardo Matos Moctezuma reconoció a los profesionales que a lo largo del siglo XX impulsaron la excavación de la ciudad gemela de Tenochtitlan, entre ellos, Pablo Martínez del Río, Francisco González Rul y Salvador Guilliem Arroyo, arqueólogo que permanece al frente del Proyecto Arqueológico Tlatelolco.

Mediante visita controlada, se podrá apreciar el templo circular dedicado a Ehécatl, dios mexica del viento. Foto: Cortesía INAH / Héctor Montaño 

En la temporada del 2016 se encontró también una cista funeraria hecha de cantera, que habría sido puesta a la entrada del recinto a modo de ofrenda, en cuyo interior reposaba la osamenta fragmentada de un recién nacido que, según Guilliem Arroyo, fue sacrificado para consagrar el edificio.

La ofrenda incluía también huesos de aves, obsidiana, espinas de maguey, restos de copal y una cuenta circular de piedra verde, además de otra olla cercana al sitio con malacates, incensarios y figuras de cerámica con representaciones de monos y picos de pato, que corroboran su filiación con el dios Ehécatl-Quetzalcóatl, dador de viento como elemento de origen para la lluvia durante periodos prolongados de sequía, reveló el INAH en su momento.

Paralelamente, en la superficie excavada se hallaron en total 20 entierros humanos, entre adultos y niños, y algunos huesos de animales, que fueron remitidos al laboratorio para su análisis, indica el arqueólogo Guilliem.

Este es el segundo edificio circular dedicado al dios del viento encontrado en Tlatelolco y, por sus dimensiones, es similar a los que han sido descubiertos en la zona arqueológica del Templo Mayor de Tenochtitlan, uno bajo el Sagrario de la Catedral Metropolitana, en los años 60, por Constanza Vega y Rubén Cabrera, y el otro más reciente, y de mayor tamaño (18 metros de diámetro y 32 metros de longitud) en un predio de la calle de Guatemala, en el 2010, por el arqueólogo Raúl Barrera, lo cual reitera el paralelismo arquitectónico y religioso que tuvo Tlatelolco con el recinto ceremonial de Tenochtitlan, capital del imperio mexica, del que hablan los cronistas novohispanos, enfatiza el arqueólogo.

Precisa que esta edificación es también similar a otra que fue encontrada en el recinto sagrado tlatelolca en 1964, que se puede apreciar a la entrada de la zona arqueológica, y que fue intervenida por él en una tercera etapa en 1987, y aunque coinciden en diseño y orientación, ésta fue dedicada a la advocación de Ehécatl, y la más reciente a Ehécatl-Quetzalcóatl.

Esta ventana arqueológica ya puede visitarse en el subterráneo del centro comercial Plaza Tlatelolco, sobre la Avenida Ricardo Flores Magón. Para el acceso se requiere cita previa llamando a los teléfonos: 5583 6295, 5782 2240 y 7290, o al correo electrónico: za.tlatelolco@inah.gob.mx

francisco.deanda@eleconomista.mx