En julio del año pasado, el Módulo sobre Eventos Culturales Seleccionados (Modecult), del Inegi, reveló que, dentro de las afectaciones a la cultura por las restricciones de la pandemia, la actividad escénica fue una de las más golpeadas. Al menos hasta la mitad del 2020, la asistencia al teatro presencial en el país se redujo 77%, mientras que la dancística recibió 88% menos público.

En noviembre, la Cuenta Satélite de la Cultura de México, también del Inegi, reveló que durante el primer año de pandemia la aportación de las artes escénicas y espectáculos al PIB cultural del país decreció significativamente: pasó de 5.6% en 2019 a 3.8% de participación en 2020, es decir que en cuestión de un año la aportación del quehacer escénico se redujo un tercio.

Han sido años aciagos para el desempeño de lo escénico por sus características inherentes: lo presencial, el contacto con el público. En noviembre pasado, durante la presentación del regreso presencial de la Muestra Nacional de Teatro, Daniel Miranda Cano, coordinador nacional de Teatro, reconoció que “la pandemia nos ha dejado pérdidas, duelos, incertidumbres y seguramente muchas preguntas acerca de lo vulnerable que resulta el quehacer teatral”.

Es por todo lo anterior que resulta indispensable conocer la situación con detalle de los espacios escénicos en el país, su capacidad de operación en temas técnicos y la situación de su personal, datos que permitan una mejor toma de decisiones tanto para el sector público como privado, más aún en un momento en el que el riesgo de cierre de los espacios, una pérdida para la sociedad, se nutre de la falta de información.

Un observatorio necesario

En atención a ese vacío de datos en el gremio escénico, la dirección de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México (Teatro UNAM), encabezada por Juan Meliá, presentó recientemente el proyecto Observatorio Teatral, un espacio para generar información de valor colectivo para el gremio.

La etapa inicial de dicho Observatorio es el estudio “Operación de los espacios escénicos de México”, primero en su tipo, a fin de conocer las formas de maniobrar y las necesidades más urgentes de cada escenario.

A través del texto “Razones para observarnos”, vertido en el estudio, Juan Meliá señala que la incorporación de los teatreros al plano digital “fue una acción reactiva más que aceptada y conceptualizada desde las dimensiones emocionales, teóricas y creativas”. Y señaló que “antes de recuperar nuestro frenético ritmo de operación encontramos la necesidad de desarrollar herramientas que nos permitan hacer una pausa crítica con el objetivo de aprender juntos a observarnos”.

El alcance del estudio

Para este estudio, Teatro UNAM acudió a la base de datos del Sistema de Información Cultural (SIC), de la Secretaría de Cultura, con 742 espacios escénicos registrados, además acercó su cuestionario a las diferentes asociaciones teatrales y las secretarías e institutos culturales estatales y universitarios. De este universo, solamente 105 espacios escénicos dieron respuesta a la solicitud, 43 de ellos ubicados en la capital mexicana, 19 más en la zona centro, 26 en el norte del país y 17 en la región sur. De estos, el 68.6% opera con recursos públicos y el 31.4% lo hace de manera privada. La encuesta se realizó entre el 14 de diciembre de 2020 y el 28 de septiembre de 2021.

El cuestionario se nutre de 45 preguntas agrupadas en seis temas: Espacio escénico, Administración y recursos humanos, Programación, Infraestructura, Difusión, medios y públicos y Datos estadísticos.

Destaca, por ejemplo, que menos de la mitad de los espacios escénicos en general está en posibilidad de ofrecer a sus trabajadores las prestaciones laborales básicas. En específico, en únicamente el 55% de los casos los trabajadores permanentes perciben aguinaldo, mientras que el 52% de ellos cuentan con seguridad social y el 29.5% de los espacios de trabajo disponen de un fondo de retiro.

En contraparte, el 14.3% de los foros escénicos no puede ofrecer ninguno de los anteriores ni mucho menos. Por ejemplo, solamente el 6.7% de los espacios está en posibilidad de ofrecer seguro contra accidentes para el personal técnico y solamente el 3.8% proporciona servicio de gastos médicos mayores.

Es necesario señalar que el 67.6% de los espacios encuestados opera desde el ámbito público, mientras que el 29.5% lo hace de manera independiente. De estos últimos, más de la mitad, el 58%, debe pagar renta de sus espacios. Además, el 62.9% de ellos no cuenta con seguro contra accidentes para el público ni para el staff o los creadores en escena.

En temas digitales, también se observa que un sector de los foros escénicos participantes se encuentra en rezago. El 34% no ha recurrido a las funciones a través de las plataformas a distancia, mientras que prácticamente el 65% no dispone de un sistema de boletería electrónica. Estos son algunos de los rubros en los que vale la pena poner acción.

¿Qué disciplinas se programan en los espacios escénicos?

Teatro: 94.3%

Danza: 72.4%

Música: 71.4%

Performance: 61.9%

Artes vivas: 46.7%

Teatro cabaret: 46.7%

Teatro musical: 44.8%

Circo: 38.1%

 

 

ricardo.quiroga@eleconomista.mx