Carlos Corona se encontraba cerrando un ciclo escolar con sus alumnos de CasAzul, cuando la idea de la violencia de género irrumpió en el ambiente: Cuando comenzamos a hablar del tema, más de la mitad de los chavos tiene un caso cercano de alguien que padeció violencia de género, en caso de violencia doméstica y en casos de desaparición .

Fue entonces que ante tal panorama, Carlos y su colega Alán Uribe Villarreal, decidieron remontar El asesino entre notros de Mauricio Jiménez, que giraba en torno a los feminicidios de Ciudad Juárez, basado en el trabajo periodístico de Sergio González Rodríguez, Huesos en el desierto: La obra se montó hace diez años en la Escuela de Arte Teatral. Y resulta que ahora la situación está peor porque se ha extendido a todo el país , nos dice Carlos.

Ambos directores realizaron la adaptación del texto de Jiménez y la puesta en escena. Despegaron el problema de Ciudad Juárez para darle una sensación de problemática nacional: El problema es que hay una sociedad que permite que esto ocurra debido a la cosificación del cuerpo de la mujer. La problemática de la desigualdad de género está enraizad en la cultura de nuestro país .

El hilo conductor de la historia lo lleva Sonia, una reportera que decide dar seguimiento a algunos de los innumerables casos de feminicidio que acontecen en México todos los días y que parecieran no tener fin. Por supuesto, su vida se ve amenazada por la corrupción que rodea toda esta problemática.

El montaje se desarrolla en un escenario tipo arena, que representa un sitio cualquiera de este país en donde, según comenta la producción, cuatro de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia, donde diariamente, se cometen alrededor de 7 feminicidios.

Con esta puesta en escena nos enfrentamos a un país sin memoria en donde la violencia es parte del cotidiano de sus habitantes. Las muertas plantean un acertijo donde se transparenta el país: la dificultad de justicia y el peso de sus inercias de ineptitud y corrupción. Una historia sobre rechazo al género femenino, el miedo y una violencia latente entre los mexicanos .

Carlos estaba tan orgulloso del trabajo que habían realizado con sus alumnos que decidió llevar la obra a la vida profesional, además, es un tema del que vale la pena hablar: Yo creo que no se ha tratado de cortar de raíz, tiene que ver con la educación con hacer conciencia de que todos somos responsables... es decir, desde comprar un calendario de ferretería en bikini, anunciando tornillos o poner a una chica curvilínea a dar el clima. O que lleguen dos chavos de secundaria, un hombre y una mujer, a su casa, y la mamá le pide a la niña que le haga de comer a su hermano. Hay toda una cultura que soporta y sostiene esta situación. Y bueno, una mujer defiende sus derechos y la llaman feminazi. Hay que cobrar conciencia de que estás de que estamos generando un esquema de roles profundamente disparejo .

Por último, Carlos Corona habla sobre el papel que le toca jugar al hombre en esta problemática de género: Nos toca entender que la situación sí es muy dispareja. Y debemos fomentar la igualdad en todos los ámbitos, yo lo hago con mi familia, con mi esposa, y con mi hijo y mi hija, trato de que no existan favoritismos, ni por edad ni por cuestión de género. Cuando nació mi hija, me di cuenta de que me daba pavor ser padre de una niña en este país. Y partir de eso, cambié muchas cosas. Me di cuenta de que yo mismo no era tan parejo en el trato de las mujeres alrededor, hay que empezar por uno porque si no, se favorece la disparidad de sexos .

El asesino entre notros de Mauricio Jiménez, es dirigido por Carlos Corona y Alán Uribe Villarreal, y se presenta todos los lunes a las 20:30 horas en la Sala B de La Teatrería (Tabasco 152, colonia Roma).

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