Obregón, Sonora. Por momentos, el paisaje que ofrece el sur de Sonora pareciera que transporta al visitante a los escenarios de la galardonada película Lawrence de Arabia (1962) o incluso a los de la cinta mexicana Viento Negro (1964). Y es que el ecosistema sonorense provoca que la presencia del ser humano se vuelva pequeña ante la exuberante naturaleza, compuesta por desierto, grandes colinas, y también follaje.

De hecho, para la escritora yaqui Gloria del Carmen Barragán, el sur de Sonora es un rincón de México lleno de magia, que lamentablemente ha sido poco promocionado, pero que cuando se le conoce no se le puede olvidar. Los viajeros, ya sea que vayan por negocios o placer, cuando le visiten podrán ver otra cara del norte.

En el sur de Sonora sus pueblos originarios, yaquis y mayos, marcaron el desarrollo de la región, convirtiéndola en una región histórica; sumados a la llegada de ingleses, irlandeses, estadounidenses y chinos, quienes también ayudarían a formar una nueva dinámica social.

“El sur de Sonora es una zona no tan conocida a nivel nacional y mundial, pero lo que es seguro es que una vez que se le visita se regresa. La mejor forma para adentrarse a esta región que se compagina de manera muy profunda con los pueblos indígenas es recorriendo uno a uno sus pueblos hasta llegar a Ciudad Obregón. Y es que visitarla es conocer otra parte del pasado del país y conocer la naturaleza, hay muchas partes vírgenes”, cuenta Alberto Carrasco, guía del Museo de los Yaquis, en Cócorit.

Minería y María Félix

Hay dos palabras para definir al Pueblo Mágico de Álamos o también conocido como “la ciudad de los Portales”, la primera es la actividad minera y, la segunda, la actriz María Félix.

Esta localidad surgió por la actividad minera, en ella durante los siglos XIX y XX hubo tres minas funcionando, enfocadas a la extracción de oro, plata y bronce. Esto hizo que en el pasado fuera una de las regiones más ricas de todo el país.

Toda la ciudad evoca tiempos mineros, en especial su centro histórico, en donde están la Plaza de Armas, la Parroquia de la Purísima Concepción y la Hacienda de los Santos, todos actualmente fungen como recintos turísticos. De hecho, en la hacienda hay un bar y dos restaurantes, así como servicio de spa y hotel.

Entre los atractivos turísticos de Álamos está el Museo Costumbrista de Sonora, un lugar donde se puede entender el auge minero que hubo. Entre sus aulas hay indumentaria y objetos originales, por ejemplo automóviles, ropa y monedas que datan antes de 1910.

Para los amantes de la Época del Cine de Oro mexicano está la casa donde nació y pasó sus primeros años la primera actriz María Félix, donde uno puede tomarse una fotografía desde afuera.

También se encuentra el Museo María Félix, ubicado en la calle Francisco I Madero, ahí se conocerán los detalles sobre las relaciones amorosas que tuvo con Agustín Lara y Jorge Negrete. O que ella, después de dar a luz a su único hijo, tuvo que huir a la Ciudad de México.

Álamos cuenta además con otro tipo de oferta turística, dedicada al cuidado del medio ambiente, pues una de las ventajas de esta región es que se encuentra cerca del Área de Protección de Flora y Fauna Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui, logrando una comunión entre los habitantes y la naturaleza. Gracias a la reserva, Álamos se ha convertido en uno de los mejores destinos para la observación de aves de México, con más de 230 especies, desde garzas hasta águilas.

Huatabampo, playa y mayos

Tortillas de harina, beisbol, pieles de ganado vacuno, así como una fuerte relación con el océano son los elementos que predominan en la región de Huatabampo, lugar de la comunidad de los mayos.

La palabra Huatabampo significa Sauce en el agua, tiene una extensión de más de 120 kilómetros de costa, por lo mismo, las actividades pesqueras y turísticas son su soporte económico. De hecho, la joya de la corona son los deportes acuáticos, como kayak, buceo e incluso observación de ballenas.

Muy cerca de Huatabampo está Masiaca, un lugar habitado por los mayos, pueblo originario del norte del país, ellos, al contrario que los yaquis, aceptaron la colonización. Hasta el día de hoy muchos se dedican a la pesca en Huatabampo, a la producción de pieles de alta calidad, elaboración de artesanías, y el mantenimiento de un centro de béisbol infantil.

Para mostrar lo pueblos originarios e impulsar las atracciones entre la región de Huatabampo y Navojoa se abrió una ruta de Turibús, donde además se puede conocer la playa de Sonora, los mayos y la arquitectura de la época revolucionaria.

Cócorit, conociendo a los yaquis

Si hay un lugar con raíces, ése es Cócorit, que significa pimiento o chile. Es uno de los ocho pueblos habitados por la comunidad yaqui.

Entre sus atractivos turísticos están las fachadas de las casas y su centro histórico; cada inmueble está adornado por murales ecológicos, que muestran las diversas aves que hay en el sur de Sonora, y hace alusión a la forma en que se comunicaban los yaquis en épocas de guerra, donde imitaban los sonidos de las aves.

Para este pueblo el libro de México Bárbaro del periodista John Kenneth Turner está latente. La comunidad no puede olvidar las atrocidades que se les hizo durante la épocas de los expresidentes Porfirio Díaz y Plutarco Elías Calles. Como memorial, se abrió desde el 2008 el Museo de los Yaquis.

En este recinto se encuentran las principales artesanías como máscaras y bordados, así como el origen de este pueblo y las diversas etapas históricas que ha vivido.

Recientemente, el gobierno de Sonora reconoció la labor del museo, puesto que enseña la historia de un pueblo originario que aún está latente y no se ha extinguido.

Obregón, ciudad revolucionaria

El nombre de esta localidad es en honor al expresidente Álvaro Obregón, con vocación dirigida al sector comercial e industrial. Es una urbe a donde llegan de manera regular los viajeros de negocios. Sin embargo, también cuenta con atractivos turísticos enfocados a reconectarse con la naturaleza.

Entre las actividades que se pueden hacer están visitar la Laguna del Náinari, donde se puede remar o realizar un día de picnic, o llegar a la Presa del Oviáchic, que es la cuenca del río Yaqui y está al pie de la Sierra Madre Occidental.

En el centro de la ciudad está la Plaza Álvaro Obregón y más cerca el Museo Sonora en la Revolución (Musor), ambos son lugares esenciales para entender la dinámica social del norte, por ejemplo, que después de 1910 comenzaron a venderse grandes terrenos a precios bajos, lo que hizo que llegaran extranjeros que huían de conflictos bélicos y preferían dedicarse a la agricultura.

“Básicamente, el sur de Sonora es un lugar en donde puedes conocer la historia de los pueblos originarios y cómo se encuentran actualmente; también cómo la Revolución Mexicana hizo que llegaran grandes grupos de extranjeros y modificaran la dinámica social”, dijo Valenzuela Arauz, directora del Musor.

Sabor sonorense: bacanora y hot dogs

Entre las especialidades gastronómica del sur de Sonora están la bebida bacanora y los perros calientes. Dos emblemas que tienen que ver con la historia de la región, y que invitan al visitante a que los consuma.

Cuando se piensa en bebidas derivadas del agave, lo primero que se viene a la mente es el tequila y el mezcal; sin embargo, hay otro destilado con mayor graduación alcohólica, más de 45 grados, cuyo consumo está cobrando fuerza. Su nombre es bacanora.

Bacanora significa Ladera de carrizos y fue el pueblo de Opáta el que inventó la bebida, la cual fue prohibida en 1915 por el entonces presidente Plutarco Elías Calles al considerarse que podría dejar ciegas a las personas y se perseguía a los productores y se quemaban los plantíos. Fue hasta 1992 cuando nuevamente se legalizó y en noviembre del 2000 el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial publicó la Declaratoria General de Protección de la Denominación de Origen. Actualmente se produce en 35 municipios de Sonora ante el aumento en el consumo.

Los hot dogs, también conocidos como perros calientes, son un platillo típico de Estados Unidos, sin embargo, cuando llegaron a Ciudad Obregón éstos se reinventaron y llegaron al resto del país. Los lugareños aseguran que fue gracias a esta entidad que los perros calientes lograron una aceptación y tienen esa esencia mexicana que los hace más deliciosos a los originales. Cada región del norte lo adaptó, pero la que más proliferó fue la de Obregón, al agregarle tocino picado, mayonesa, chorizo, frijoles, cebolla, aguacate, chiles jalapeños licuados y un picadillo de salchicha coctelera.

Eco Camp Inn, pionero en ecoturismo

Una de las apuestas que tiene el sur de Sonora es crear centros de campamentos con enfoque ecológico, donde se eduque a las nuevas generaciones pero también que atraigan nuevos mercados turísticos. Un caso de éstos es Eco Camp Inn.

Este centro que tiene una extensión de 3,000 hectáreas se encuentra a las afueras de Ciudad Obregón, sobre el kilómetro 26 de la carretera Esperanza Tesopaco y toda su infraestructura es de material reciclado. Incluyen áreas para acampar, cabañas, hostal, además de asaderos. De igual forma hay una sala para eventos y convenciones con una capacidad para 100 personas.

Entre las actividades que ofrece están paseo en carreta con burro, excursiones, observación de aves y también se enseña cómo elaborar fogatas de forma segura sin contaminar.

El circuito de tirolesas atraviesa los montes y praderas del valle del sur de Sonora, de igual forma hay un circuito para realizar ciclismo de montaña y un campo para gotcha y práctica de tiro.

[email protected]