Spotlight o En primera plana como la titularon en México, es un poderoso drama sobre uno de los temas más polémicos en los últimos años: sacerdotes pederastas y el encubrimiento de la iglesia.

La película se basa en hechos reales y es la historia de un equipo de reporteros del periódico Boston Globe que de pronto se encuentran (el sueño de todo periodista) con una historia que conmoverá al mundo.

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En primera plana desmenuza la investigación de estos reporteros que tras muchos problemas, incluyendo el atentado a las Torres Gemelas, finalmente logran comprobar el abuso sexual infantil y el encubrimiento, no sólo de la diócesis de Boston, también de la comunidad.

Las actuaciones de Rachel McAdams, Mark Ruffalo y Michael Keaton como los reporteros hambrientos de datos son contundentes y provocan que el espectador se convierta en uno de ellos y sufra y se enoje ante las revelaciones de jueces corruptos, abogados sin escrúpulos y el poder de una institución como la iglesia capaz de desacreditar al mismo demonio.

Pero al mismo tiempo, Spotlight es una franca declaración de amor al oficio del reportero y de la investigación sin glamour; de un personaje que va equipado con una pequeña libreta y pluma para recabar lo que será La de ocho , la nota más importante de un periódico.

Y en estos momentos, el tema es muy importante pues el periodismo en el mundo sufre una crisis ante el poco rigor en algunos medios al publicar filtraciones, trascendidos y chismes de todo tipo apoyados por las redes sociales; en este caso, Spotlight es una muestra de lo que es una investigación seria y no el periodismo de escándalo que acaba por diluirse.

Resulta una sorpresa la dirección de Thomas McCarthy quien hasta ahora no había hecho algo tan relevante como director; sólo como escritor se apuntó un éxito con la película infantil Up.

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Spotlight es emocionante de principio a fin, es una crónica por las tripas de una historia con testimonios brutales de las víctimas que no deja pestañear al espectador con datos sobre los sacerdotes: 50% de ellos no respetan el celibato y el 6% han cometido algún abuso sexual.

Pero más allá de todo esto, la película hace muchas preguntas que van directamente a la cara del espectador que lo dejarán helado.

En primera plana debería ganar el Oscar a Mejor película por su trascendencia y por revelar la manera en la que se realizó una de las investigaciones que puso a temblar a la Iglesia.

Un tema que se ha tocado en todo el mundo; incluyendo a México que también lo ha llevado al cine con películas como Obediencia perfecta y el extraordinario documental Agnus Dei, cordero de Dios.

La Academia debe reconocer a la película por su valor cinematográfico pero al mismo tiempo sería un premio más a una investigación que reveló el horror y también a uno de los oficios más peligrosos en el mundo: el del periodista. ¿Se atreverá?

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