El último sitio de descanso del escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura muerto el 18 de junio pasado, estará en la Casa Dos Bicos, en Lisboa, Portugal, futura cede de la fundación que lleva el nombre el autor de 'Caín'.

En el inmueble de estilo gótico construido en 1523, cedido por el Ayuntamiento de Lisboa a la Fundación Saramago, se construirá una plaza pública donde al pie de un olivo centenario trasladado desde Azinhaga, aldea natal del novelista, se colocarán las cenizas.

Contará el sitio con una loza en la que se escribirá la frase 'Pero no subió a las estrellas, si a la tierra pertenecía', sacada de la novela de Saramago, 'Memorial del convento', reveló el alcalde de Lisboa, António Costa.

El funcionario dio a conocer esta noticia durante un maratón de lectura de la novela 'El año de la muerte de Ricardo Reis', de Saramago, con el que se hizo un homenaje al escrito nacido el 16 de noviembre de 1922 y muerto el 18 de junio de 2010.

De esta forma se termina con una serie de rumores en torno al destino final de las cenizas del Premio Nobel de Literatura 1998, que se referían a que serían depositadas en Lanzarote, Lisboa e incluso de un reparto entre la isla canaria donde Saramago vivió autoexiliado y la capital portuguesa.

José Saramago falleció el pasado 18 de junio en la localidad española de Tías (Lanzarote) a los 87 años y sus restos fueron repatriados al día siguiente a Lisboa, donde recibió un homenaje de cuerpo presente en una capilla ardiente instalada en el Ayuntamiento de la ciudad.

El domingo el cuerpo fue incinerado en el cementerio del Alto de San Juan de Lisboa, tras haber asistido a las exequias autoridades del gobierno portugués, así como la vicepresidenta primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, y un nutrido grupo de amigos e intelectuales de los dos países.

La histórica Casa dos Bicos se ubica en el barrio de la Alfama de Lisboa. Fue construída en 1523 por órdenes del conquistador de Ormuz, Afonso de Albuquerque, para que sirviera de vivienda.

Su fachada está revestida de piedras talladas en forma de punta de diamante, los llamados 'bicos', que demuestran una clara influencia del Renacimiento italiano.

Tras el terremoto de Lisboa en 1755 el edificio quedó destruido, por lo que la familia decidió venderla y fue hasta 1973 que el inmueble fue utilizado como almacén y sede del comercio de bacalao.

Por iniciativa del comisariado de la XVII Exposición Europea de Arte, Ciencia y Cultura, desde 1983 fue reconstruída y devuelta a su apariencia original para ser utilizada como local de exposiciones.

En la actualidad, la Cámara Municipal de Lisboa la utiliza para ofrecer diversos servicios y en el futuro será la sede de la Fundación José Saramago.