De la novela Salvar el fuego, cuyo autor, Guillermo Arriaga, se ocultaba detrás del seudónimo de Isabella Montini, el jurado del Premio Alfaguara de Novela 2020, presidido por Juan Villoro, elogió “una novela polifónica que narra con intensidad y con excepcional dinamismo una historia de violencia en el México contemporáneo donde el amor y la redención aún son posibles”.

Se dijo que, con ésta, su quinta novela, Arriaga demuestra pericia y fuerza visual a través de la recreación y la reinvención del lenguaje que dotan a la obra de una inquietante verosimilitud.

Pero ese resultado tomó tiempo en fraguarse, compartió en entrevista el escritor, guionista y director de cine de 61 años desde un lugar remoto en Coahuila, vía telefónica con una ínfima señal de celular.

“Es una historia que tenía guardada en la cabeza desde hace muchísimos años. Tiene que ver con experiencias que he tenido a lo largo de la vida. Ya había escrito un drama parecido y quería seguir explorando esa veta y decidí entrar de lleno con una combinación entre elementos de la vida real con otros de la propia imaginación”.

A propósito de una novela que hilvana la historia de dos personajes en las antípodas de las clases sociales que finalmente afrontan el México bronco y sus violencias, se le consultó si existe una responsabilidad del narrador ante los temas de violencia y los mensajes que finalmente envía su obra narrativa. Y el también guionista y director de cine rechazó la posibilidad.

“El compromiso del creador no es con la divulgación sino con la historia que tiene que contar, aquella que le viene de adentro. No somos periodistas, no escogemos los tipos de historias que queremos contar según la violencia en México o algún tema político. Al menos en mi caso, las historias tardan muchos años en germinar y cuando llaman a la puerta es que tienen por lo menos 10 años en el horno”.

Afirmó que la finalidad del arte siempre será la de generar preguntas, que el de las interrogantes debería ser la confirmación de que el cometido ha alcanzado puerto.

Dos maneras de contar historias

Arriaga empezó como escritor con la publicación de Escuadrón guillotina en 1991. Publicó dos libros más durante esa década y, en 1997 debutó en el cine como director y guionista del corto documental Campeones sin límite. Desde entonces, su labor en el séptimo arte se trenzó con la también fecunda creación literaria. El trabajo como guionista en Amores perros (2000) lo catapultó a la pléyade del séptimo arte y derivó en una trilogía en mancuerna con Alejandro González Iñárritu de la que resultaron 21 gramos (2004) y Babel (2006). Más tarde, sin distanciarse de la gran pantalla, se llevó el Premio Mazatlán de Literatura 2017 al mejor libro del año por la novela El salvaje.

“Estoy contento en cómo me está yendo con los libros. A El salvaje le fue muy bien. Me acaba de llegar la noticia de que se va a traducir al turco y ya con ése son 12 idiomas a los que se traduce. Pero no estoy ajeno al cine. Acabo de presentar en Venecia un mediometraje que dirigí (No one left behind) y estoy produciendo cine, en particular, una película de mis hijos, Mariana y Santiago, basada en la primera obra que escribí, que se llama Cielo abierto”, explicó.

Que se amplíe la cultura

Por último, el entrevistado argumentó que a pesar de que en nuestro país la cultura se vea como algo exquisito o exclusivo de las élites, ésta requiere de una política de Estado que la comprenda en toda su cabalidad.

“Mientras más segmentos de la población se vinculen con las actividades culturales y que la cultura se origine en todos los sectores de la población, más se va a enriquecer este país. En términos de cine, me gustaría ver películas hechas aquí, en Coahuila, o que se originen en Veracruz; que se hagan en todo el país, que todos los segmentos tengan la posibilidad de crear; que se publiquen los libros de escritores que nunca te imaginaste que existían. Hay que tratar de que se amplíe la cultura y se haga lo más plural posible”.

Salvar el fuego

Marina, una mujer casada, con tres hijos, con una vida familiar resuelta, coreógrafa de cierto prestigio, se ve involucrada en un amorío improbable con un hombre impensable. Salvar el fuego retrata dos Méxicos completamente escindidos uno del otro, en los que Marina, que pertenece a la clase social más alta, se vincula con un hombre al extremo de la sociedad.

Ésta es una novela que retrata las contradicciones de un país y las contradicciones más hondas de la naturaleza humana. Es una novela de amor y es una novela que al final termina por brindar esperanza.

En tiendas, el próximo 19 de marzo.

Guillermo Arriaga 

(Ciudad de México, 1958). Ha publicado, además, las novelas Escuadrón guillotina (1991), Un dulce olor a muerte (1994), El búfalo de la noche (1999) y El salvaje (2016), que obtuvo el Premio Mazatlán de Literatura 2017 al mejor libro del año, y la colección de cuentos Retorno 201 (2006). Su obra ha sido traducida a 18 idiomas.

Escribió las películas Amores perros, 21 gramos y Babel —que forman una trilogía que apostó por la narrativa no lineal y que reflexiona sobre el peso de la vida por encima de la muerte— y Los tres entierros de Melquiades Estrada, que recibió el premio al Mejor Guión en el Festival de Cannes 2005.

En el 2008 presentó su opera prima como director: The burning plain. Recientemente produjo y coescribió Desde allá, primera película iberoamericana que ha ganado el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia.

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