El tema de la migración puede ser capaz de dividir a la sociedad y promover incluso la xenofobia, uno de los argumentos que pueden fomentar este punto es el relacionado a la salud.

Algunas personas creen que los migrantes son una amenaza y que pueden llegar a ser una carga para el sistema de salud, pero, ¿qué dicen los especialistas?

En el informe La Caravana de Migrantes Centroamericanos en Tijuana 2018-2019, realizado por El Colegio de la Frontera Norte (Colef), se identificó que poco más de un tercio de la población migrante padecía de un problema de salud. Sin embargo, la doctora Ietza Rocío Bojórquez Chapela, investigadora del Departamento de Estudios de Población de El Colef y doctora en Ciencias de la Salud en Epidemiología, por la Escuela de Salud Pública de México, explica que estas enfermedades no representan un riesgo para la población local.

“El perfil de salud de los migrantes es favorable, principalmente porque se trata de una población joven, pero es durante el trayecto migratorio, por las condiciones difíciles, que su salud se deteriora”, puntualizó la especialista.

Las principales enfermedades son infecciones de las vías respiratorias (gripe) y gastrointestinales (diarrea), padecimientos de fácil control y atención.

También señaló que las enfermedades, en ocasiones, se dan por residir en albergues que tienen malas condiciones de higiene y una mala alimentación por parte de las y los migrantes, pero enfatiza: “Esta población no representa un riesgo para la salud pública; la probabilidad de transmisión es bastante baja”.

La doctora Bojórquez concluye que “no es una población que trae consigo enfermedades o que sea riesgo, pero eso no significa que no sea necesario tener acciones de prevención y control de enfermedades”, como se haría para cualquier otra población.

Esto es coincidente con el estudio Patrones Globales de Mortalidad en Migrantes Internacionales: Una Revisión Sistemática y un Metaanálisis, publicado por The Lancet, el cual indica que incluso la mayoría de los migrantes tiene una mayor esperanza de vida que los habitantes de sus países huésped. Esta ventaja se encontró en la mayoría de las enfermedades.

“Los inmigrantes no tienen más enfermedades. No son más violentos que la población en general. Esto demuestra que son mitos. Los migrantes no están llegando a abrumar a nuestro sistema de salud ni a sacar provecho del sistema. Las pruebas lo refutan”, dijo Terry McGovern, uno de los autores de la revisión.

Aun con estos resultados, se encontró que hay una excepción: la muerte por infecciones. Esto puede significar, en parte, que los países huésped tienen tasas menores de enfermedades infecciosas que los países de los que emigran.

El estudio también reveló que separar a los migrantes de su familia puede afectar la salud de los niños, al igual que mantenerlos en detención o amenazarlos continuamente con deportarlos. A esto se agrega la muerte por agresiones, lo que motivó a los autores a pedir programas mejores de salud pública que reduzcan el racismo y la xenofobia que provocan la violencia en su contra.

Una observación más del estudio fue que es posible que sus resultados no reflejen a los grupos más marginados en los países de ingresos bajos y medianos, debido a la poca información disponible para estos grupos.

Recomendaciones de la OMS

Sobre este tema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda un reconocimiento obligatorio de las poblaciones de refugiados y migrantes para detectar enfermedades, puesto que no hay pruebas concluyentes de que ello sea beneficioso (o costo-eficaz); además, puede generar ansiedad en los refugiados, los migrantes y la comunidad en general. “Los reconocimientos obligatorios disuaden a los migrantes de solicitar una revisión médica y ponen en peligro la detección de los pacientes de alto riesgo”.

La recomendación es ofrecer y efectuar controles de salud para velar por que todos los refugiados y migrantes que necesiten protección sanitaria tengan acceso a cuidados de salud. Tales controles deben efectuarse para detectar tanto enfermedades transmisibles como no transmisibles y siempre respetando los derechos humanos y la dignidad de los migrantes.

La OMS es enfática, los resultados de los reconocimientos nunca deben utilizarse como excusa o justificación para expulsar a un refugiado o migrante de un país.

Y concluye, “un acceso rápido a la atención de salud puede comportar la curación del enfermo y evitar la propagación de enfermedades; por lo tanto, interesa tanto a los migrantes como al país receptor velar por que la población residente no se vea innecesariamente expuesta a la importación de agentes infecciosos.

Actuación del gobierno mexicano

La atención médica a migrantes es prioritaria para el gobierno mexicano, por ello, la Secretaría de Salud activó unidades móviles de atención desde el 11 de junio en las estaciones migratorias de la frontera sur. Dicha atención contempla vigilancia epidemiológica, vacunación, detecciones, prevención de VIH, entre otras.

Se dio a conocer que se han otorgado 18,049 consultas médicas a migrantes que están en Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, Chiapas, además de atención psicológica ofrecida a 4,264 adultos, 592 adolescentes y 818 menores de edad. Se han instalado dos caravanas móviles adicionales, para la atención prioritaria a población vulnerable como niñas, niños y mujeres, y se suma el Instituto Mexicano del Seguro Social, con su programa IMSS Bienestar, con cuatro unidades móviles atendiendo los centros migratorios y albergues.

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