Rossana Filomarino, Premio Nacional de Bellas Artes y Literatura 2018 y directora de la pieza danzística Migrantes que se estrenó el pasado jueves en el Palacio de Bellas Artes, acepta que su obra pretende abordar el viacrucis de las comunidades migrantes en todo el mundo.

Esta es una nueva obra coreográfica que se suma a sus más de 70 composiciones previas, como parte del Festival Estados en Movimiento que organiza la Coordinación Nacional de Danza (CND).

Hace algunas semanas Filomarino anunció que esta sería su última producción grande y en entrevista confirmó que buscará mover esta obra en otros espacios pues la calidad escénica de la misma es muy alta para que sólo se presente en una ocasión, así mismo dijo que la CND le ha prometido al menos otras tres funciones en los estados de Oaxaca, Morelos y Tlaxcala, pero aún no hay  fechas ni lugares confirmados.

En la presentación de la única función de Migrantes, el Palacio de Bellas Artes lució completamente lleno.

Dividida en dos actos la coreografía aborda situaciones límites a las que los migrantes experimentan lejos de casa, en especial las mujeres, quienes sufren vejaciones físicas y psicológicas.

“La elección del tema no es una casualidad, tampoco es por estar al día o a la moda, es una necesidad que los artistas sentimos ante una necesidad que nos preocupa a la sociedad y queremos expresarlo de una manera diferente, con la cual solo podemos utilizar los medios que tenemos y sabemos utilizar, la danza en mi caso”.

Expresó que no es exclusiva de estos momentos que la situación migrantes siembra en ella una enorme preocupación y que no empezó aquí, sino en otras partes del mundo como Europa con la situación “de los africanos que se ahogan en el Mediterráneo, es decir la migración mundial no sólo es de hoy pero en este momento es particularmente candente en México y mi obra estás pensada en lo que sucede aquí”, expresó.

Filomarino dijo que la intención de esta coreografía no es política sino una invitación “para mirar a estas personas que tienen una esperanza que al final no se cumple, que dejan toda su vida atrás y retratarlos como lo que son seres humanos con todos los derechos humanos, igual que todos los hombres del planeta tenemos los mismos derechos, tenemos las mismas condiciones, este es un asunto social, no podemos tratarlos como si no fueran personas, el racismo, la homofobia, la discriminación son fenómenos que son ajenos a la parte noble de la naturaleza humana”, dijo la artista.

“Mi obra es eso, de una forma bella, aunque muy fuerte emotivamente acercar a las personas a reflexionar y sentirlos como seres humanos con sus dolores, esperanza, y el enfrentamiento que tienen con la realidad y las vejaciones que sufren al avanzar”, abundó Filomarino .

Para este objetivo la Premio Nacional colaboró con 13 bailarines de la Compañía Dramadanza y 21 estudiantes de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea y algunos alumnos de la escuela de teatro CasAzul, que además de una preparación dancística también tienen un trabajo actoral.

La idea de hacer esta obra la tenía desde hace tiempo pero fue hasta que la coordinación de Danza le ofreció ayuda para la coproducción, hace dos meses, que comenzó con una labor de creación que no paró hasta tener el montaje listo para lo que ella llama “el trabajo fino”.

Dijo que esta producción requiere de mucho trabajo y que al menos espera un mínimo de 30 funciones que está buscando por medio de gestores.

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