En el 2014, por decreto, Coahuila se convirtió oficialmente en Tierra de Dinosaurios. Pero para entonces, las placas de los automóviles del estado llevaban impreso desde un año antes el perfil de un dinosaurio junto con la leyenda correspondiente. La finalidad de estas acciones es promover la riqueza paleontológica de la entidad y atraer turistas, ya que en 90% de sus 38 municipios se conservan vestigios fósiles que rondan los 72 millones de años. Pero también importa tomar medidas para conservar este patrimonio y acercarlo a la sociedad. Por eso se espera que este 2016, en Coahuila, sea abierta oficialmente la primera zona paleontológica de México.

Rincón Colorado es el nombre del sitio ubicado en la región sur del estado, dentro del ejido denominado Valle de los Dinosaurios, en el municipio de General Cepeda. Característico por sus grandes extensiones de tierra blanquizca donde crecen altísimas las yucas y también por su riqueza paleontológica: en la mayor parte del territorio municipal existen lechos fósiles.

Una playa del Cretácico ?en General Cepeda

Al caminar por los terrenos arenosos de General Cepeda salen al encuentro decenas de huesos que a primera vista parecen rocas, pero que unos ojos bien adiestrados reconocen enseguida: textura... coloración... desgaste... van dando forma a pequeños fragmentos de costilla, de huesos largos, de una cadera o pedazo de cola. Con cada trozo de hueso se arma el gran rompecabezas de la vida extinta, la que antecedió la llegada del hombre y que parece salida de un cuento fantástico. En los terrenos ardientes del desierto de Coahuila, se puede comprobar que es real. Así lo indican las investigaciones de una ciencia que también parece fantástica.

En los cerros que circundan esos solitarios valles, los estudiosos del periodo Cretácico, durante el que, dicen, se formó más de 50% de las reservas mundiales de petróleo y los cinco continentes, observan con claridad las marcas de los cambios que tuvo la tierra desde hace 72 millones de años hasta hoy: en los cortes naturales de los cerros se ven líneas de distintas composiciones de rocas que narran, a quienes saben leerlas, las transformaciones de la Tierra: desde que el suelo desértico de Coahuila era un estuario húmedo cercano al mar y por sus fértiles tierras corrían manadas de hadrosaurios: dinosaurios herbívoros de andar bípedo.

La imaginación científica de los paleontólogos deja ver en imágenes hipotéticas decenas de hadrosaurios merodeando por la llanura verde de General Cepeda entre suculentos arbustos de tallos largos. Pisando aluviones en el mismo lugar donde hoy, 72 millones de años después, se abren camino arroyos intermitentes que permanecen secos la mayor parte del año. En la arena y sedimentos de aquellos antiguos desbordamientos ubicados a la orilla de un cuerpo de agua se marcaron las pisadas de los gigantescos seres que dominaban el mundo en el Cretácico y que el tiempo secó y fosilizó.

Cientos de huellas que relatan el andar de los gigantescos seres que habitaron la Tierra, millones de años antes de que el hombre apareciera, han sido halladas en la región de General Cepeda. También huesos fosilizados: fragmentos aislados y huesos bien articulados en su parte anatómica del esqueleto, lo que ha dado pie al descubrimiento de una nueva especie y un nuevo género de dinosaurios, únicos en el mundo.

Rincón Colorado

Rincón Colorado es un lugar emblemático para la paleontología mexicana porque detonó las primeras investigaciones sobre estos titanes prehistóricos y es uno de los primeros yacimientos que se consideró para realizar actividades educativas en torno al tema paleontológico, afirma el INAH.

Rincón Colorado posee una alta concentración de restos de dinosaurios diseminados en una extensión de nueve hectáreas. Los primeros vestigios se descubrieron en los años 90 del siglo XX y desde entonces el sitio ha sido estudiado por especialistas de diversas instituciones: la Coordinación de Paleontología de la Secretaría de Educación de Coahuila a través de Museo del Desierto; el Instituto de Geología de la UNAM, en colaboración con la Universidad de Utah, Estados Unidos; el Royal Tirrell Museum de Canadá y el INAH.

Los dinosaurios corresponden a diversas especies: los más numerosos son los hadrosaurios, también llamados Pico de pato, debido a que la parte frontal de su hocico terminaba en un pico semejante al de los patos actuales. Asimismo se han hallado ornitomímidos, dinosaurios parecidos al avestruz con capacidad para correr a gran velocidad. En menor cantidad hay restos de un género de ceratopsidae conocido por tener la cabeza más grande que cualquier animal terrestre, con un cuerno en la frente.

En el 2008, el nombre de Rincón Colorado dio la vuelta al mundo dos veces: en febrero, cuando se dio a conocer la noticia del descubrimiento de un nuevo género de hadrosaurio único en el mundo: el Velafrons coahuilensis. Tres meses más tarde, en mayo, se anunciaría una nueva especie encontrada en esa localidad paleontológica: el Coahuilaceratops magnacuerna, otro dinosaurio hervíboro con cuernos en la cara, de un metro de longitud. Los más largos de cualquier espécimen de la familia de los ceratopside, a la cual pertenece, incluyendo el Triceratops.

De acuerdo con la paleontóloga Felisa Aguilar, investigadora del INAH, en los años 90 del siglo XX investigadores del Instituto de Geología de la UNAM hallaron 60% de los restos óseos fosilizados de un Pico de pato. Los vestigios se recuperaron en dos etapas entre 1993 y el 2002, por especialistas de instituciones de México, Estados Unidos y Canadá.

El cráneo fue sometido a estudios comparativos con otros ejemplares del mundo para determinar el tipo de especie, concluyendo que se trata de un nuevo género. En el 2007 recibió el nombre científico de Velafrons coahuilensis, debido a un hueso frontal del cráneo que tiene la forma de una vela de barco. Hoy este espécimen es emblema de Rincón Colorado.

El descubrimiento del ceratopsidae ocurrió en el 2002, en una formación rocosa llamada Cerro del Pueblo. Tras seis años de estudios, nuevamente los paleontólogos del Museo del Desierto, el Royal Tyrell de Canadá y la Universidad de Utah, Estados Unidos, informaron del hallazgo de una nueva especie. El descubrimiento de los fósiles lo hizo el investigador Claudio de León y la reconstrucción del cráneo, de tamaño natural, el paleontólogo Bob Caston.

La investigación arrojó que el ejemplar media unos 6.5 metros de largo y pesaba 5 toneladas. Su cráneo medía 1.82 metros y los cuernos de su cara superaban el metro de longitud. Los científicos advierten que las cornamentas eran usadas como defensa contra depredadores aunque también hay quienes aseguran, como el paleontólogo Terry Gates del Museo de Utah, que formaban parte de su atractivo sexual: en rituales de apareamiento chocaban las cornamentas de manera similar a los antílopes actuales para mostrar superioridad y atraer a la pareja.

Otro descubrimiento relevante en Rincón Colorado es el de una huella de ornitomímido, característica por sus tres dedos esbeltos y largos parecidos a los de los avestruces actuales. La impronta se conserva in situ.

Un nuevo rostro ?para Rincón Colorado

El sitio recibe visitas desde 1994, cuando comenzó a descubrirse como un paraíso para los amantes de los dinosaurios. Sin embargo, delimitar el área de conservación ha significado un arduo trabajo científico y de gestión, que ha llevado años de labores constantes encabezadas por el Centro INAH Coahuila.

Tras confirmar su alto potencial para la investigación, el INAH, la instancia que por mandato de ley se encarga de la conservación del patrimonio cultural de la nación, realizó recorridos de superficie para puntualizar la extensión de la presencia de fósiles. Finalmente, en el 2012, con todos los elementos científicos necesarios determinó una poligonal de protección de nueve hectáreas, misma que quedó especificada legalmente.

La paleontóloga del INAH Felisa Aguilar explicó que establecer el área de protección de sitios paleontológicos es un trabajo difícil porque se requiere analizar no sólo a los fósiles, sino todo el contexto donde se encuentran. Es decir, hacer estudios de geología: tipos de rocas, estructura, etcétera.

Luego de la delimitación de la poligonal y su protección legal, otro avance importante fue la declaratoria estatal como Zona Paleontológica, concretada el 28 de noviembre del 2012, tras la iniciativa enviada al Congreso local por el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdez. Con esta distinción el sitio se convirtió en área educativa y la primera zona paleontológica oficialmente decretada del país. A fin de fortalecer la conservación del sitio y su uso educativo, en el 2015 mediante gestión del Centro INAH en la entidad, el gobierno de Coahuila concretó la compra de los terrenos donde se ubica Rincón Colorado, originalmente propiedad ejidal.

El siguiente paso ha sido su adecuación para la visita pública. Actualmente se prepara el sitio con miras a abrirlo al público oficialmente este 2016. Se ha diseñado un nuevo recorrido con mayor cantidad de información sobre el lugar y los fósiles, para lo cual se elaboran nuevos cedularios con datos actualizados conforme a las más recientes investigaciones. También se disponen senderos de acceso, escalinatas de laja en las elevaciones, espacios de descanso con techumbres y módulo de servicios, informa Francisco Aguilar, director del Centro INAH Coahuila.

En el nuevo recorrido, los visitantes observarán siete ventanas de exhibición: la huella original del ornitomímido, la recreación de un espacio de excavación paleontológica, reproducciones de restos óseos de pico de pato, uno de ellos el Velafrons coahuilensis; reproducciones de los primeros dinosaurios descubiertos en el sitio, cuyo estudio continúa para establecer a qué especies pertenecen, y la réplica de los restos del Ceratopsidae coahuilaceratops magnacuerna.

A excepción de la impronta de ornitomímido, el resto de piezas que se exhibirán son reproducciones fieles a los fósiles originales, pues éstos se encuentran en custodia del Museo del Desierto con sede en la ciudad de Saltillo, donde son adecuadamente conservados, ya que a la intemperie se deteriorarían.

Paralelamente, el INAH trabaja en un plan de manejo que indique las directrices de gestión y propicie la conservación del sitio. Este plan busca propiciar la participación multidisciplinaria de científicos, asociaciones civiles, comunidades cercanas, instituciones públicas de los tres órdenes de gobierno, en el estudio y cuidado de Rincón Colorado, a fin de que la primera zona paleontológica tenga un sentido social y educativo, y permita el disfrute respetuoso de esta singular tierra de dinosaurios.