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Reflexiones sobre las elecciones, los medios y el show político
Los contendientes a los puestos de representación popular son mitad políticos y mitad actores.
Sin lugar a dudas, como género humano acabamos de presenciar las elecciones más mediáticas y llenas?de histrionismo de la historia. Desde luego, parte de ello se debe a la creciente oferta de medios y también a la inmensa demanda de información que las elecciones de Estados Unidos levantaron por todo el planeta. Un candidato melómano y manipulador contra una vieja loba de mar. Ambos agresivos, ambos polémicos, ambos llenos de claroscuros y quizá más parecidos el uno al otro de lo que a cualquiera de ellos les gustaría aceptar.
Dos candidatos polarizados y absortos en sus necedades. Dos candidatos: un ganador y un perdedor. Un ego destrozado y un ego que no cabrá en el planeta Tierra. Pero al final dos candidatos que lograron a través de jaloneos dividir de manera catastrófica al país que hasta hace pocos años era un ejemplo de unión y hegemonía. Un proceso electoral cardiaco. Una lectura de resultados escalofriante. Foro TV, cadena que transmitió el proceso desde las 5 de la tarde, lo hizo de manera espectacular.
Hoy por hoy, no solamente en el país vecino del norte, sino en todo el mundo, los adversarios en una carrera política tienen que estar dispuestos a aguantar los golpes más duros y más bajos que puedan imaginar para poder subsistir en una contienda electoral. Escándalos de todo tipo, reales y ficticios, salen a flote: romances, locuras, hijos desadaptados, frases inapropiadas y hasta atuendos malogrados pueden sumar o restar votos a los candidatos.
Parece que hoy en día, los contendientes a los puestos de representación popular son mitad políticos y mitad actores. Los votantes cada vez más confunden un papel de ciudadanos con derecho a voto con el de la audiencia de un reality show. Los ciudadanos parecen estar dando igual importancia a la forma que al fondo.
Quizá sea aventurado decir que el gran perdedor fue el pueblo estadounidense. Quizá Trump nos sorprenda. Si entendemos el poder del voto en una democracia, el gran ganador puede llegar a ser el pueblo mexicano. Votar no es broma ni puede ser tomado a la ligera. Creo que ya vivimos en carne propia en este sexenio la tragedia de votar por un gobierno inepto, corrupto y nefasto. ¡ Entendamos la lección!
Voto enmascarado, racismo, cansancio, voto de castigo, indecisión, Brexit, sorpresa, odio, preocupación, ignorancia, futuro incierto, incredulidad. Un inexperto con más credibilidad que la clase política abatida y desgastada. Como dijo Héctor Aguilar Camín, el resultado implica un gigantesco desencuentro social.
Y mientras tanto, en México...?el derecho de Réplica
El ministro Alberto Pérez Dayán proponía eliminar un candado del artículo segundo de la ley reglamentaria del derecho de réplica, vigente desde el 2015, por el cual la réplica sólo se puede exigir cuando se publican hechos falsos o inexactos. Afortunadamente, siete ministros anunciaron que votarán en contra, por diversas razones y con diferentes alcances.
El ministro sugería extender la réplica a la publicación de hechos cuya divulgación le cause un agravio a la persona, aun si son ciertos, lo que provocó el rechazo unánime de sus colegas. En mi opinión, petición completamente absurda.
Es importante saber que la réplica existe para aclarar inexactitudes o falsedades, parciales o totales, en los hechos que se informan, no así para debatir el uso de palabras u opiniones exactas o ciertas pero desfavorables para el agraviado .
El proyecto deja abierta la posibilidad prácticamente a cualquier persona que pueda decir de manera subjetiva que algo la agravia, sin ninguna base objetiva, lo que es profundamente peligroso para la libre expresión de nuestro país , dijo Arturo Zaldívar.
Esto se ve como una clara amenaza a la libertad de expresión, misma que en tiempos como éste se deben defender como un valor vital para la sociedad.
Como dijo el ministro José Fernando Franco: Quien acude a la réplica es porque le imputa al medio que la información no es cierta ni exacta, y necesariamente tiene que acreditar esa falsedad o inexactitud de los hechos , de otra forma su derecho de réplica no tendría lugar.
Una postura distinta la llevo a la mesa Eduardo Medina Mora, quien fue el único que cuestionó a los medios de comunicación mexicanos y los instó a adoptar la práctica internacional de obligarse a sí mismos a buscar la postura de la persona afectada por la información, antes de publicarla. Hecho que ya algunos medios buscan aunque no sea forzoso.