Lamont Hawkins, mejor conocido como U-God, nació en Brooklyn, Nueva York, en 1970, en la misma ciudad y la década precisa que vieron nacer el movimiento del hip-hop como una válvula de escape, un arte redentor de las clases mancilladas, primero en la Gran Manzana y, no mucho tiempo después, como un movimiento contracultural de todo el país, identitario, sobre todo, de los jóvenes afroamericanos en la lucha contra la desigualdad racial, la pobreza y la violencia.

Junto con la agrupación Wu-Tang Clan, de la cual es uno de los nueve fundadores, U-God fue parte fundamental de ese clamor musical que en el que se trenzaban las narrativas de los aspavientos en los guetos con los beats devenidos del funk y del soul; letras siempre rítmicas que desafiaron los temas tabúes de la sociedad norteamericana, como la relegación irremediable de los jóvenes negros al consumo del crack, el uso de armas y, paulatinamente, a la tragedia.

Su encarcelamiento por posesión de drogas durante la grabación del primer álbum de la banda Enter the Wu-Tang Clan (36 Chambers), las decenas de persecuciones policiales y los tiroteos que a la menor provocación iniciaban un acabose en los barrios marginados de la Gran Manzana, y en uno de los cuales su hijo salió malherido, son algunas de las historias que el rapero comparte de manera vertiginosa en su libro En carne viva: Mi viaje con el Wu-Tang Clan (Sexto Piso, 2018), que este fin de semana presenta en el marco de las actividades del Hay Festival Querétaro.

“Tomé decisiones terribles mientras crecía, cuando era niño, pero una de las pocas mejores decisiones que tomé fue hacer música y enfocarme en ella. Otra de ellas fue escribir este libro, que me tomó dos años y medio terminar. Si pudiera sugerir a la gente de allá afuera una buena decisión para tomar, sería mantenerse positivo y permanecer en la legalidad. Yo era un criminal cuando era niño, pero una de las mejores decisiones que tomé fue hacer dinero por la vía legal”, explicó el rapero.

Compartió que observa una relación intrínseca entre el rap y la poesía, puesto que ambas disciplinas expresivas buscan hallar el arte en todo lo que se hace. Explicó que así como el rock, en su momento, fue como el CNN de las sociedades marginadas, que con su música informaba lo que pasada en las calles, el rap lo ha sido desde la década de los 70, dos formas de expresarse que fueron determinantes.

Se le informó que en México se está dando una generosa propuesta para el rap de parte de artistas indígenas, en sus lenguas de origen, cuyas letras se enfocan en la reivindicación de sus raíces, en la lucha contra la segregación y el olvido.

“(Con la música) hay que hablar sobre lo que te está pasando: el dolor, el sufrimiento, la alegría, el amor, la familia. Probablemente todo el mundo padece las mismas situaciones, no importa que seamos sean pobres o ricos, todo nos lleva al mismo punto. Camino por estas calles y me doy cuenta de las mismas situaciones que observo en Estados Unidos: gente luchando por darle de comer a su familia, y cómo es ignorada por la gente rica. Cuando haces música hay que hablar de lo que estás atravesando, lo que observas, cosas como esas. Diría que se sientan orgullosos de ser mexicanos, de sus orígenes, de ser guerreros aztecas. Yo me siento un guerrero y de eso es de lo que hablo”, explicó el rapero en conferencia de prensa previo a su presentación la noche de este jueves, en el Teatro de la Ciudad de la capital queretana, como parte de las primeras actividades de la cuarta edición del Hay Festival Querétaro, las cuales culminarán el próximo domingo 8 de septiembre.

Los destacados del programa

Entre los más de 120 invitados al Hay Festival Querétaro, provenientes de 17 países, destaca la presencia de escritores como el canadiense Michael Ondaajte, ganador del Man Booker Prize por El paciente inglés (1999); las chilenas Diamela Eltit, Daniela Costamagna y Lina Meruane; las españolas Eva Baltasar y Elvira Sastre, o las mexicanas Yuri Herrera, Vivian Abenshushan, Yásnaya Elena Aguilar, así como los autores Antonio Ortuño y Élmer Mendoza.

También se encontrarán referentes del periodismo internacional, como Jon Lee Anderson, Julio Hernández, Daniela Rea, Pablo Ferri y Óscar Martínez, entre otros.

Otras personalidades mundiales que harán presencia en el encuentro son: el expresidente colombiano Juan Manuel Santos, Premio Nobel de la Paz por su pugna en favor de la pacificación de su país, misma que actualmente enfrenta un momento crítico toda vez que un grupo de disidentes ha anunciado la creación de un “movimiento político clandestino para erradicar la corrupción”; Ben Rhodes, exasesor del expresidente de EU,  Barack Obama, y Baltazar Garzón, abogado de Julian Assange; el actor y activista mexicano Diego Luna, el mencionado rapero U-God y el músico británico Laurence Lol Tolhurst, miembro fundador de la banda The Cure, por mencionar los más destacados del cartel del festival.

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