En memoria de Manuel Buendía, zitacuarense

La obra Gregoria la grande (Biblioteca Mexiquense del Bicentenario, Col. Cubo de Luz, 2ª. ed., 2013), de la escritora Martha Martina Palacios, me hizo llegar a Zitácuaro, Michoacán. Ahí, en el Auditorio Municipal, se presentó este libro que, en tres cuentos, muestra el mundo fantástico del bordado mazahua. Las historias van acompañadas por ilustraciones de Rocío Solís Cuevas.

El recinto donde se llevó a cabo la presentación se ubica dentro del Palacio Municipal. Las paredes del patio central muestran murales de las gestas heroicas de Zitácuaro, que fue devastada e incendiada en tres ocasiones: en 1812, por los Realistas, un año después de que Ignacio López Rayón estableciera en esta localidad el primer Estado mexicano; en 1855 por los santanistas, porque los de Zitácuaro apoyaban el Plan de Ayutla y, en 1865, por las fuerzas que apoyaban al Imperio.

Murales más recientes muestran figuras de deportistas, tal como el desfile del 20 de Noviembre, devenido en pasarela deportiva y de bastoneras al ritmo de música disco.

A los presentadores se les unió un espectáculo de títeres realizado por Mariana Velasco, que recrea la historia del libro. A las 10 en punto de la mañana, el Auditorio lucía repleto de los pequeños acarreados de un par de escuelas cercanas. La algarabía típica de los niños se vio brevemente interrumpida por el inicio del espectáculo de títeres.

Niños que no están acostumbrados a ver espectáculos en vivo. Desconcertados por la falta de una pantalla, de un control remoto o a distancia. Niños que no encontraban mucha relación entre las historias mazahuas y sus propias historias, tal vez por desconocimiento o por negación.

Al final, un niño de unos 10 años que obtuvo un libro de regalo, trabajosamente, leía una oración del libro en varios minutos. Fuerzas básicas de la lectura que no saben leer de corrido.

El del micrófono preguntaba a los chiquillos:

¿De qué escuela provienen?

Y entre el ensordecedor grito se lograba entrescuchar:

De la 18 de Marzo.

¿Qué significado puede tener para ellos esa fecha? ¿Podría llamarse 21 de Enero? ¿Podría llamarse cualquier fecha ? Cómo explicarles el significado de aquel lejano día en 1938 cuando la gente se volcó a las calles para donar sus guajolotes, relojes o un peso para pagar a las empresas extranjeras el precio de la expropiación petrolera y que no nos invadieran los ejércitos de sus naciones.

¿Qué haremos ahora con los miles de sitios públicos (escuelas, parques, hospitales, monumentos y demás) que llevan por nombre 18 de Marzo? ¿Qué haremos con las millones de calles que se llaman Hidalgo, Morelos, Juárez, Lázaro Cárdenas, Emiliano Zapata? ¿Revolución? ¿Patriotismo? ¿16 de Septiembre? ¿5 de Mayo?

La tres veces heroica Zitácuaro, que se ha levantado de tres devastadores incendios, muestra el paso de eso que llaman progreso por sus calles. De su arquitectura virreinal no queda más que una tlapalería. El resto son comercios de cadenas que invaden sin piedad el país. Las casas muestran el paso de los nuevos materiales que contrastan con alrededores, todavía boscosos y rurales. La fila de combis que hacen de transporte colectivo es un contínuum alrededor de la plaza central. El perifoneo de un periódico local no deja de hablar de masacres entre las diferentes bandas que asuelan Michoacán.

El proceso evolutivo no ha parado; desgraciadamente, tomamos lo peor de nosotros y de los otros, y lo incorporamos a nuestra genética.