En México, pocos son los casos de éxito en donde adoptar modelos de transformación educativa ha funcionado completamente, ya que “no sólo se trata de dar una tableta y a ver qué haces con ella, el chiste de la tecnología en la educación es que la tienes que dotar de contenidos curados y una metodología, que después se lleve a la práctica. La tecnología por sí sola no transforma la educación”, aseguró Leonardo Kourchenko, director de comunicación de UNOi, empresa de servicios educativos de Grupo Santillana, quien habla desde la experiencia de un modelo innovador que ha tratado de introducirse en algunas escuelas en México.

Estas reflexiones se dan en el marco del Congreso de Capacitación Maestros del Futuro, organizado por UNOi, que impulsa un movimiento de evolución educativa. Durante esta semana, alrededor de 1,600 docentes de 29 estados del país se encuentran generando conocimientos que en total impactarán en casi 50,000 estudiantes de niveles preescolar, primaria y secundaria.

Un esfuerzo mundial

Hace 17 años surgió el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, mejor conocida como la prueba estandarizada PISA, por su sigla en inglés, con ello, se comenzaron a tener mediciones comparativas que se convirtieron en un gran detonador de cambios en el mundo, así países como Corea, Japón, Singapur, Finlandia, entre otros, generaron procesos de transformación educativa, se aventuraron en metodologías disruptivas y hoy los resultados son evidentes.

Transformar el rol del maestro, de los alumnos, reducir actividades de memoria y desarrollar habilidades y competencias para resolver problemas, sería la premisa, pero esto aún no parece permear en todas las experiencias educativas.

Años atrás, en la reflexión mundial grupos como Santillana llegaron a la conclusión de que el libro como transmisor único de conocimiento era insuficiente y había que complementarlo y potencializarlo con nuevos elementos. “Esta evolución educativa comenzó en 2010 en escuelas privadas con 60,000 alumnos en el primer año y de ahí se han ido sumando más escuelas”, cuenta Rodrigo Cosío, gerente de mercadotecnia de UNOi.

El modelo que ellos proponen ha integrado distintas corrientes pedagógicas vigentes en el mundo para generar el propio, el cual está basado en  pedagogía, contenidos y ambientes. Con una base socioconstructivista, el alumno adopta un rol activo, porque piensa situaciones, produce objetos, desarrolla soluciones a desafíos globales y comunica sus propuestas.

Además, los ambientes en los que se desenvuelven maestros y alumnos son tres: digital, bilingüe y maker, es decir, se integra la tecnología en el colegio, se produce en inglés en un formato de inmersión y se fomenta la cultura del hacer, producir y entender cómo está diseñado el mundo.

Ernesto Núñez, director de contenidos de UNOi, explicó que existe un equipo dedicado a la curaduría de contenidos con especialistas en lengua, matemáticas, bilogía, ciencias sociales, entre otras, y que a partir de los aprendizajes esperados del marco curricular, se hace una búsqueda, pasa por un proceso de diseño de información entre didáctica y digitalización y generan un equilibrio en la información.

Son los únicos en México que utilizan además un modelo de evaluación externo, empresas dedicadas a esa labor son quienes miden adquisición del idioma inglés, habilidades emocionales, intelectuales, pensamiento matemático, comprensión lectora, entre otros aspectos “esto nos permite ser más objetivos al no ser juez y parte”, agregó Cosío.

El modelo económico

El modelo económico de UNOi funciona sin inversión por parte de las escuelas, “cuando un colegio decide instaurar el modelo, éste le cuesta al padre de familia entre 4,500 y 5,500 pesos al año adicionales a la colegiatura, con un convenio de mínimo tres años, para amortizar la inversión y a la vez ver resultados en el aprendizaje de los estudiantes”, explicó José Carlos Dosal, director general de UNOi México. Estos costos están basados en la cantidad de dinero que un padre de familia gasta en útiles y libros en ese año.

El costo incluye las capacitaciones del personal, los contenidos creados específicamente para este modelo, materiales impresos, evaluaciones, certificaciones en inglés, espacios maker, equipos de aula (parte digital) y un coach o asesor educativo in situ todo el año.

Aún son pocos los beneficiados

Hoy este sistema tiene presencia en los 32 estados del país y cuenta con más de 115,000 estudiantes y 9,500 maestros que están viviendo esta metodología pedagógica, sin embargo, la educación básica abarca 25 millones 780,693 estudiantes en modalidad escolarizada, sólo 14% de niños que estudian en los niveles primaria y secundaria recibe educación privada, esto lo convierte en un privilegio, por lo que mayor acceso a estos modelos debería ser el siguiente paso.

Hasta ahora la experiencia UNOi ha sido sólo en educación privada, pero hoy ya hay dos escuelas públicas que a través de un programa piloto comenzarán a integrar este sistema, una en Querétaro y otra en Puebla. A través de fundaciones, participación del gobierno y UNOi, se empezará una agenda para escuelas públicas a partir del siguiente ciclo escolar, informó Dosal. Este ejercicio será muy importante para saber cómo reaccionan padres de familia, docentes, alumnos y demás involucrados.

Kourchenko agregó que “de repente hay gobiernos estatales que les interesa cambiar las prácticas e impulsar modelos de esta naturaleza, luego hay otros factores que lo impiden, pero ojalá en México haya la oportunidad de extender esto”.

Hasta ahora no ha habido un acercamiento con las autoridades federales, pero esperan haya interés en conocer este modelo educativo, que, de acuerdo a sus representantes, se integra al modelo planteado para las recientes reformas en esta materia. Se trabaja también para que en algunos años el modelo se replique para el nivel bachillerato, ya que instituciones solicitan modelos similares para dar continuidad.

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