El cannabis como coadyuvante en el tratamiento de algunos padecimientos ya es parte de la discusión mundial. Con el objeto de intercambiar experiencias de otras naciones en torno del uso médico de esta sustancia, así como la evidencia científica más reciente a nivel global, este 25 y 26 de abril se lleva a cabo el Foro CannaMéxico 2019 en San Cristóbal, Guanajuato.

Este evento incluye expertos nacionales e internacionales, presentación de plataformas digitales de e-learning y eventos con las principales asociaciones médicas y científicas. Participan además compañías en los campos de ciencia, investigación, finanzas, medicina, tecnología, innovación, agroindustria y emprendimiento, entre otros.

De acuerdo con los directivos de Khiron, compañía de cannabis medicinal para Latinoamérica, se tiene un potencial de acceso a tratamientos a base de cannabis para casi 11.7 millones de pacientes mexicanos, lo que hace necesaria la discusión, sobre todo con evidencia científica, para poder beneficiar a esta población.

En entrevista, la doctora María Fernanda Arboleda, especialista en cuidados de soporte en cáncer y cannabis medicinal de la Universidad McGill, directora asociada de Investigación de Santé Cannabis y directora médica de Khiron Life Sciences Corp, aseguró que el evento del año pasado —que fue el primero en realizarse— dejó muchas expectativas, sobre todo por el momento coyuntural que vive Latinoamérica.

“Canadá e Israel son los países lideres en investigación mundial sobre el tema, pero en Latinoamérica hay un gran potencial. Hay infraestructura, instituciones de salud, conocimiento a través de instituciones académicas que nos permitirían desarrollar toda esta investigación que requerimos para nuestros pacientes, con características muy particulares para las dosis y generar información para nuestras autoridades”, dijo.

La también coinvestigadora en ensayos clínicos controlados en pacientes con dolor crónico y cáncer avanzado compartió que hoy desde el punto de vista clínico en Canadá ya se ven todo tipo de pacientes y diagnósticos: “Los más frecuentes que vemos son pacientes con dolor crónico (dolor por más de tres meses), control de síntomas para cáncer, trastornos psiquiátricos como ansiedad o estrés postraumático y pacientes con epilepsia, sobre todo la refractaria (convulsiones que no se controlan con antiepilépticos)”.

Sostuvo que lo que más se ha investigado en cuanto a patologías o síntomas es dolor crónico, neuropático, cuidados paliativos y epilepsia. También se han comenzado estudios en pacientes con trastornos del sueño. Todo esto será expuesto en esta oportunidad.

Agregó que México tiene una localización geográfica estratégica: “Desde el punto de vista médico, si logramos que México sea un país que legalice el uso del cannabis, habrá alto beneficio para pacientes... Es frustrante llegar a mi consultorio en México, ver pacientes que solicitan intervención con cannabis medicinal, que son potenciales candidatos y no poder ayudarlos. Todos los países deberían tener un programa avanzado como lo hacemos en Canadá, pero claramente México tiene un gran peso para que se genere esta sinergia”.

Enfatizó: “Tenemos que acabar con los mitos versus realidad”, este CannaMéxico pone el acento en eso, pues son grandes barreras para que hoy en día no se haga una prescripción responsable de esta alternativa.

La especialista enlistó algunas de ellas: los médicos no están siendo entrenados para prescribir cannabis medicinal; los marcos regulatorios, que limitan incluso la investigación, y el estigma social, que sigue existiendo entre la población y que la asocia al consumo recreativo.

Añadió que con el nuevo gobierno y con la coyuntura política son optimistas de lo que venga para México: “Celebramos los esfuerzos para desarrollar un marco regulatorio claro, sólido y que brinde seguridad jurídica. CannaMéxico puede orientar en esto al gobierno y abre el espacio para la discusión”.

Arboleda concluyó que los pacientes merecen la oportunidad de tener un buen programa, guiado por médicos que sepan cómo hacerlo, “porque el problema es que las personas ya están usando productos de este tipo, pero sin regulaciones, comprados en la calle, sin control sanitario, e incluso por Internet. Este tema debe ser tratado en serio”.

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