“En Barcelona las estrellas eran muy brillantes. Yo iba a la escuela de siete de la tarde a nueve de la noche y cuando salía veía un cielo estrellado. Tenía 12, 13 o 14 años y creía que a lo mejor esas estrellas que yo podía ver las estaba viendo mi padre desde México. Eso me daba una cierta tranquilidad, una cercanía. Yo sabía que mi padre no iba a volver, lo sabía muy bien. Había una relación lejana pero al mismo tiempo cariñosa con él (...) solo encontré la libertad luminosa al llegar a México. Después me di cuenta que en Barcelona el verano es muy luminoso, pero yo no recordaba ningún verano, ninguna luz en esos 10 años de represión franquista”.

Este es un  extracto de las memorias vertidas por el artista plástico y diseñador por excelencia Vicente Rojo en entrevista con la directora general de Promoción Cultural y Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y de la Conservaduría de Palacio Nacional, Adriana Castillo Román, a través de un video publicado este lunes a manera de homenaje en el marco del cumpleaños 89 de uno de los más grandes contribuyentes del programa Pago en Especie del SAT, a través del cual, en más de cuatro décadas, la SHCP ha reunido 51 obras que el maestro Rojo ha creado entre 1965 y 2007.

En el testimonio audiovisual, el creador nacido en España en 1932 y llegado a México en 1949 recuerda el reencuentro con su padre en nuestro país después de 10 años de no verlo. Rememora cómo fue en este lado del Atlántico que detonó su obra pictórica y en los 60 recuperó la inquietud por la escultura prácticamente a manera de continuidad de sus cuadros con relieve. Evoca a artistas fundamentales del siglo XX como Rufino Tamayo, Carlos Mérida, Mathias Goeritz, Juan Soriano y Pedro Coronel, así como a sus contemporáneos Manuel Felguérez y Fernando García Ponce.

Retoma a la definitiva Generación de la Ruptura como un movimiento que abrevó de escritores, poetas, dramaturgos, músicos, cineastas: “si todo ese conjunto no se hubiera dado, nuestra generación no hubiera tenido, si me excluyo, la brillantez que tuvo”.

Pero, sobre todo, trae a la palestra un momento histórico que no estaba en el registro al menos inmediato de la SHCP: si bien el programa fiscal Pago en Especie se puso en marcha en 1957, con contribuyentes como Rivera, Tamayo, Beloff o Anguiano, este funcionó de manera informal y fue poco socorrido por una década, para después quedar en el olvido. Y no fue sino hasta 1975 que, a petición y con obra de Vicente Rojo, se reactivó definitivamente y se formalizó por decreto presidencial.

El gran acervo con un catálogo desconocido

“El 6 de marzo pasado se cumplieron 45 años de que el programa fue formalizado. Hoy en día contamos con más de 1,000 artistas (contribuyentes) y se resguardan 9,559 obras reunidas hasta el ejercicio fiscal 2019. Y este año el SAT nos acaba de decir que tenemos que recoger unas 461 obras del ejercicio fiscal del 2020. Tenemos a los artistas más representativos del país, como Pedro Friedeberg, Xavier Esqueda, Mario Martín del Campo, Miguel Castro Leñero, Roger von Gunten, entre otros”, comparte Castillo Román.

Señala que actualmente la dirección a su cargo está depurando el listado de contribuyentes por Pago en Especie dado que hay varios casos en los que dos o más contribuyentes pueden ser el mismo artista que se ha registrado con una variación: antecediendo el apellido materno, el nombre de pila o el seudónimo.

El acervo de la SHCP tiene obras que se mueven mucho en préstamos para exposiciones, apunta Castillo Román, pero “hay otras de las que los curadores no están enterados, y no saben porque creo que no hay un listado con una buena calidad, con fotos que sean en alta definición. Esa es una de las cosas en las que estamos trabajando, justamente para visibilizar las obras que tenemos. Hay que tomar mejores registros fotográficos y actualizar el programa informático. Queremos hacer algo que sea muy ágil y permita tener un catálogo abierto a la población en general porque estamos convencidos de que entre más público vea este catálogo es mejor, que esté al alcance de la gente”.

El homenaje a Vicente Rojo es el primero de una serie de reonocimientos previstos a mediano y largo plazo que llevará por nombre “Una trayectoria. Una colección”. El objetivo, explica, es acercarse a los artistas vivos, “que nos platiquen de su vida, de su obra, su trayectoria y obviamente cómo es que se acercan al programa Pago en Especie”, concluye Castillo Román.

Vicente Rojo como contribuyente

Salvo contadas ocasiones, desde los años 70 el maestro Vicente Rojo ha contribuido en especie al SAT, al menos hasta el ejercicio fiscal 2009, ya que desde 2010 optó por la alternativa de donar su obra a un museo público. La primera pieza con la que Rojo pagó sus impuestos fue el óleo sobre tela “Espacio en pugna”, de 1965, y la última fue el trabajo mixto sobre tela “Ex LIBRIS 2”, de 2007.

Distribución de los pagos en especie

El SAT recibe las obras del programa Pago en Especie y, de manera aleatoria, divide en tres la cantidad de obras recibidas en cada ejercicio fiscal. Una tercera parte es comisionada a la Federación, misma que administra Hacienda; otra parte se destina a las entidades federativas del país y la última a los gobiernos municipales.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx