En 1993, el entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, mandó hacer 33 cuadros de la mano de reconocidos artistas como Francisco Toledo, Manuel Felguérez y Vicente Rojo.

La mayoría de ellos pertenecientes a la corriente de la ruptura y posteriores a ella, como Luis Nishizawa —alumno de Dr. Atl—, Beatriz Ezban, Humberto Urban, José Luis Romo, Enrique Canales, Ismael Vargas, Germán Venegas, Juan Soriano, Rafael Cauduro, Julio Galán y Susana Sierra, cuyos pinceles tuvieron la encomienda de describir el espíritu mexicano en sus cuadros, la idea de México: su cultura, colores, sabores, vestimenta y paisajes.

Por primera vez, esta variada colección que lucía en las estancias privadas de los presidentes mexicanos será puesta en exhibición pública en la Casa Miguel Alemán del ahora Complejo Cultural Los Pinos.

Las obras fueron mostradas juntas en una sola ocasión: en noviembre de 1993, cuando fueron recibidas de manera oficial en la residencial presidencial por el mandatario en turno.

Sin embargo, después de ese evento, del que se presume no hay evidencia fotográfica, nada se supo del destino de la colección. Se desconoce cómo fueron colocados los cuadros dentro de las casas de Los Pinos, ya que cada nuevo presidente modificaba a su estilo las estancias, pues se trataban de un espacio familiar y totalmente privado.

“De ahí que se esperaba que esta colección fuera alimentada por las administraciones posteriores”, enfatizó Carlos Molina, curador en jefe del Museo de Arte Moderno.

De lo perdido, lo que aparezca. 33 visiones de la pintura en México es el nombre de la muestra que alude a un dicho mexicano. “Me parece (que es) una de esas frases de la que los mexicanos construimos significados de un modo muy peculiar”, reflexionó Molina, quien ofreció anotaciones durante el primer recorrido por la exhibición inédita y quien se declara complacido por el hecho de que las obras estén expuestas.

A su vez, Rodolfo Castañeda, director de Desarrollo Cultural de Los Pinos, dijo que el nombre “es un poco de humor para este espacio” y que alude a un refrán “muy conocido”.

“Los cuadros se mandan a pedir, éste era un lugar cerrado, particular, familiar, cada administración le iba dando un tono; cuando recibimos el espacio había seis de estos cuadros colocados en distintas partes del complejo”, confirmó Castañeda.

El resto de los cuadros fue encontrado en bodegas que pertenecen a la Presidencia de la República, en avenida Constituyentes, y según fuentes consultadas, fueron hallados el mes de febrero de este año.

En dichas bodegas también se encuentra el resto del mobiliario y utensilios antes utilizados por los habitantes de la ex casa presidencial.

Al menos 16 de los artistas autores, considerados en aquel momento como referentes o nuevos talentos, siguen con vida, algunos de ellos asistieron a la inauguración, este miércoles, de esta colección pictórica que estará en exhibición en Los Pinos hasta finales de este año, para después hacer itinerancia por diversos espacios museísticos.

En un estado de conservación impresionante, estas obras retratan el costumbrismo de los trajes de charro desde la óptica de Julio Galán; paisajes de montañas, de Nishizawa; bodegones, de Lauro López; o la arquitectura de Monterrey en la obra “Memorias”, de Rafael Cauduro.

Germán Venegas entrega un cuadro titulado “Nostalgia”, que alude a los atardeceres de Magdalena Tlatlauquitepec, Puebla, y “Maternidad de perrito colimense” retrata el vínculo de la sociedad mexicana con el xoloitzcuintle.

Enrique Canales, egresado de la escuela gráfica de Rufino Tamayo, hace retratos del desierto al norte del país, mientras que Juan Luis Romo pinta  árboles frondosos de Chiconuatla.

Destacan “Murciélago”, de Francisco Toledo, y “Códice Abierto VI” , de Vicente Rojo.

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