Este viernes la escritora, periodista y cronista mexicana Elena Poniatowska (París, 1932) fue objeto del primer homenaje efectuado desde Polonia en su honor, tierra de sus antepasados.

La ceremonia se llevó a cabo de manera remota, con la homenajeada desde México, durante la tercera y última serie de jornadas dedicadas a su persona y obra en la Universidad de Varsovia, dentro de las que se llevó a cabo un encuentro de la autora con estudiantes de las universidades polacas y un coloquio dedicado a su trabajo literario, el cual reunió a los más destacados expertos hispanistas de ese país y otras naciones hermanas.

Los honores se llevaron a cabo en la sede de la Universidad de Varsovia, ante la presencia virtual del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers, y presencial del embajador de México en Polonia, Alejandro Negrín, y el rector de la institución académica polaca, Alojzy Nowark, que fue el encargado de entregar de manera simbólica la Medalla de la Universidad de Varsovia, misma que se entrega únicamente a personas distinguidas, acompañada de un reconocimiento en honor a los méritos de la autora mexicana.

A pesar de haber nacido francesa, me volví mexicana de corazón. Y es a México al que le debo todo lo que soy, le debo todo, le debo mis hijos, le debo mi vocación, mi amor y mi futura muerte. La escritura es para mí, a lado de mis hijos, la primera razón de vida”, declaró la autora.

Destacó la profunda y rica presencia de la comunidad polaca en nuestro país, sobre todo de la comunidad intelectual y artística, la cual pudo echar raíces abrazada por la distinguida hospitalidad nacional.

“México abrazó a refugiados de guerra en 1939, a los republicanos españoles. Deberíamos recordar a los Niños de Morelia y más tarde a polacos, hombres, mujeres y niños a quienes la ciudad de León, Guanajuato, abrió sus puertas el 1 de julio de 1943. Cuatro meses más tarde a otro grupo de Polonia, el 2 noviembre, que entraron a la Hacienda Santa Rosa. En ella vivieron 1,453 polacos, víctimas de bombardeos”, declaró la escritora como parte de su discurso de agradecimiento.

“Estos polacos sobresalientes le han entregado a nuestro país los grandes años de su vida y demuestran con su creatividad que México hizo bien en abrirles los brazos y recibirlos. Polonia es nuestra nación hermana. Por eso México está feliz de recibir a los polacos; les parecen más simpáticos que los rusos. No hay que olvidar que en cinco ocasiones vino el Papa, Karol Wojtyla, quien no dudó en declarar que este país era su segundo hogar”.

Por último, declaró: “gracias por este honor. Me gustaría que estuvieron oyéndome mi padre, mi madre y mi hermano”.

Varias naciones en una sola vida

“El español es la segunda lengua de la República de Polonia. Los jóvenes polacos con mucho afán aprenden el español. No es solamente por sus enormes cantantes y las películas mexicanas, sino también por la cultura creada en esa lengua. Tenemos muchos lazos que nos unen. La señora Elena Poniatowska ha desempeñado un papel muy importante porque los estudiantes polacos, no solamente de la Universidad de Varsovia, también de otras universidades polacas, se sienten orgullosos de tener a alguien tan cercano en su corazón, tal vez no físicamente, pero se sienten satisfechos por poder leer su obra, ver esta forma maravillosa de representar en una sola vida a varias naciones”, declaró Alojzy Nowark, rector de la institución educativa.

El rector de la UNAM destacó que “tal es el cariño y respeto que todos le tenemos en la universidad y en México, porque no solo en la literatura su labor es sobresaliente; lo es por la libertad de expresión, por su honestidad moral y por siempre abanderar las justas causas sociales y dar voz a quienes, por razones históricas, han sido relegados”.

Por su parte, el embajador Alejandro Negrón destacó que Poniatowska es autora de una de las obras más vastas, reconocidas y premiadas de la literatura en lengua española de los últimos 50 años. Su obra se ha traducido a más de 20 lenguas incluido el polaco. Coincidió en que la suya ha sido “la voz de las mujeres, de los marginados y de los desposeídos, así como en la defensa de los derechos humanos”.

A Elena Poniatowska le han concedido 14 doctorados Honoris Causa en instituciones como la Universidad de París VIII Vincennes-Saint-Denis, la Universidad Autónoma del Estado de México, la New School of Social Research, en Nueva York y la Complutense de Madrid, entre otras.

Además de este reciente premio, ha recibido distinciones como el Premio Cervantes 2013, la máxima distinción para las letras en nuestra lengua; el Premio Alfaguara de Novela 2001, por “La piel del cielo”; Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura 2002, en nuestro país, y el Premio Rómulo Gallegos 2007, por “El tren pasa primero”. Son apenas una cuantas distinciones de su palmarés.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx