Mario Molina, Premio Nobel de Química, aseguró que la crisis atmosférica que vive estos días la Ciudad de México tiene dos componentes ambientales globales: las concentraciones de ozono en las ciudades que, por fortuna, están disminuyendo en todo el mundo, y el cambio climático, que ha generado un aumento en la temperatura en la superficie de la Tierra, que “si no atendemos con medidas más drásticas, puede ir a peor”, dijo el científico.

En una reunión matutina este jueves con la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno federal, Josefa González Blanco, para revisar el estatus de la contingencia, aseveró que lo más urgente es atender el riesgo epidemiológico que constituyen las partículas PM 2.5 que, junto con la presencia de ozono, han disparado la alerta y mantienen en contingencia ambiental a 20 millones de habitantes.

“El problema más serio para la salud pública son las partículas pequeñas, lo sabemos desde hace tiempo, dijo Molina, en México hace dos décadas se le puso mucha atención al ozono porque era mucho más fácil de medir, pero hoy hay que ponerle más atención a las partículas pequeñas que presentan más riesgo epidemiológico”, aseguró el Nobel.

“La buena noticia es que ya se están tomando las medidas necesarias, pero hay que tomar otras de largo plazo, nos conviene invertir”.

Molina señaló que la contingencia ambiental de estos días se ha agravado por el inusitado número de incendios forestales que, expresó, provienen de dos causas: las altas temperaturas debido al cambio climático y obsoletas prácticas agropecuarias, como la quema de pastizales y de bosques para introducción de ganado, y propuso una campaña para cambiar la cultura de los campesinos en relación con la quema pastizales y bosques.

El científico insistió en que debido al cambio climático tendremos consecuencias difíciles de predecir, “pero algunas ya las estamos viendo, eventos extremos de clima, más huracanes, inundaciones, sequías, olas de calor, y al aumentar la temperatura, se va poner peor la contaminación del aire en las ciudades”.

“Una segunda previsión que ya se está materializando es que van a aumentar los incendios. Todos estos fenómenos combinados hacen que estemos viviendo esta situación especial en la Ciudad de México”, expuso.

¿Qué podemos hacer?

“México es uno de los países líderes en tratar de enfrentar el cambio climático, hay que seguirlo haciendo. Pero por lo pronto hay que invertir recursos para contrarrestar los incendios, con tecnología, con aviones, y con una campaña masiva para renovar las prácticas agrícolas obsoletas, no hacer quema en pastizales, aplicar más tecnología”, recomendó el químico.

A largo plazo, sugiere que actuemos como sociedad inteligente reduciendo el problema de congestionamiento vial, por ejemplo, regulando más el transporte de carga y desincentivar el crecimiento de automóviles de uso particular. “Tenemos que pensar en un transporte público que sea muy atractivo, e ir desmontando la idea de que el automóvil particular es un derecho humano natural, se requieren recursos, pero son inversiones sociales estupendas porque así mejoramos todos nuestra calidad de vida”. Propone gravar más el uso de automóvil particular, “si no vamos a acabar peor”.

Es una crisis inducida por los recortes del gobierno a instituciones ambientales y por incentivar incendios: Quadri

La contingencia ambiental es una crisis inducida, autogenerada por el propio gobierno, debido a los recortes presupuestales que se han hecho a las instituciones encargadas del medio ambiente y se han desmantelado sus capacidades para enfrentar la crisis; por otro lado, se ha alentado programas de quemas y desmontes para ampliar la frontera agropecuaria en todo el país y esto ha derivado en mayor número de incendios, señaló el ingeniero y ecologista Gabriel Quadri, durante un debate con el analista político Hernán Gómez, en el noticiero del periodista Carlos Loret de Mola.

En la discusión, Quadri enumeró las acciones gubernamentales que llamó “antiambientalistas”, agravantes de la crisis: desaparición del programa de empleo temporal que pagaba a los brigadistas para combate y prevención de incendios; recorte de 40% al presupuesto de la Comisión Nacional Forestal, y en otro 40% el de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; se eliminó el fideicomiso con el se financia la Comisión Nacional para uso y conocimiento de la Biodiversidad; por otro lado, se han lanzado subsidios agropecuarios que inducen deforestación, esto es que se incentiva a los campesinos y comuneros a desmontar y quemar con fuego grandes extensiones de terreno para hacerse de los subsidios del gobierno.

En respuesta, Hernán Gómez dijo que efectivamente hubo muchos recortes que no se ponderaron adecuadamente y que hicieron con machete y no con bisturí, pero rechazó que el Estado esté incapacitado ante la contingencia ambiental y aseguró que 23 dependencias están combatiendo el problema.

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