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Otro héroe ?de monografía
Felipe Cazals hace un homenaje a la memoria del Granito de oro, como se conocía a Rafael Buelna por su pelo rubio y su valor.

Rafael Buelna Tenorio es uno de esos héroes mexicanos que la historia ha decidido guardar en un cajón. Liberal, idealista, laico, maderista de primera hora, de armas tomar, joven, guapo, seductor (hay quien dice que fue homosexual), Buelna sólo es famoso en su Sinaloa natal, donde su nombre es el del aeropuerto internacional de Mazatlán y su fecha de nacimiento, 23 de mayo, es el día del estudiante en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
Ciudadano Buelna es el homenaje que Felipe Cazals hace a la memoria del Granito de oro, como se le conocía a Buelna por su pelo rubio y su valor. Cazals ya había visitado la Revolución Mexicana como movimiento popular en dos ocasiones con Las vueltas del citrillo y Chicogrande.
Ahora la explora desde el punto de vista de la clase media: Rafael, un muchacho de buena familia al que sus convicciones primero lo convierten en periodista y luego en combatiente.
El enfoque es interesante, la guerra revolucionaria la peleó gente de todos los orígenes. Hasta donde esta reseñista entiende de historia, el guión está bien informado de los grandes sucesos de la Revolución y sirve como una buena ilustración del río revuelto que fue aquella justa. Así que un héroe desconocido, un enfoque novedoso, un buen fundamento histórico. De entrada, todo parece bien. No se engañe: Ciudadano Buelna no es una buena película.
El problema es que Cazals escogió mal a su protagonista y parece constreñido a rendirse a una imagen oficial de Rafael Buelna como prócer sinaloense. La cinta es financiada por la UAS. ¿La universidad impuso condiciones narrativas a Cazals? Dejo la pregunta en el aire. Sebastián Zurita, como Buelna, da una de las peores actuaciones que he visto en pantalla. Es tieso como uniforme almidonado. Se podría argumentar que así era Buelna, que ésa era la intención del Director. Si es así, es una mala decisión: el personaje nunca resulta humano.
En algún momento, Buelna se entusiasma con Von Clausewitz, el teórico de la guerra, el mismo que decía que la guerra era la extensión de la política pero por otros medios. Eso podría resultar en un rasgo de carácter muy interesante de un joven universitario que en cualquier momento puede volverse violento. Pero no: Buelna no se equivoca, siempre es idealista, nunca se excede. Se va a la guerra pero su guerra es limpia, higiénica, ni se despeina. Albricias, tenemos a un héroe de monografía escolar.
Si algo hay para salvar en Ciudadano Buelna son algunas de las actuaciones secundarias. Damián Alcázar como el General Lucio Blanco; Andrés Montiel como Martín Luis Guzmán, y Jorge Zárate como el periodista Heriberto Frías, dan las más memorables porque sus personajes sí tienen vida. Gustavo Sánchez Parra hace de Álvaro Obregón un antagonista interesante y Tenoch Huerta debería tener su propia cinta como Zapata.
concepcion.moreno@eleconomista.mx