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Numancia triunfante
En esta última década en que México ha vivido situaciones terribles de violencia, el peso de una obra como Numancia es de toneladas.
El gran plato del día en el Cervantino fue sin duda la función de la obra Numancia, de la Compañía Nacional de Teatro (CNT).
Basada en un texto original de Cervantes, la puesta en escena narra el sitio de Numancia por parte del ejército romano al mando de Escipión. Un ejército dispuesto a borrar del mapa a una ciudad y una ciudad que resiste cerrada a piedra y lodo.
En esta última década en que México ha vivido situaciones terribles de violencia, el peso de una obra como Numancia es de toneladas.
En otros escenarios se presentó el grupo Askanyi, una banda sui géneris que reúne música africana como un cuarteto de cuerdas. El grupo está compuesto por ocho miembros que vienen de distintos países de África y Europa. Escucharlos es una gozada.
Dentro de las charlas cervantinas sobre el Quijote, dos llamaron la atención: Miguel Sabido, el veterano de 1,000 batallas teatrales (y televisivas), habló sobre la vigencia de los entremeses cervantinos, esas obras breves en la que Cervantes se ejercitaba en la comedia.
Por su parte, Hugo Hiriart dedicó su espacio a disertar sobre la vida de Cervantes, de soldado a escritor.
Por último, un acto que parte el corazón: los niños de la Academia de Artes y Oficios del Renacimiento cantan las loas de Cervantes en un espectáculo musical que demuestra que la música llamada clásica no tiene edad.