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Nuestro bello pastel de XV años
Hoy el Archivo Gustavo Casasola nos entrega al Palacio de Bellas visto desde distintas perspectivas. Tan guapo: siempre fotogénico. Viva nuestro pastel de merengue europeo.

Los mexicanos, en especial los chilangos, estamos muy orgullosos de nuestros edificios emblemáticos. Cada vez que viene alguien de fuera los llevamos a hacer el tour: de este lado el Ángel, de este lado la Diana, más allacito los Niños Héroes y por allá esa mole altota es la Torre Mayor. Y eso que nuestros monumentos no son necesariamente bonitos. El Altar a la Patria, o sea el monumento a los Niños Héroes, parece una gasolinera. El Monumento a la Revolución parece una portería grandota: quizá ahí nuestros seleccionados de futbol sí podrían anotar un penalti.
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El Palacio de Bellas Artes es uno de los edificios más socorridos en los tours de visitantes y es también, con diferencia, el edificio más querido por nosotros los nativos de esta ciudad. Aunque nunca hallamos entrado a alguno de sus muchos espectáculos ni a contemplar sus murales paradigmáticos, mostramos a Bellas Artes con el orgullo y la ceremonia de quien enseña el pastel de XV años de su hija.
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Y es que eso parece Bellas Artes: un pastel de XV años. Es excesivo, apabullante. Porfirio Díaz mandó edificarlo para una fiesta, la del centenario de la Independencia mexicana.
Vaya pastelazo. Construido con el mejor mármol italiano, sus candelabros son de cristalería superior y su tapicería rivalizaría con los mejores recintos europeos. En su construcción participaron tanto albañiles mexicanos como otros traídos de Italia por el arquitecto Adamo Boari. Boari, caprichoso, llenó la fachada de detalles: acá esculturas, allá relieves. La imaginación le alcanzó lo suficiente para incluir en uno de los recovecos de la cara del palacio la efigie de Aída, su querida mascota, una perrita.
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Boari calculó mal el peso de su obra cumbre y por eso Bellas Artes tiende a hundirse en el suelo esponjoso de esta ciudad que alguna vez fue lago.
Hoy el Archivo Gustavo Casasola nos entrega al Palacio de Bellas visto desde distintas perspectivas. Tan guapo: siempre fotogénico. Viva nuestro pastel de merengue europeo.
Archivo Gustavo Casasola: Porfirio Díaz en el Centenario de la Independencia Ver fotogaleria.
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