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Arte e Ideas

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Mi Gusto Es, la historia de dos culichis exitosos

Los pioneros de la comida del mar estilo Sinaloa en la ciudad.

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Foto: Especial Archivo

Comenzó con una marqueta de 2 kilos de camarón y un par de mesas en la calle. Hoy, Mi Gusto Es vende más de 100 toneladas de camarón, recibe 1 millón de clientes al año y cuenta con alrededor de 50 platillos y 16 sucursales.

“Sólo éramos un par de amigos que quería comer aguachile y abrimos un local en la colonia Narvarte con algunas mesas. Recibíamos cerca de 25 comensales diarios y cuando nos decían que el aguachile era mejor que en Sinaloa, nosotros brincábamos de gusto”, señaló en entrevista Humberto Herrera, quien, junto a Edgardo Estrada, fundó Mi Gusto Es. Los dos amigos se dedicaban a otra cosa, pero su amor por la comida los animó a abrir un negocio de mariscos estilo Sinaloa.

“Nosotros fuimos de los pioneros en ofrecer comida sinaloense en la ciudad. Siempre pensamos en las carretas típicas de Sinaloa, porque en México estaban más acostumbrados al marisco estilo veracruzano o al guerrerense”, añadió.

Los aguachiles, la costra de camarón, el pulpo zarandeado, el taco chiludo, el caldo bichi, unos tacos demandado de camarón, tostada panzona, pulpo zarandeado o el molcajete son algunos de los 50 platillos que ofrecen con un ticket promedio de 360 pesos.

Pero, ¿cuál es el secreto? Humberto Herrera, director de Operaciones, lo reveló a El Economista.

“El producto, sin duda, lo cuidamos mucho y es de la mejor calidad. La sal es marina y la seguimos trayendo de Sinaloa porque sabe diferente o el chiltepín, que el kilo vale 1,500 pesos, pero fue el primero que le dimos a los clientes y seguimos dándoselo. O el mejor camarón y el pulpo, el callo, todo”.

Mi Gusto Es cuenta con 16 sucursales en Cuernavaca, Mérida, Pachuca, Puebla, Toluca y la Ciudad de México con una plantilla que supera las 700 personas y diferentes estándares de calidad que se rigen bajo el distintivo H.

“Para las dos familias, el negocio es como nuestro hijo, por eso siempre buscamos mejorarlo con nuevas recetas, una carta innovadora con lo mejor de la comida de Sinaloa y Sonora; nos preocupamos por nuestro equipo y el servicio al cliente”.

Y los dos parientes se casaron y sus esposas se unieron al negocio para expandirlo y lo consiguieron. “Necesitábamos una imagen y la diseñadora Rosemary Martínez se encargó de ella después de viajar por Sinaloa, donde se inspiró en los atardeceres de San Carlos, en el mercado de Mazatlán, la Bahía de Quino y en México con colores como el morado o el rosa”, explicó.

Mi Gusto Es se convirtió en un éxito y comenzó el robo de chefs y de talento por otros conceptos

“Si cobráramos regalías por todo lo que se han llevado ya seríamos millonarios. En muchos lugares te dirán que trabajaron o aprendieron con nosotros, pero bueno, siempre que eres original pasa esto. Nosotros nos enfocamos en nuestro negocio”.

Mérida ha sido un reto para los empresarios, pero le ha ido bien. De hecho, ahí se lanzó con éxito un aguachile habanero, igual que en Cuernavaca.

“Pero no te creas, se dice fácil pero el camino ha sido sinuoso, nos hemos equivocado y no ha sido sencillo. Nos metimos a Chihuahua, una ciudad alejada, aislada. Fue un lugar muy difícil, pero tuvimos que cerrar porque era un lugar complicado, pero todo eso nos ha ayudado a ser mejores y concentrarnos en lo que ha funcionado”, explicó.

Mi Gusto Es Tezontle es su décima sucursal en la Ciudad de México, con capacidad para más de 200 personas y espera recibir más de 30,000 clientes durante su primer año.

“Tenemos varios proyectos, nuevos conceptos de restaurantes, platillos innovadores, todo el tiempo estamos pensando en cómo consentir a los clientes, a las familias y a todos los que vengan a Mi Gusto Es”, finalizó Humberto Herrera.

vgutierrez@eleconomista.com.mx

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