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Marketing sensible, entre arte y ventas
Aportan una categoría para que los productos del arte y la cultura puedan integrarse como unidades mercadeables a la contabilidad y administración.

Marketing sensible es el resultado de la investigación multidisciplinaria de Arturo Sastré, coautor del libro Teoría de mercadotecnia de las artes, en la que se empatan las características de la producción cultural.
En esta publicación, presentada el miércoles en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, los autores concluyen que hay una urgente necesidad de aplicar el marketing sensible por parte de los organismos públicos, pero también por las sociedades y comunidades artísticas y culturales; es decir, por los participantes de un mercado que tienen dificultades para cumplir su propósito primordial, que es el de que los bienes culturales sean compartidos.
Así, esta publicación trata de ofrecer a la comunidad cultural una serie de conceptos mercadotécnicos que permitan a los creadores hacer circular mejor sus trabajos, y establecer las bases para que el arte pueda consolidarse dentro de la realidad del mercado y la economía.
A la vez, invitan a formular metodologías más elaboradas que contribuyan a conocer mejor este mercado.
Tenemos que hablar no de una cultura que se convierte en producto y sale a circulación dentro del mercado, sino que tenemos que observar que la cultura son fenómenos diferentes, donde lo económico está involucrado , explica Sastré.
Artistas y públicos,?Por motivos propios
Arturo Sastré Blanco, coordinador de la publicación, aseguró que el trabajo de un artista no obedece como todos los demás productos a la demanda del mercado: Se hace por un motivo propio y emerge desde el interior de nuestro espacio íntimo, nuestra necesidad de creación y expresión, lo cual contraviene al marketing tradicional, donde hay un producto que busca satisfacer las necesidades previamente identificadas; en el arte tú puedes inventar una nueva forma de hacer arte y nadie te lo pide .
De ahí, la idea de adaptar el marketing al arte, pero ¿cómo hacer para que el arte se aproveche de las técnicas y metodologías que se sabe que funcionan muy bien en otros productos?
Sastré Blanco explicó que primero tenemos que reconocer que el arte es un producto que se elabora con trabajo, y que eso le añade valor y con ese valor se determina el precio del mercado; el artista hace un trabajo y la idea es que ese trabajo se convierta en un producto, y ese producto adquiera valor y pueda ser representado en el mercado .
El también publicista y asesor cultural hizo hincapié en que la mercadotécnica distribuye la abundancia, como función tiene que crear intercambios, así queremos que el artista encuentre el receptor que esté dispuesto a intercambiarlo por tiempo y por dinero , agregó.
Aseguró que el trabajo del artista se nutre también de otros aspectos que se tienen que cuidar. En la medida en que se tenga capacidad para elaborar una organización que complete al trabajo indirectamente productivo que es el arte, se tendrá mayor oportunidad de tener beneficios con ese trabajo y así poder aspirar a dedicarse a ello por el resto de sus vidas , sostuvo.
Para el autor, el libro Teoría de mercadotecnia de las artes, pretende esclarecer lo que no existía. Venimos a aportar la categoría de productos de arte desde la disciplina de la mercadotecnia, porque de lo contrario no tenemos certeza de qué tipo de producto es . Esa aportación es una nueva clasificación y distinguimos sus características, hasta tener noción de las unidades mercadeables, de ahí se puede aplicar la contabilidad y la administración tradicionales .
El arte y la economía no tienen relación directa
Violeta Rodríguez Becerril, colaboradora de esta publicación, manifestó: Mi trabajo fue ver cómo se relaciona el campo cultural o artístico con el campo económico, y descubrimos que no es una relación directa, es una traducción o, como lo dice Bourdieu, es una refracción .
La también socióloga aseguró que la precarización del trabajo es muy citada por los artistas como problema, pero poco analizada.
Los artistas cuestionan el papel de las instituciones o empresas y siempre buscan un culpable; a su vez, las instituciones declaran que los artistas no se fijan en los públicos, entonces está manejado como una relación de culpas , explicó, la investigadora.
Rodríguez Becerril detalló su metodología: Investigamos cómo se traduce la lógica del arte en las instituciones y buscamos las tramas de relación, pues normalmente no hay idea de cómo difundir su producto sensible o práctica artística ni de cómo tomar en cuenta otros aspectos como la mercadotécnica .
Ante esta problemática, asegura, se necesita una aproximación metodológica seria , como la que tiene este libro, que deja abiertas muchas preguntas importantes y líneas de investigación .