La Secretaría de Educación Pública (SEP) dio a conocer a los ganadores del Premio Nacional de Ciencias 2017, con el que se reconoce a los mexicanos más sobresalientes en el área de las ciencias exactas y naturales, así como en la tecnología e innovación.

En la categoría Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales, la ganadora fue la investigadora María Elena Álvarez Buylla Roces, por sus aportaciones a la comprensión de la dispersión de los transgenes de las variedades nativas del maíz, y su contribución al entendimiento de la progresión del cáncer epitelial.

Vaya sorpresa la mía, pues apenas en el mes de septiembre, un grupo de periodistas tuvimos la oportunidad de no sólo visitar, sino trabajar directamente en su laboratorio replicando el experimento publicado ese mismo mes denominado: Presencia extensa de transgenes y glifosato en alimentos derivados del maíz en México. En el experimento tratamos de localizar marcadores transgénicos en cinco productos elaborados a partir de maíz.

El contar esta anécdota no es para presumir el haber estado en un lugar tan exclusivo como un laboratorio, sino más bien de hacer llegar el mensaje de cuán dedicada, laboriosa y extensa es la ciencia. En aquel momento la docena de periodistas invitados al Laboratorio de Genética Molecular de la UNAM, como parte del 1er Programa para Periodistas en Ciencia, Salud, Tecnología y Medio Ambiente, quedamos impresionados y agradecidos de que la doctora Álvarez-Buylla Roces, también directora del laboratorio, nos hubiera recibido en ese espacio.

Ese día nos ofreció una charla, explicando sus investigaciones. “Nosotros hacemos genética molecular del desarrollo, tratamos de entender los mecanismos sistémicos y hacemos investigación fundamental acerca de estos mecanismos de diferenciación celular y formación de patrones en seres vivos, utilizando las plantas como sistemas modelo y recientemente estudiando la emergencia de enfermedades como el cáncer o diabetes sus bases sistémicas y mecánicas”.

Nos dijo que ésta es un área de investigación fundamental y que, desde esta perspectiva, se han acercado a un aspecto que creen, puede tener implicaciones muy profundas en la vida de todos nosotros y es cómo se están generando transformaciones genéticas asumiendo que realmente los genes que se transforman no son parte de sistemas integrados.

La doctora Álvarez Buylla ha sido muy crítica de la generación de organismos genéticamente modificados, transgénicos para la agricultura fundamentalmente, por lo que en sus investigaciones ha tratado de lograr conocimiento profundo de los mecanismos de desarrollo en un organismo vivo, para lograr una visión científica rigurosa, pero crítica de un desarrollo tecno científico tan discutido.  

Esto la ha llevado también a ser muy cuestionada y catalogada como una investigadora polémica, pues, por un lado tiene grandes aportaciones a la ciencia, pero por otro, algunos de sus colegas la consideran activista.

Sin embargo eso a ella no le hace ruido, incluso al cuestionarla en aquel momento sobre ese activismo su respuesta fue: “Sí, si me considero activista”, y añadió que todo científico dada la situación del mundo, de riesgo ante el cambio climático, tendría la obligación moral y social de ser activista y científico de tiempo completo; definido ese activismo como aquel basado en un conocimiento riguroso, científico y con una ética incuestionable.

 

Hizo hincapié en que un activismo perdía sentido si uno sacaba un pie de la ciencia y agregaba que porque los científicos están en sus torres ahí aisladas en la generación del conocimiento, es que la sociedad se quedaba expuesta a los intereses que no tienen nada que ver con la verdad. 

En fin, hoy lo destacable de esta mujer galardonada es reconocer esa labor como científica, pues incluso contra corriente ha logrado apuntalar sus investigaciones y destacar. Muestra de ello es el premio que se le otorga el cual cuenta con un Consejo de Premiación presidido por el titular de la SEP, donde participan los titulares de la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional, la ANUIES, y representantes de la UAM, Conacyt y el Colegio Nacional.

Y por supuesto, a mí después de haber pasado un día entero en su laboratorio, no me queda la menor duda de que más científicas como ella, deberían ser reconocidas por su labor en un campo que presenta tantas dificultades para su desarrollo. 

El otro galardonado, pero en la categoría Tecnología, Innovación y Diseño es el doctor Emilio Sacristán Rock, por su contribución al desarrollo tecnológico en ingeniería biomédica, la transferencia de conocimiento en el sector salud y el impulso a la creación de grupos de investigación vinculando academia-empresa, fundamentales para el desarrollo de México.

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