El Día Mundial contra la Hepatitis es la oportunidad de reflexión sobre un problema de salud que afecta a 325 millones de personas, que puede ser causa de cáncer hepático y produce 1.34 millones de muertes al año.

Las hepatitis B y C son infecciones crónicas que pueden mantenerse asintomáticas durante años o decenios. Al menos 60% de los casos de cáncer hepático se debe a un diagnóstico y tratamiento tardíos. La baja cobertura de las pruebas diagnósticas y del tratamiento es el problema más importante que hay que resolver para lograr los objetivos de eliminación mundial para 2030, por ello, este año la OMS se centrará en el tema Pruebas, tratamiento y hepatitis.

En México, las enfermedades hepáticas son la sexta causa de muerte en la población en general y poco hacemos por ellas, asegura la doctora Laura Ladrón de Guevara, especialista en gastroenterología y miembro del Nash Education Program (NEP), enfocado en la atención del hígado, explicó que como último esfuerzo, existe el trasplante hepático, pero en nuestro país no trasplantamos ni 150 hígados al año mientras que riñones son miles, tan sólo el Seguro Social trasplanta más de 2,000 al año, por poner un ejemplo.

En general, dijo, podemos hablar de un estigma muy grande hacia la enfermedad hepática, pues la mayoría de las personas piensa que esta es producida por el alcohol; sin embargo, las enfermedades hepáticas pueden tener muchas causas.

Y denunció: “desafortunadamente esta discriminación incluso llega a la atención médica, cuando en muchos centros de atención, de entrada, incluso especialistas insisten en la pregunta reiterada sobre su consumo de alcohol, así los pacientes se sienten mal, provocando una carga psicológica en la que provoca que las personas no quieran admitir que tienen una enfermedad hepática y mucho menos atenderse de algo así”.

Ella explica que la realidad es que las causas pueden venir de transfusiones, personas que padecen o padecieron obesidad o diabetes. México tiene el primer lugar en obesidad y diabetes mellitus, con cifras de 32.4% y 18.6% de pacientes mexicanos, respectivamente.

Por su parte, la doctora Leticia Bornstein Quevedo, señala los padecimientos relacionados con el hígado, “cuando hablamos de cirrosis, hoy se sabe que las causas también pueden venir de enfermedades virales que afectan el hígado, e incluso hay otra enfermedad que carga con un estigma mayor, pues desde el punto de vista fisiopatológico es muy similar a la cirrosis alcohólica. Se trata de la Esteatohepatitis no alcohólica, que es secundaria al acumulo de grasa y asociada a la diabetes y la obesidad principalmente”.

La doctora Marcela Medina Castillo, también miembro de Nash México, explicó que la lesión que vemos en el hígado es el acumulo de grasa que generan algunas toxinas y que a su vez hacen que primero se acumule grasa en las células hepáticas, después que se provoque una reacción inflamatoria y posteriormente, conforme pasa el tiempo, se provoca un tipo de cicatriz que llega a la cirrosis, enfermedad hepática grave que también puede llevar a neoplasias primarias, como el carcinoma hepatocelular, que sólo se cura con el trasplante hepático.

“Es un proceso de muchos años, pero con el problema de obesidad que tenemos en el país, incluso infantil, hay niños que empiezan con este problema de cúmulo de grasa a los 10 años y estamos recibiendo pacientes de 40 años con cirrosis hepática y a los 45 con neoplasia en el hígado a causa de este proceso”.

A ésta se le ha llamado la epidemia silenciosa, dijo la doctora Bornstein, pues en nuestro país hay mucha gente con estas condiciones que desconoce que esto le afecta el hígado y que puede tener una enfermedad muy similar a la provocada por alcohol sin el consumo del mismo.  Incluso esta patología afecta a un gran número de mujeres, lo que hace una doble discriminación y un problema mayor.

Deben existir cambios importantes

Medina Castillo asegura que los médicos no están diagnosticando la obesidad de manera regular, “con todo y que la Norma Oficial Mexicana indica diagnóstico y tratamiento de la misma, esto no sucede, a la vez los pacientes no asumen esta condición como parte de sus enfermedades”.

Esto es uno de los puntos que se deben atacar. “Por ello es necesario que tanto médicos, como público en general, conozcamos cómo es el desarrollo de esta enfermedad que ahora es más frecuente en México por obesidad y diabetes mellitus que por el consumo de alcohol”. Agregó.

México se integra a una iniciativa mundial

Después del involucramiento de médicos mexicanos por muchos años en la investigación de las enfermedades hepáticas, se presentó la oportunidad de que la iniciativa del Nash Education Program llegara a México. Los creadores de esta iniciativa en pro de trabajar por la Esteatohepatitis no alcohólica hicieron la invitación a México a través de la doctora Ladrón de Guevara, ya que se sabe que nuestro país cuenta con amplia población, mucha de ella con problemas de obesidad y diabetes.

“Queremos que ustedes empiecen a hacer la difusión de esta enfermedad en su país para que las personas puedan identificar su problema”.

Esta sería una gran ventaja ya que afortunadamente esta es una enfermedad que tiene distintos grados de fibrosis, entonces “cuando hay mucha grasa y poca cicatrización, si haces ejercicio, dieta y te pones las pilas, la enfermedad revierte al estado normal”, dijo Medina Castillo. Por ello, empoderar a la población, también se ha vuelto parte de la labor de este grupo de especialistas.

Ahora se trabaja con sesiones para pacientes, incluso el 12 de junio se ha nombrado el Día Internacional de la EHNA (Esteatohepatitis no alcohólica), todo con la finalidad de detener esta epidemia.

nelly.toche@eleconomista.mx